La Policía tuvo en octubre un informe sobre restos de niños en Las Quemadillas

El laboratorio de química de la policía científica indicó que en la hoguera se había encontrado un trozo de una prenda de tela que podía corresponder "a un niño de entre dos y cuatro años" La técnico de antropología aseguró que los restos eran de animales casi un mes después

El furgón que traslada a José Bretón, en la finca de Las Quemadillas el pasado día 4
El furgón que traslada a José Bretón, en la finca de Las Quemadillas el pasado día 4Salas (EFE)

La Policía Científica tuvo desde el 24 de octubre del año pasado un informe en sus manos que decía que entre los restos hallados en la finca de Las Quemadillas (Córdoba), donde José Bretón encendió una hoguera el mismo día de la desaparición de sus hijos (8 de octubre) Ruth y José, había un trozo de tela “compatible con la prenda de un niño entre dos y cuatro años”, según han revelado fuentes de la investigación a EL PAÍS. Ese informe lo elaboró el laboratorio de química de la policía científica y lo conocía la técnico de antropología Josefina Lamas cuando, el 11 noviembre del año pasado, entregó un informe que desvió la investigación sobre el caso al asegurar categóricamente que los huesos hallados en el lugar no eran humanos, sino que correspondían a “roedores y pequeños carnívoros”.

Los expertos del laboratorio de química de la policía científica analizaron, en concreto, un botón, un trozo de tela correspondiente a la zona de la axila y tierra, recogidos en los restos de la hoguera. El trozo de tela apareció en una zona un poco más apartada de la mesa que José Bretón pudo colocar en la hoguera para que funcionara como una especie de horno crematorio. Y les llevó a pensar, y así lo dejaron por escrito en su informe, que correspondía a la prenda de un niño de entre dos y cuatro años. Esos mismos técnicos indicaron que no habían encontrado acelerantes del fuego en la tierra y que podían haberse evaporado por el paso del tiempo.

La perito Josefina Lamas, médico de formación, conocía ese informe cuando se dispuso a elaborar el suyo sobre los cerca de 200 trozos de huesos que se recogieron en el lugar. Pero descartó que fueran humanos y aseguró que correspondían a animales, sin explicar tampoco qué le llevaba a esa conclusión ni incluir en su análisis, de nueve páginas, una sola referencia bibliográfica.

Esta mañana, el equipo de antropólogos forenses de la Escuela de Medicina Legal de la Complutense que ha elaborado, con el Instituto Nacional de Toxicología, y a petición del juez que lleva el caso, un cuarto informe sobre los restos, ratificó en rueda de prensa que los huesos son “inequívocamente humanos”, como ya adelantó este diario el lunes. Su informe coincide “casi en la totalidad” con el que elaboró el forense Francisco Etexeberria a petición de la madre de los niños, Ruth Ortiz. Los restos corresponden a dos menores, “uno claramente en torno a seis años y otro entre dos y tres”, explicó el director de la Escuela de Medicina Legal de la Complutense, Bernardo Perea. “No hay ningún resto con características de animal”. El director del Museo de Antropología Forense de la universidad, José Antonio Sánchez, y el responsable del laboratorio de antropología del Instituto Anatómico Forense, Enrique Dorado, precisaron que una “primera apariencia” mostraba que los huesos eran humanos y que no tuvieron que utilizar microscopio para analizarlos. Tardaron cinco horas en descartar por completo que hubiese restos de animales.

Al igual que ya había avanzado Etxeberria en su informe, los expertos de la Complutense, ven “muy improbable” que se pueda realizar un análisis genético de los huesos porque la molécula de ADN se destruye casi por completo a partir de los 300 grados y la hoguera alcanzó una temperatura de 800.

Las muestras que analizaron son exactamente las mismas que vio la perito que aseguró que se trataba de restos de animales. Josefina Lamas, facultativa del Cuerpo Nacional de Policía desde 1996, tenía experiencia en catástrofes y fue una de las asesoras externas que consultó la comisión de expertos del Valle de los Caídos sobre la viabilidad de identificar a los republicanos enterrados en el mausoleo sin el consentimiento de sus familias. La policía la ha relevado de sus funciones y ha abierto una investigación interna “para evitar que vuelva a producirse un error de estas características”.

Sobre la firma

Natalia Junquera

Reportera de la sección de España desde 2006. Los jueves publica una columna en Madrid, Kilómetro cero. Durante la semana comenta las redes sociales en Anatomía de Twitter y realiza entrevistas para la serie Conversaciones a la contra. Especialista en memoria histórica, ha escrito dos libros, Valientes y Vidas Robadas (Aguilar).

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