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Se busca magnate para el último suelo virgen del Mar Menor

Sale a la venta por 116 millones un espacio protegido en primera línea de playa

La marina de El Carmolí, en Murcia.
La marina de El Carmolí, en Murcia.

El Ministerio de Defensa ha salvado durante décadas un enorme enclave en el Mar Menor (Murcia), ejemplo del desarrollismo en el litoral. La marina de El Carmolí, 315 hectáreas en primera línea de playa, fue expropiada en los años cuarenta, pero los herederos de los dueños están a punto de conseguir de nuevo la posesión gracias al Supremo. Antes de tener la escritura a su nombre, y pese a que el terreno tiene cinco figuras de protección ambiental, ya sondean el mercado inmobiliario. Piden 116 millones de euros (negociables, claro) y buscan inversores en el extranjero para construir un parque temático o algo similar. La Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) denuncia que esto sería la puntilla para el Mar Menor.

La mayor laguna salada de la Europa del Mediterráneo está al límite. Rodeada de viviendas e invernaderos, reúne casi más medusas que veraneantes. En los años sesenta, se comenzó a urbanizar La Manga y después fueron creciendo los pueblos del interior. En medio quedó una mancha verde, un extraño enclave que llama la atención. Es la marina de El Carmolí. El abogado de los dueños originales, Javier Cons, explica que Defensa lo expropió para construir un aeródromo, pero nunca hizo más que “una pista de tierra compactada para avionetas”. En los setenta, algunos de los propietarios originales comenzaron a cultivar la tierra con permiso de Defensa y hace dos décadas iniciaron un largo pleito para recuperar el terreno. Son más de 100 herederos que esgrimen que la expropiación es nula porque Defensa nunca le dio el uso anunciado. El Supremo les dio la razón y ahora negocian con el Ejecutivo la ejecución de la sentencia. Para revertir el terreno deben pagar un justiprecio aún por fijar.

Fuentes: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y elaboración propia. ampliar foto
Urbanismo y naturaleza en el Mar Menor  Fuentes: Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y elaboración propia.

Mientras, ya han puesto el terreno en venta. Juan Antonio Gil, de la empresa Terrenos Únicos, explica que sondean sobre todo el mercado exterior. Gil admite que la protección ambiental del terreno “es un problema”. Cons sostiene que si está protegido no es porque tenga un valor ambiental enorme, sino porque la Administración aprovechaba que era terreno militar y así compensaba toda la urbanización de alrededor.

Eurovegas descartó el sitio, necesitaban más terreno y no tan cerca del agua

El lugar es Zona de Especial Protección para las Aves, Lugar de Interés Comunitario, Humedal Ramsar, Zona de Especial Importancia para el Mediterráneo (Zepim) y Espacio Natural Protegido... Conscientes de que construir grandes masas de viviendas será difícil, ofrecen el terreno como perfecto para un “parque temático o algo singular”. La oferta sostiene que “el nivel de protección para la conservación de la marina es secundario”, que tiene un “amplio porcentaje de zonas construibles” y que es “un lugar excepcional para ubicar grandes proyectos de ocio, como resorts de lujo, grandes casinos, parques temáticos”. Incluso señala que cuenta con el apoyo institucional del INFO, un instituto de la comunidad autónoma. Un portavoz del Gobierno regional niega que conozcan el proyecto y añade que, si hay que reformar, el planeamiento se tratará como cualquier otro caso.

El 12 de agosto de 2011 ofertaron el terreno a los representantes de Eurovegas que lo desecharon, según Gil, porque necesitaban una zona mayor y no tan cerca del mar (para que los jugadores no se distraigan del casino es mejor un entorno yermo). También se lo han ofrecido a la empresa del magnate americano Donald Trump. Son malos tiempos para el ladrillo, pero si en algún lugar puede resurgir es en las playas vírgenes: Es Trenc, Valdevaqueros y ahora El Carmolí.

El momento juega a favor de los ecologistas

No será sencillo encontrar un comprador para una parcela tan grande y cara como la de El Carmolí cuando el crédito está seco. Pero la Asociación de Naturalistas del Sureste (Anse) teme que si aparece alguno, la Administración regional le ponga una alfombra roja para urbanizar el lugar. Pedro García, director de Anse, cita los precedentes de escándalos urbanísticos en la comunidad con zonas similares: “Desprotegieron la marina de Cope por ley, lo intentaron con Calblanque y lo consiguieron con La Zerrichera. Si viene alguien no le pondrán trabas”. Anse alienta su sospecha en que el Gobierno regional ha dejado en suspenso el plan que regulaba la protección del Mar Menor después de 14 años de trámites. La respuesta del Ejecutivo autonómico, del PP, fue que “utiliza todos los instrumentos de que dispone para otorgar una protección integral al Mar Menor, con el fin de asegurar el futuro de este paraje natural único en el mundo”, según afirmó en un comunicado.

A favor de los ecologistas juega el momento. El abogado de los dueños, Javier Cons, admite: “Si hubiésemos conseguido la sentencia [que les reconoce la propiedad] hace siete años, tendría cola de inversores a la puerta del despacho”. La prueba es que, recuerda, en plena burbuja, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) prestó a la inmobiliaria Hansa Urbana 90 millones de euros para una finca de solo 55 hectáreas próxima a El Carmolí. Cons cree que, tras la construcción de casi toda la ribera del Mar Menor, los dueños de El Carmolí no pueden ser los obligados ahora a la conservación. “Es una finca espectacular y no se puede hacer pagar a los propietarios con lo que no ha hecho nadie más”, alude a la posible protección. Años atrás, el Ministerio de Medio Ambiente negoció con Defensa para comprarle el terreno, pero desistió por el pleito con los antiguos dueños.