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Bloomberg planta cara a la lactancia artificial

El alcalde de Nueva York pide a los hospitales que reduzcan el uso de productos sustitutivos

El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, continua con su cruzada por la salud. Tras poner todo su empeño en acabar con el humo del tabaco en las calles, eliminar las grasas trans de los alimentos y reducir el tamaño de las bebidas azucaradas, ahora su esfuerzo va dirigido a que la lactancia artificial se reduzca notoriamente para promover que las mujeres amamanten a sus hijos. El programa sanitario que entrará en vigor el próximo 3 de septiembre en la ciudad de los rascacielos se denomina Latch on NYC -aprobado por el Departamento de Salud el pasado mayo-,  se publicitará en el metro neoyorquino e instará a los hospitales a reducir al máximo el uso de fórmulas de lactancia artificial, según ha dicho el propio alcalde en un comunicado de prensa. 



“Nos enorgullece ser líderes en el respaldo y educación de las madres sobre los beneficios de la lactancia materna. Estamos comprometidos a hacer todo lo que podamos para mejorar la salud de los neoyorquinos más pequeñitos e instamos a que sea la leche materna la que alimente a los 22.000 bebés que nacen en nuestros hospitales cada año", aseguró el pasado 9 de mayo Alan D. Avilés, presidente de la Corporación de Salud y Hospitales de la ciudad, en rueda de prensa.



Las madres podrán usar estos productos solo bajo prescripción médica

Bajo esta nueva norma, las madres que tras dar a luz insistan en usar los compuestos nutricionales alternativos a la leche materna podrán hacerlo, pero las enfermeras y médicos del hospital tendrán la última palabra sobre si esta decisión es adecuada o no. Por supuesto, las mujeres que tengan dificultades a la hora de amamantar a sus hijos podrán usar este tipo de productos, pero siempre bajo prescripción médica. “Realmente, no es que se les nieguen estas fórmulas, pero obtenerlas será más complicado”, ha reiterado el alcalde.

El principal motivo que ha empujado a Bloomberg a implantar esta medida es que la leche materna reduce el riesgo de obesidad en la infancia y en la edad adulta, según explica el propio alcalde en el comunicado. 
En su página web, el Departamento de Salud informa de que los hospitales que han aceptado sumarse a esta medida se han comprometido a respaldar la regulación de no suministrar productos sustitutivos de la leche materna a no ser que sea necesario, a limitar su acceso a los trabajadores -que deberán registrar cada vez que prescriben este producto- y a no admitir la publicidad de estos compuestos nutricionales en sus instalaciones.



Según el diario The New York Post, hasta el momento 27 de los 40 hospitales que existen en la ciudad han dado orden de eliminar cualquier bolsa de regalo que incluya este tipo de productos u otros objetos como tazas o bolígrafos que tengan los logos impresos de las farmacéuticas que los suministran. 



Asociaciones de madres y
mujeres critican la medida y
reclaman “libertad de decisión"

La medida ha creado división de opiniones. Por un lado, muchas asociaciones de madres y mujeres la critican y reclaman “la libertad de decisión en cuanto a si desean o no amamantar a sus hijos”, según han indicado varias portavoces a la cadena de televisión CBS. Por el contrario, otras organizaciones que promueven desde hace décadas la lactancia materna han aplaudido la decisión.

La iniciativa es parte de “un programa nacional voluntario para los hospitales y un esfuerzo de todo el país para mejorar la salud de los recién nacidos”, según subrayó el Gobierno estadounidense en marzo de 2012. Un programa necesario para Bloomberg, ya que, según datos del Gobierno de Nueva York, un 90% de las mujeres comienzan a amamantar a su bebé recién nacido, pero a los dos meses solo un 31% continúa haciéndolo.



La Academia Americana de Pediatría recomienda, según explica en su sitio web, que las madres deberían alimentar a sus hijos exclusivamente con leche materna durante sus primeros seis meses de vida, lo que “otorga a los recién nacidos una protección importantísima contra enfermedades y alergias”. Por otro lado, según el Centro de Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los bebés que abandonan la lactancia demasiado pronto tienen más riesgo de padecer diabetes, infecciones de oído y respiratorias que pueden llegar a requerir su hospitalización.



El CDC asegura que en Estados Unidos la mayoría de los bebés comienza su alimentación por lactancia materna, durante la primera semana la mitad ya han tomado fórmulas sustitutivas y tan solo el 31% de ellos siguen siendo amamantados tras nueve meses. 

El Estado de Nueva York no es el único de EE UU que está en esta batalla. A principios de este mes, las autoridades sanitarias del Estado de Massachusetts anunciaron que a finales de julio entraría en vigor una norma que eliminará las pruebas gratuitas de estos productos en sus 49 hospitales.