El debate nuclear

Ascó aprueba acoger el silo nuclear

El municipio da luz verde a la candidatura con el apoyo de siete ediles (CiU, PSC e Independientes) y dos en contra, pese a la oposición de Montilla.- La Generalitat protesta ante Industria y Castilla-La Mancha impugnará la candidatura de Yebra

El Ayuntamiento de Ascó ha aprobado presentarse a albergar el almacén nuclear de residuos radiactivos, también llamado Almacén Temporal Centralizado (ATC). La candidatura ha recibido el apoyo de siete concejales (cuatro de CiU, uno del PSC y dos de Independientes de Ascó) y la oposición de dos (Independientes de Ascó). El municipio tarraconense prosigue así la competición por acoger el almacén pese a la oposición pública del presidente de la Generalitat, José Montilla. La competición por el almacén nuclear entra en una nueva etapa en que los gobiernos autonómicos de Cataluña y Castilla-La Mancha ya han anunciado medidas contra las candidaturas. La Generalitat enviará una queja formal al Ministerio de Industria y Castilla-La Mancha impugnará el voto del pleno municipal de Yebra (Guadalajara).

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Montilla transmitirá por escrito al titular de Industria, Miguel Sebastián, el rechazo de la Generalitat a la candidatura de Ascó. El gobierno catalán, sin embargo, no recurrirá la decisión. Sí que lo hará el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, que ya ha anunciado que impugnará la candidatura de Yebra (Guadalajara), aprobada en un pleno municipal la semana pasada.

El vicepresidente del Gobierno catalán, Josep Lluís Carod Rovira, ha asegurado que utilizarán "todos los instrumentos a nuestro alcance" para parar el ATC y ha recordado que cualquier obra en territorio catalán requiere del preceptivo estudio de impacto ambiental. Sobre la decisión de no recurrir la decisión del ayuntamiento de Ascó, Carod ha apelado a la "autonomía municipal" y ha dejado en manos del consejo de la comarca de la Ribera d'Ebre, donde está Ascó, la posibilidad de presentar recurso. Si este organismo lo hace la Generalitat lo asesorará.

En Ascó, el alcalde, Rafael Vidal (CiU), ha logrado su objetivo de sumarse a Yebra en la pugna por el silo atómico. Fuentes municipales ya preveían una amplia mayoría a favor del sí. El ex alcalde Antoni Casanova, líder de la oposición, ya había anunciado que votaría en contra, aunque fue él quien compró para el ayuntamiento en 2006 los terrenos municipales para la instalación. El pleno, con capacidad para 130 personas, ha comenzado a llenarse a las 9.30 con personas principalmente favorables al almacén.

Un proceso cuestionado

Casanova (Independientes de Ascó) ha criticado la forma en la que se ha llevado la selección, pero no el fondo: "Considero que no tiene ningún riesgo. Aquí el problema es de percepción social". "En ciertos temas la cultura democrática de este país es anecdótica. Es cuestionable que sea democrático cuando la decisión la toman nueve personas. Ha faltado información y consenso del territorio. No están todas las administraciones involucradas". Además, ha señalado que, de resultar elegido, Ascó "tendrá un nuevo estigma": Cuando dices que eres de Ascó te dicen: Ah sí, la central nuclear?. Ahora tendremos un nuevo estigma. `Ah sí, donde está el cementerio nuclear?.

"No discutamos si es bueno o malo porque es relativo. Mi voto será reivindicativo de lo que se tenía que haber hecho y no se ha hecho y por aquellos vecinos a los que no se les ha tenido en cuenta". Casanova era alcalde de Ascó en 2006, cuando el municipio compró los terrenos para el almacén, y ha señalado que las prisas del Gobierno impiden que sea democrático: "El Gobierno ha tenido años para hacer el almacén, pero ahora lo quiere hacer a toda prisa, sin consenso, sin las comunidades autónomas y dejándolo todo en manos de los ayuntamientos. No es ni el alcalde ni el pleno quien puede tomar esta decisión si no tienen el apoyo del pueblo". Su partido se ha dividido el voto y dos concejales han votado a favor y dos en contra.

Apoyo popular

Muchos de los vecinos de Ascó apoyan el almacén. Antonio Rodríguez, empleado de la central, llevaba al inicio del pleno un pequeño cartel (el tamaño estaba limitado, no más de un folio A3) a favor de la instalación. "Es muy obvio por qué lo queremos. No incrementa para nada la inseguridad respecto a la nuclear. En toda Europa hay instalaciones así y ahora parece que en España vamos a inventar la aceituna rellena". Quienes apoyan la instalación tienen claro por qué se opone Montilla: "Lo dice porque en unos meses tiene elecciones. Si no, estaría encantado", resumía un empleado del ayuntamiento.

Al otro lado del salón de plenos, se situaban quienes se oponían . "Nos dijeron que la nuclear traería empresas pero 30 años depsués el polígono industrial sigue vacío. Esto no es la solución", opinaba Ramón Roig, agricultor de la localidad vecina de Miravent. Éste lamentaba que "no ha habido un debate sereno y técnico" sobre el asunto.

En cualquier caso el ambiente ha sido mucho menos tenso que en Yebra, donde horas antes del pleno, partidarios del sí y del no se chillaban a la cara y esgrimían enormes pancartas "a favor del ATC" o en contra del "cementerio nuclear". La terminología es importante. Los ecologistas se refieren a la instalación como el cementerio y sus defensores con las neutras siglas de Almacén Temporal Centralizado, que no incluye ninguna mención a lo nuclear.

Las bazas: dos reactores y tren

Ascó cuenta ya con dos reactores nucleares y tiene tren, algo que valora el Ministerio de Industria en la convocatoria, ya que facilita el transporte de los residuos radiactivos. Aunque el ministro de Industria, Miguel Sebastián, anunció que habría bofetadas entre los alcaldes para acoger el almacén, la realidad es que, a cuatro días de que termine el plazo para solicitarlo, sólo Yebra y Ascó se postulan. Ambos están en entornos nucleares y cuentan con la oposición de sus comunidades autónomas.

En el caso del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, la oposición viene de hace años y siempre ha mantenido la misma postura. La de Montilla es mucho más matizada y reciente . Él dice que no lo quiere porque no ve el consenso suficiente en la zona, aunque hasta hace una semana el PSC defendía que éste era un asunto municipal y que no tenía que opinar sobre ello.

Entre ayuntamientos e Industria

El Gobierno insiste que este es un tema entre los ayuntamientos y el Ministerio de Industria, aunque las comunidades autónomas podrán alegar. Sin embargo, un acuerdo del Congreso de 2006 insta al Ejecutivo a llevar a cabo el proceso de selección "en adecuada concertación con las comunidades autónomas". La falta de consenso con las autonomías -Sebastián llegó a decir que la opinión de Barreda no tenía "ninguna importancia"- amenaza con dar al traste con el proceso de selección.

El Ejecutivo de Barreda, que ya amenazó con boicotear el almacén nuclear si iba a Guadalajara, se reúne para ver qué formas tiene de parar la instalación en su territorio del cementerio nuclear. Aunque el proceso de selección no incluye casi la participación de las autonomías, éstas tendrán que aprobar el trámite urbanístico y pueden poner trabas ambientales. También pueden crear impuestos autonómicos, como hizo la Junta de Andalucía cn el almacén de residuos de baja y media actividad de El Cabrill (Córdoba). Por eso el PSOE de Castilla-La Mancha anunció que tenía "instrumentos urbanísticos, ambientales y fiscales" contra el almacén.

Barreda ya ha pedido la convocatoria extraordinaria y urgente de una sesión plenaria en las Cortes regionales para debatir sobre la ubicación de este cementerio nuclear y pedir al Ayuntamiento de Yebra que revoque el acuerdo municipal y a su alcalde que retire la candidatura.

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