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El 40% de las merluzas están mal etiquetadas

Las especies africanas, más baratas, se venden como europeas o americanas

El 40%, o casi, de las merluzas que se compran en el mercado están mal etiquetadas, de tal forma que el consumidor no sabrá con certeza si lo que está comiendo es una merluccius capensis o bien merluccius hubbsi, o si se trata, de verdad, de una merluccius merluccius. En principio, los investigadores pensaron que podría ser un error en el etiquetado, pero al comprobar que la especie africana, más barata, se cataloga como europea o americana, más caras, y nunca al contrario, concluyen que se trataría de un "fraude".

Investigadores de España y Grecia han analizado el ADN de estos pescados en ambos países con los mismos resultados. El trabajo se ha publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry.

Los científicos analizaron 93 paquetes de merluza fresca y de distintas marcas de congelados en diversos hipermercados entre los años 2004 y 2006. Tras comparar lo que ponía en la etiqueta con lo que revelaba el ADN, se detectó que el 31,5% de los lotes indicaban mal el nombre científico de la merluza o su origen.

El estudio, repetido en 2010 con otros 18 lotes de pescado, reveló que las cosas iban a peor porque en esta ocasión el 38,9% de lo analizado no se correspondía con el etiquetado.

"Este fraude solo beneficia a los que venden el producto o a los intermediarios, pero no a los pescadores o productores de África, cuyo bajo salario probablemente es el que esté detrás del menor precio de la merluza procedente de ese continente", aclara Eva García Vázquez, del Departamento de Biología Funcional de Oviedo, coautora del estudio.

García Vázquez subraya que la calidad de las merluzas es semejante, pero señala que "el consumidor está en su derecho de conocer la especie que come y su origen".

La normativa obliga a que las etiquetas de las cajas o embalajes del pescado, sea fresco o congelado, indiquen -entre otras características- el nombre científico de la especie, su denominación comercial, el método de producción (pesca extractiva, en el caso de las merluzas) y la zona de captura. La Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas ha establecido las áreas marinas de referencia.