Objetivo, más tratamiento contra el sida

Termina la Conferencia Internacional de Sida celebrada en Washington Los expertos, convencidos de que solo una acción global conseguirá acabar con el VIH

El expresidente de EE UU Bill Clinton, en la conferencia.
El expresidente de EE UU Bill Clinton, en la conferencia.CHIP SOMODEVILLA / AFP

La Conferencia Internacional de Sida 2012 cerró sus puertas este viernes con un mensaje claro: hacer que el tratamiento llegue a los 34 millones de personas que siguen infectadas de VIH en el mundo, según datos de Naciones Unidas. Este paso es fundamental y necesario para atajar la batalla contra el sida, ya que una vacuna efectiva para el virus todavía tardará años en llegar. “Es inaceptable que los avances en prevención y tratamiento con los que contamos no lleguen a las poblaciones que más lo necesitan”, dijo en el acto de clausura Françoise Barre-Sinoussi, premio Nobel de medicina, tan solo unos minutos después de hacer oficial su presidencia en la Sociedad Internacional del Sida –la doctora sustituye en el cargo a Elly Katabira, médico ugandés–.

Tras las seis jornadas que ha durado el congreso en Washington tres son las tareas pendientes en los próximos años: tratar a los enfermos en estadios tempranos para mantenerlos sanos, atajar el riesgo de contagiar a otras personas y conseguir más fondos: “Ahora, además, los estudios muestran que invertir en esta causa puede ser una buena inversión financiera”, aseguró Sinoussi. “Solo si cumplen estos tres objetivos, podremos acabar con esta epidemia”, añadió. “Debemos vencer el sida juntos”, subrayó una vez más Diane Havlir, profesora de medicina de la Universidad de California, durante el acto. “Y solo lo podemos conseguir con vosotros, con los que vivís cada día con la enfermedad”, añadió.

El expresidente Bill Clinton también quiso participar en este evento. Clinton, cuya fundación lucha por atajar esta enfermedad en África, aseguró: “Todos vosotros habéis creado la posibilidad de que una generación libre de sida sea posible”, enfatizó. “Lo único que tenemos que conseguir es quitar las grandes piedras que nos vayamos encontrando en el camino”.

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Casi una semana en la que se han anunciado avances científicos, como los casos de los pacientes de Boston con cáncer linfático que han conseguido reducir de forma extrema sus niveles de VIH en sangre. Una semana en la que se ha debatido sobre los mayores problemas que sin duda retrasan la meta, anunciada por Hillary Clinton, secretaria de Estado de EE UU en la sesión de apertura del congreso: “El fin de la epidemia del VIH, una generación libre de sida”; acabar con el estigma, la pobreza, la criminalización y poner más atención en los sectores de población más afectados, como los niños y las mujeres.

“Queríamos encontrar soluciones para el fin de la epidemia y hemos encontrado algunas muy buenas. Y ha sido maravilloso. Es la primera vez en las 19 conferencias que nos atrevemos hablar de la prevención como tratamiento, en la que contamos con medicamentos para la tuberculosis y la hepatitis. Es también la primera vez en que las inversiones para tratar el sida parecen posibles, que la inversión global puede ser una realidad. Y, sobre todo, ha sido fantástico que haya resurgido una nueva esperanza que nos acerca un poco más a la vacuna”, sostuvo Havlir.

Además participaron en la clausura Nancy Pelosi, líder de la minoría de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, quien agradeció la labor de las comunidades en EE UU; Anna Zakowich, representante del Foro Mundial del Sida, alertó de que “no debemos olvidar a los grupos más desfavorecidos como son las mujeres, los niños, los drogadictos y los trabajadores sexuales, porque son parte de la solución” y Ian Mcknight, activista de Jamaica, quien recordó que “las personas con VIH somos ciudadanos y necesitamos acciones, no palabras. La criminalización hacia las personas que viven con la enfermedad debe parar y debe parar ahora”. Un broche final donde también se dio el relevo oficial a Melbourne, ciudad que acogerá la próxima conferencia en el año 2014. Este congreso se convertirá en el mayor que asume Australia en toda su historia.

Entre los grandes titulares de este congreso no se pueden olvidar el gran avance actual en los métodos de prevención, sobre todo en cuanto a la circuncisión masculina voluntaria en países con alta prevalencia; la amplia gama de tratamientos que hoy, tras 30 años de pandemia, son cada vez más accesibles –Bill Clinton recordó en la clausura que el año pasado se trató a ocho millones de personas más–; el compromiso de los países con la lucha contra el sida y los debates sobre liderazgo político y actuación de las distintas comunidades en el mundo. Unos 24.000 participantes de 83 países que al unísono han pedido estos días en Washington una mejora en las pruebas de detección y en las terapias. Y una tarea pendiente: una respuesta global que se antoja necesaria para que el fin de la epidemia sea posible y se pueda por fin derrotar a una enfermedad que, según datos de Naciones Unidas, mató a 1,7 millones de personas en 2011.

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