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Rabat reacciona con mensajes contradictorios al suicidio de Amina

El Gobierno revisará las penas por violación tras el caso de la chica casada con su agresor

El ministro de Justicia se desmarca y afirma que la relación sexual fue consentida

Hamida, hermana de Amina Filali, muestra una imagen de la fallecida.
Hamida, hermana de Amina Filali, muestra una imagen de la fallecida.

El Consejo de Ministros del jueves en Marruecos dedicó gran parte de su reunión al suicidio, mañana sábado hará una semana, de Amina Filali, de 16 años, obligada a casarse con Mustafa, de 25 años, que la había violado, pero que evitó con el matrimonio ser enviado a prisión.

Que una instancia así haya tratado el tema demuestra la conmoción que ha suscitado la muerte de Amina que tragó matarratas para por fin a los malos tratos que padecía en la casa de sus suegros, en un pueblo costero al norte de Larache, en la que vivía tras contraer matrimonio en septiembre.

El debate debió de ser acalorado en el seno del Gobierno porque mientras varios ministros se solidarizaron con la adolescente, el de Justicia se desmarcó de ellos y hoy dio una versión diamentralmente opuesta.

“La joven fue doblemente violada”, reconoció tras la reunión el portavoz del Gobierno, el islamista Mustafá el Khalfi. “Fue violada sexualmente y lo fue tras ser obligada a casarse con su violador”, recalcó.

Lo sucedido “no puede ser dejado de lado”, añadió el portavoz. “Hay que estudiar la situación en profundidad y posiblemente endurecer las penas (...)”, concluyó.

Los violadores pueden ser condenados en Marruecos hasta 20 años de cárcel, si su víctima es menor, pero el artículo 475 del código penal les permite también librarse de la cárcel si aceptan casarse con ella.

Lahcen Filali, el padre de Amina, empezó por denunciar a Mustafa por su agresión sexual, perpetrada a punta de navaja cuando su hija tenía 15 años, pero el fiscal de Tánger le aconsejó que salvase el honor de su hija casándola con Mustafa. Aceptó la propuesta, según relató Filali a la web marroquí Goud.ma.

La única mujer que desempeña una cartera en el Ejecutivo, la islamista Bassima Hakkaoui, ministra de la Solidaridad y de la Mujer, compareció en televisión pública 2M para explicar que era necesario “un debate para reformar la ley”.

“La sociedad lo pide a gritos”, había dicho poco antes su predecesora en el cargo, Nouza Skalli, militante de un partido de izquierdas. Para exigirlo unas 300 mujeres se concentraron el jueves ante el tribunal de Larache, donde se celebró el matrimonio. Les acompañó Hamida, hermana de Amina, que exhibía un cartel con la foto de la difunta. Hoy la sociedad civil protestará de nuevo pero ante el Parlamento de Rabat.

Las redes sociales y la prensa independiente muestran la indignación popular. “No conozco a Amina, pero me imagino el número colosal de “Aminas” que viven o han vivido entre nosotros”, escribe en el diario As Sabah la columnista Sanaa el Aji.

Sostiene El Aji que en el Marruecos rural tragedias que acaban en suicidios de adolescentes no son excepcionales, pero no siempre trascienden porque no hay un periodista como Soulaiman Rassouini, originario de Larache, que publicó la noticia en el diario Al Massae, el de mayor difusión.

La única voz algo discordante ha sido, curiosamente, la de otro islamista miembro del Gobierno, el ministro de Justicia Mustafá Ramid. Corroboró que una comisión parlamentaria revisará el código penal, pero también aseguró que "Amina "mantuvo una relación consentida" con Mustafa. Contradice así a otros dos ministros y al padre de la menor.

Ramid ha justificado hoy además en un comunicado la actuación de fiscalía de Tánger por "tomar en cuenta el interés de la menor" al proponer al violador y a su víctima que se casasen respondiendo así a la petición de la menor. Amina confirmó en Tánger, según Ramid, y en presencia de su madre, su deseo de contraer matrimonio.

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