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La comunidad educativa acoge escéptica un nuevo intento de pacto

Hay que huir del "premio a la mediocridad", asegura el nuevo ministro

El ministro Ángel Gabilondo entrega la cartera a su sucesor, José Ignacio Wert.
El ministro Ángel Gabilondo entrega la cartera a su sucesor, José Ignacio Wert.

Hoy retoman las clases tras las vacaciones navideñas casi ocho millones de alumnos. Vuelven a unos colegios e institutos tocados por la crisis y a la espera de los primeros pasos de un nuevo Ministerio de Educación que apenas ha echado a andar. Aún sin secretario de Estado de Educación -será nombrado previsiblemente en el Consejo de Ministros del viernes-, lo que de momento existe es la seguridad de que habrá otra reforma educativa y que esta tratará de hacerse con un "gran acuerdo nacional", según ha manifestado el nuevo responsable de la cartera, José Ignacio Wert.

 Pero la comunidad educativa llega desgastada -probablemente, también desencantada- tras el fiasco del último intento de acuerdo, que llegó muy lejos, pero se frustró en gran medida por el encastillamiento del Partido Popular en unas peticiones inamovibles, entre ellas, una que luego no incluyó en su programa electoral: blindar por ley los conciertos educativos, es decir, que cualquier colegio privado, si tiene demanda y lo pide, debería ser subvencionado.

Las organizaciones están dispuestas a empezar un proceso de diálogo, pero desde la cautela y el escepticismo. Esa es la postura de la confederación de padres de alumnos Ceapa (mayoritaria en la escuela pública), asegura su presidente, Jesús María Sánchez. Una posición parecida a la de CC OO y FETE-UGT. "Da la impresión de que todo nuevo ministro de Educación declara su intención de alcanzar un pacto, pero luego las intenciones se diluyen", señala Carlos López Cortiñas, de UGT. "Se puede intentar y sería deseable que se alcanzara, pero nunca se ha conseguido", señala Luis Carbonel, presidente de Confederación católica de padres Concapa, probablemente, uno de los más escépticos: "Lo que no puede ser es que en nombre de un pacto haya inactividad", añade.

Al igual que ocurrió con el exministro Ángel Gabilondo, la tarea del acuerdo la acomete una persona hasta ahora alejada de la primera línea del partido en el Gobierno, José Ignacio Wert, sociólogo, experto en estudios de audiencia y mercado. Wert habla de la necesidad de "desideologizar el diagnóstico" sobre los problemas de la escuela en España, los cuales resume en que el "sistema ha mirado más a los recursos que a los resultados". Unos resultados, continúa en conversación telefónica, que "no son en absoluto aquellos a los que estamos obligados a aspirar: no lo son ni por arriba (la proporción de alumnos excelentes es muy baja) ni por abajo (la tasa de abandono escolar temprano es muy alta)".

Las organizaciones se muestran dispuestas a empezar a negociar

Ese abandono escolar (los jóvenes que dejan de estudiar después de la ESO) es del 28,4% (aunque ha bajado en los dos últimos años, es casi el doble de la media de la UE) y los resultados de España en las pruebas PISA que se efectúan a los países de la OCDE señalan que hay muy pocos alumnos excelentes.

El ministro asegura que "nadie quiere un sistema segregador o no inclusivo", pero insiste en huir del "premio a la mediocridad y, sobre todo, del castigo a la excelencia": "Hay que decidir si queremos que el conjunto avance al paso del más lento o intentamos acelerar el paso del más lento para que avance más deprisa el conjunto", añade.

De momento, Wert no ha dado detalles de las iniciativas que impulsará, pero las propuestas más sonadas del PP (desgranadas por Mariano Rajoy en su discurso de investidura) han sido la de alargar un curso el bachillerato restándoselo a la ESO (según la propuesta del PP hecha desde hace casi dos años, rechazada por segregadora por buena parte de la comunidad educativa) y la reforma de las oposiciones para ser profesor funcionario. Sin embargo, todo el sector asume que un gran acuerdo supondría abordar otras cuestiones espinosas como la regulación de la educación concertada [privada subvencionada] o los menguantes presupuestos educativos en tiempos de crisis.

"Habría que intentar apartar la educación de la confrontación política y blindarla todo lo posible frente a los recortes", dice Carmen Guaita, del sindicato Anpe, que añade que su organización está dispuesta a empezar de cero a negociar y que el pacto "es ahora o nunca", pues la mayoría de las comunidades están gobernadas por el PP (de las autonomías depende más del 80% del gasto educativo). CC OO también planteará la idea de detener los recortes (por primera vez se ha reducido el gasto público total en educación: un 1,5% en dos años) si se inicia el diálogo, asegura José campos, responsable de la Federación de Enseñanza del sindicato.

El Gobierno cree que se ha mirado más a los recursos que a los resultados

Sin embargo, Wert ha insistido en todas sus apariciones públicas como ministro en que hay que superar esa concepción de que todo en educación depende de los recursos, más aún en un tiempo de crisis económica como el actual. "Tendremos que compensar con valores aquello en lo que vamos a estar más justos: los recursos", dijo el pasado martes en una comparecencia pública, antes de referirse a los 485 millones de recorte que le toca a su cartera dentro del plan de ajuste del Gobierno para 2012: "No hemos sido de los más desafortunados", añadió.

Campos, sin embargo, asegura que el problema de la educación española sí es fundamentalmente de recursos y López Cortiñas añade que, aunque el dinero es una variable más dentro de otras que condicionan la calidad de la educación, es muy importante, pues los sistemas más equitativos y de más calidad son caros.

Nueve millones menos para becas

Al Ministerio de Educación, Cultura y Deportes le toca, del recorte de 8.900 millones de euros anunciado por el Gobierno, una rebaja de 485 millones, es decir, un 11% menos de lo que el año pasado se repartieron los tres ámbitos que se reúnen ahora en la misma cartera; así, esa rebaja se repartirá también entre todos ellos. El Ministerio de Educación perdió ya el año pasado el 8,1% de su presupuesto, unos 200 millones de euros. Sin embargo, se aumentó un 2,6% (hasta los 1.429 millones de euros) el monto para las ayudas al estudio, la última gran competencia que le queda al Gobierno central en este ámbito, pues la gestión de la enseñanza está transferida a las comunidades autónomas. Este año, el recorte sí está previsto que alcance a las becas, cuya partida se verá reducida en nueve millones de euros, según fuentes del ministerio, lo que supone en torno a un 0,6% de bajada. Será la primera vez desde el curso 2002-2003 que se reduce el dinero para becas: entonces fueron casi dos millones de bajada. Las mismas fuentes aseguran que, en general, no se verán apenas afectadas las partidas fundamentales, aunque sí mermarán algunos programas de cooperación con las comunidades autónomas. La intención es revisar los programas para priorizar después los recursos en función del rendimiento de cada uno de ellos.