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Entrevista:ENTREVISTA | Marianne Laxen, coordinadora del 'Informe de Seguimiento Beijing+15' de la UE

"Las mujeres no están poco representadas; los hombres están sobrerrepresentados"

Casi cuatro décadas de experiencia avalan a Marianne Laxen como experta en violencia de género. Nació en Finlandia, pero ha trabajado en distintos países y acude al Foro Europeo de Mujeres que se celebra en Cádiz como coordinadora del Informe de Seguimiento Beijing+15 de la Unión Europea, realizado por el Gobierno sueco durante el pasado semestre, cuando ostentó la Presidencia de la UE.

Clara y directa, Marianne apunta hacia los hombres porque está harta de que "lo masculino sea la norma". Valora los resultados del informe, que realiza una evaluación de los objetivos de igualdad comprometidos en la conferencia mundial de mujeres de Pekín hace 15 años, positivamente, aunque destaca que queda mucho por hacer. Algo que pasa por un "cambio total de mentalidad".

PREGUNTA. ¿Puede explicar en qué se basa ese cambio de planteamiento?

RESPUESTA. Cuando hablamos de igualdad de género, mucha gente piensa que el problema son las mujeres y yo quiero cambiar esto, yo creo que si hablamos de infrarrepresentación de las mujeres, entonces son las mujeres las que tienen que hacer algo. Pero si hablamos de sobrerrepresentación de los hombres, entonces son los hombres los que tienen que cambiar. Porque ellos también tienen que cambiar, y para eso hay que cambiar la mentalidad. Tenemos que mirarlo desde el punto de vista de las mujeres; es como estas conferencias, siempre llenas de mujeres, igual que hace 20 años; los hombres no se han preocupado, no son conscientes de que su vida podría ser mejor si se unen a la lucha por la igualdad de género.

P. ¿Echa de menos más hombres en este foro?

R. Sí, realmente, porque creo que si cambiamos la sociedad hacia una mayor igualdad, todos ganamos. Ahora, con la conciliación, lo que se ha conseguido es que las mujeres tengan doble trabajo porque tienen que trabajar ocho horas. Este es el punto de vista masculino. Si decimos: hombres y mujeres trabajemos seis horas, entonces hombres y mujeres podrán vivir con su familia. Es muy fácil ver el mundo como lo ha creado el hombre, es difícil cambiar el planteamiento, pero creo que es la única manera de sobrevivir porque no podemos seguir con este consumo. Es igual con el transporte, los hombres usan más el coche para trabajar y las mujeres el transporte público. Si seguimos al hombre como norma, entonces más mujeres conducirán más sus coches, y eso no puede soportarlo el clima. Hay que buscar la manera de cambiar al hombre como norma. Por eso, cuando se emprende cualquier acción, cualquier política, debemos ser muy críticos con las ideas que llevamos en la mente.

P. ¿El problema es que el mundo es masculino, hecho por y para hombres?

R. Más o menos. Llevo trabajando en igualdad de género 38 años y he visto muchos avances, pero también cambios negativos, cuando las mujeres han tomado el comportamiento de los hombres y se han comportado como ellos; y en muchas situaciones las mujeres no pueden ser elegidas si no se ponen un traje de hombre. Cuantas más mujeres hay en los parlamentos, en las empresas, se pueden comportar como mujeres, pero si representan el 9 o 10%, tienen que actuar como hombres.

P. Sobre el informe que coordinó para evaluar los compromisos de Beijing, ¿cuáles son las conclusiones más importantes?

R. La mayoría de los países miembros han promovido a las mujeres en los procesos políticos de toma de decisiones, esto es muy importante porque se impulsa al resto de sectores hacia la igualdad. Otro aspecto que se ha trabajado es en la transversalidad de las medidas de igualdad, pero esto es muy difícil de hacer, porque si no hay unos objetivos claros no se puede trabajar. Cada gobierno y cada partido político deben definir sus propios objetivos, analizar qué quieren decir con igualdad de género. Creo que el Gobierno español es el más progresista en medidas de igualdad ahora mismo, sobre todo en violencia de género; estoy muy contenta de que no sólo sean los nórdicos, como suele decirse siempre, quienes trabajan en esto.

P. ¿Ve la crisis como una oportunidad o un lastre para las mujeres?

R. Creo que si continuamos en este planteamiento del hombre como norma, la crisis no resolverá nada. Hay que cambiar el punto de vista, ver si necesitamos más crecimiento económico o quizás baste con una mejor distribución de la riqueza. Una distribución más justa es el reto. Pero no creo que la UE haya puesto el ojo en esto, sólo se habla de crecimiento económico, de ayudas al automóvil, un sector de hombres, no veo que las autoridades hayan sido conscientes de esto.

P. ¿Qué debe exigirse a los países candidatos a formar parte de la UE (Serbia, Croacia y Turquía) en cuanto a igualdad de género?

R. La UE les pide que tengan la legislación necesaria, pero eso no es necesario. Si tienen la legislación, dan un paso, pero no es suficiente porque la discriminación está en un plano individual. Se necesitan cambios estructurales y ahí deben trabajar los gobiernos. La ley es buena y necesaria, pero en Turquía, por ejemplo, se da una religión fundamentalista. Y creo, en general, que la religión es uno de los principales problemas para la igualdad de género -siempre ha sido un hombre y su hijo-. Las religiones son de hombres, es uno de los grandes retos.

P. ¿Qué espera de este foro?

R. Creo que lo más interesante aquí es la cantidad de ONG. Yo he sido muy activa en las organizaciones de los países donde he trabajado y siento que las mujeres y hombres de las ONG feministas son quienes pueden ver las soluciones y hacer cambiar las cosas desde las bases, para empujar a los gobiernos y partidos políticos. Creo que es así como los cambios ocurren en el mundo. Creo que son las ONG quienes tejen redes por todo el mundo y presionan a los gobiernos y burócratas, que escuchen a las ONG porque son ellas las que tienen las ideas.