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La ley del aborto incluirá los supuestos de violación y riesgo para la madre

Gallardón dice que no se está trabajando con el criterio de un único supuesto y confirma que las menores no podrán interrumpir su embarazo por decisión propia

Alberto Ruiz Gallardón, junto a Ana Pastor y Pío García Escudero, al inicio del Comité Nacional Ejecutivo del PP
Alberto Ruiz Gallardón, junto a Ana Pastor y Pío García Escudero, al inicio del Comité Nacional Ejecutivo del PP EFE

Por capítulos, casi como un serial cuya incertidumbre tiene en ascuas a parte de la ciudadanía. El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, destila la reforma del aborto con cuentagotas y alguna marcha atrás. Este lunes, en una entrevista con ABC Punto Radio, aseguró: "Volveremos a una ley de supuestos, que es lo que procede". Y solo citó dos: "peligro cierto" para la salud física o psíquica de la madre y violación. Su silencio indica que mantiene su empeño de revisar como causa la malformación del feto, anunciada el pasado 22 de julio. Así lo corroboran en su departamento: esta posibilidad quedará excluida.

Ese tercer motivo sí figuraba en la legislación a la que Ruiz-Gallardón quiere retrotraerse, la de 1985. Entonces, tras un pronunciamiento del Tribunal Constitucional, el aborto quedó despenalizado en tres supuestos: riesgo para la salud física o psíquica de la madre (sin plazo para interrumpir la gestación), violación (hasta la semana 12) y malformación grave del feto (hasta la semana 22). No era un derecho automático de la mujer, sino que debía alegar motivos y contar con el visto bueno médico.

En su vuelta a la legislación de 1985, el ministro de Justicia quiere aprovechar también para “subsanar algunos errores”, dijo ante los micrófonos. Entre ellos, según indican en su ministerio, figura precisamente el supuesto de malformación del feto. En cambio, Ruiz-Gallardón dio marcha atrás este lunes en otro planteamiento inicial: el riesgo psicológico sería el único supuesto para abortar, tal como anunciaron fuentes de su entorno a finales de julio. Esas fuentes matizaron entonces que este supuesto englobaría todo, incluida la malformación del feto; una opción que rechazó posteriormente.

El titular de Justicia está dispuesto a acabar con la reforma del aborto de 2010 —que convirtió la interrupción del embarazo en un derecho para el que no había que alegar causas ni someterse al visto bueno médico en las primeras 14 semanas— sin esperar a la sentencia del Tribunal Constitucional, ante el que el PP recurrió la norma. Uno de los aspectos en los que también habrá un fuerte giro es en el aborto de menores de 16 y 17 años. “Desaparecerá la posibilidad” de que lleguen a abortar sin permiso de sus padres", concretó.

El ministro defiende que la “ley Aído” —tal como llamó a la norma que sustituyó la despenalización del aborto por el derecho a ejercerlo— vulnera la doctrina que emitió el alto tribunal en los años ochenta, “porque desprotege totalmente al concebido durante unas semanas”.

Aunque en un principio desde el Ministerio de Justicia se aseguró que el anteproyecto de ley de reforma del aborto estaría listo en septiembre,  el ministro ha dado un plazo más largo: el texto se enviará al Congreso “antes de que finalice este año”.

La reforma, que ven con buenos ojos las asociaciones contrarias al aborto, levanta ampollas entre las de mujeres. “No hay una razón sanitaria ni de organización para cambiar la ley. Quieren llevarnos a una norma hipócrita y menos segura para la mujer y para el feto, tanto en términos sanitarios como jurídicos”, asegura la ginecóloga Isabel Serrano, portavoz de la Plataforma Decidir Nos Hace Libres, que agrupa a más de 200 entidades contrarias al cambio. “El PP está incumpliendo todas las medidas de su programa excepto la reforma del aborto”, critica Serrano. Esta cree que este cambio puede estar utilizándose “como una cortina de humo” en plena crisis económica.