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Dos cazadores imputados por la muerte de un lince

El Seprona de la Guardia Civil ha imputado a dos cazadores como presuntos responsables de la muerte de un lince a tiros el pasado mes de julio en Doñana

A finales de julio pasado apareció un lince ibérico muerto con 32 perdigones en el cuerpo en el linde de un coto de caza en una finca del término municipal de Aznalcázar (Sevilla), en el entorno de Doñana, uno de los dos lugares de España, junto con Sierra Morena, donde todavía sobrevive esta especie en peligro crítico de extinción. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) puso en marcha una amplia investigación que, después de tres meses de declaraciones y pruebas de balística, ha dado sus frutos. Los agentes identificaron a dos cazadores que se encontraban en el entorno. De esta manera se logró la imputación de estas personas y por orden judicial se les retiraron las armas, que se enviaron al servicio de criminalística junto con las vainas de los perdigones encontradas. Así selogró conocer su identidad, explican fuentes de la Guardia Civil. Los presuntos autores se enfrentan a un delito contra la fauna y la flora.

Los presuntos autores se enfrentan a un delito contra la fauna y la flora.

Solo quedan unos 70 ejemplares en libertad en Doñana de este felino en peligro de extinción

"Hemos tenido varios casos de este tipo en los últimos años y suele ser muy complicado localizar a los responsables", aclara el portavoz de la Guardia Civil. En la finca donde se encontró el cadáver está permitida la caza, aunque linda con el Parque Nacional de Doñana. "La actividad cinegética solo está prohibida en el parque, pero el lince se mueve más allá. Y nosotros consideramos que la caza es compatible con la presencia del felino. En Sierra Morena los ejemplares viven en fincas cinegéticas y con responsabilidad pueden convivir cazadores y estos animales", aclara Luis Suárez, responsable de la organización WWF. "En esta ocasión se le debió disparar desde muy cerca, porque el cuerpo recibió muchos perdigones", añade.

En Doñana solo quedan unos 70 ejemplares en libertad. Se enfrentan a graves problemas de endogamia, además de a otros peligros como son las muertes por atropello y a algunos cazadores. Hace un año el censo total de linces en libertad (Doñana y Sierra Morena) era de 255. En los centros de cría en cautividad había 77 ejemplares.