Jiménez: "Es irrelevante que la ley del tabaco salga un mes después"

La ministra de Sanidad afirma que prefiere retrasar la norma a cambio de conseguir consenso

La modificación de la ley antitabaco sigue pendiente de que la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, consiga el consenso necesario de todos los grupos políticos. Esta negociación hace que ya sea casi imposible que, como la ministra se había propuesto, esté aprobada durante la presidencia de turno española de la UE, que acaba el 30 de junio. De hecho, ni siquiera hay un borrador. Pero Jiménez no le da importancia: "Es irrelevante que la ley salga un mes antes o después", declaró ayer a EL PAÍS.

Para Jiménez, lo importante es que "la decisión está tomada, tanto en el ministerio como en el Gobierno", insiste. Pero admite que "hubiera estado bien" que se aprobara en el primer semestre de este año, aunque recuerda que hace ya tiempo que no quiere poner una fecha tope, e insiste en que estará en 2010. "Lo importante es mantener la decisión", recalca, porque es "coherente con la protección de la salud pública" que tiene encomendada.

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La ministra afirma que, de momento, se ha reunido con los portavoces parlamentarios, y que "ninguno ha dado una respuesta negativa". "Unos están completamente de acuerdo, y otros me han dicho que prefieren esperar a que ver el texto articulado", afirma. Dependiendo de los flecos de esas negociaciones se decidirá cómo se articula la reforma, si cambiando la actual o mediante una completamente nueva, explica.

No abrir un frente

Fuentes conocedoras del proceso admiten que las conversaciones no van mal, pero añaden otra causa para que esta reforma vaya con pies de plomo. En la actual coyuntura, con negociaciones abiertas con los partidos, el Gobierno no quiere abrir otro posible frente de conflicto, ya que se prestaría a que algún partido usara el cambio de la norma para presionar, o que una intensa campaña de los grupos de presión que se oponen a la modificación (hosteleros o colectivos como Fumadores por la Tolerancia) deteriore aún más la imagen del Ejecutivo.

Jiménez lo niega, pero resalta que su objetivo es "conjugar todos los intereses". "No hay voluntad de retrasar", repite varias veces. "Simplemente, he sacrificado el marco temporal [ella misma dijo hace seis meses que quería que la norma estuviera aprobada en junio] por el consenso. Ahora trabajo con plazos flexibles", insiste la ministra.

Trinidad Jiménez, en su despacho
Trinidad Jiménez, en su despachoULY MARTÍN

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