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El debate sobre el burka contribuye al aumento de la islamofobia en Tarragona

Una de cada diez personas admite sentir "rechazo reciente" al colectivo musulmán, según una encuesta

Acuerdo general en contra del uso del velo integral entre los habitantes de Tarragona pero las consecuencias de este debate auspiciado desde la clase política siguen siendo difusas y apuntan, entre otras, a un repunte de la islamofobia entre la población, según un estudio presentado hoy por el instituto CERES, un centro de estudios vinculado al sindicato CC OO.Parala realización delinforme se entrevistaron a 730 personas.

El 82% de los encuestados se muestra conforme a que se prohíba el uso del burka o el niqab, prendas con que las mujeres musulmanas se ocultan el rostro de forma completa o parcial, respectivamente. Pero el consenso se difumina cuando los encuestadores se adentran en otros asuntos colaterales del debate que se ha generado en torno al velo integral en los últimos meses: el 62% de tarraconenses admite que apenas hay mujeres que usen burka o niqab en sus respectivos municipios y un porcentaje similar advierte de que regular sobre el velo integral radicalizará la postura de los colectivos musulmanes más extremistas.

Estas afirmaciones, en apariencia contraproducentes con la apuesta generalizada a favor del veto, enlazan con otro repunte "preocupante", según varios investigadores consultados. Tres de cada diez encuestados confiesa que siente rechazo hacia los colectivos extranjeros, especialmente el magrebí y el musulmán en general. Dos tercios de ese porcentaje se considera racista por convicciones arraigadas pero el otro tercio, el 10% del total, señala además que este sentimiento es "reciente". Es decir, que lo han interiorizado en los últimos meses en un proceso que los investigadores achacan a las complejidades de la crisis económica, por un lado, y con el debate sobre el uso del velo integral, por el otro. Conforme a los datos, este habría contribuido a propiciar un aumento de la islamofobia del orden de uno de cada diez habitantes de la provincia.

La encuesta del CERES supone la primera toma de contacto sobre cómo la población de Tarragona ha percibido el debate sobre el velo integral, agitado desde finales de mayo por la oleada de Ayuntamientos, una quincena, que han adoptado la prohibición de estas prendas en los edificios municipales. La mayoría de estos municipios -Tarragona, Reus, El Vendrell y Cunit- se concentran en esta provincia, que a su vez se configura como uno de los principales corredores salafistas del país. Esta doctrina ortodoxa del Islam que rechaza los valores occidentales la siguen cerca del 25% de los musulmanes de Tarragona, según estimaciones de los servicios de seguridad. Las tensiones que provoca esta situación suponen una espiral que podría aumentar los problemas de convivencia, según dibuja la opinión mayoritaria de la encuesta: la población se muestra a favor de las prohibiciones al velo integral, que a su vez darían mayor fuerza a movimientos extremistas como el salafismo y que, por otro lado, contribuyen a aumentar la islamofobia entre la población autóctona.

Esta complejidad queda al margen de los datos presentados hoy por CERES. Este se limita a aportar datos estadísticos que ilustran un rechazo minoritario aunque al alza respecto a los inmigrantes. Los tarraconenses aseguran que no tienen problemas para convivir con inmigrantes ni en un viaje (92%), ni en el trabajo (88%), y tampoco como vecinos (71%). "Los números demuestran que la molestia es mayor en los círculos de convivencia cada vez más cercanos", ha subrayado el director de la encuesta, Hildebrand Salvat.