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La guerra de las cifras en México

El aumento de 1.000 nuevos casos de gripe A en los últimos días reabre la polémica del manejo de la salud entre el Gobierno federal y los Estados

Chiapas, al sureste de México, no sólo es el Estado más afectado por la gripe A, con 3.044 de los 17.416 casos confirmados en el país. También ha dado pie a una polémica entre las autoridades estatales y la Administración que encabeza el presidente Felipe Calderón, que afirma que los Estados han obstaculizado el cómputo de afectados, mientras México se enfrenta a un aumento de casos del virus H1N1: en cinco días, registró 1.000 nuevos contagios.

El enfrentamiento entre el Gobierno de Chiapas y el ministro federal de Salud, José María Córdova ilustra el problema. El ex secretario de salud de chiapas Adrián Pérez Vargas dimitió de su cargo el pasado 22 de julio por considerar que había sido discriminado por Córdova, quien lo había definido como "infectado" por la gripe A. El Gobierno chiapaneco dijo entonces, a través de un comunicado, que Pérez Vargas no padecía esta enfermedad.

Pérez Vargas también afirmó que quiso alertar en su momento al Gobierno federal del aumento de casos en Chiapas antes de que se convirtieran en foco de atención. Según fuentes del Gobierno federal, que no quisieron ser identificadas, Pérez Vargas no tuvo el apoyo local necesario para difundir lo que ocurría.

El gobernador chiapaneco, Juan Sabines, acusó al ministro de Salud, José Ángel Córdova, de perjudicar a Chiapas. Todo después de que el Gobierno federal informara del aumento de casos en su Estado. A Sabines le preocupaba que Chiapas dejase de recibir turistas.

Córdova insistió en que contestó con "la verdad" y que las cifras del Ejecutivo de Calderón eran reales.

Sobre el súbito aumento de casos, surge la duda de si son en realidad nuevos contagios o si, en realidad, han sido hallados en el laberinto burocrático del sistema de salud mexicano, compuesto por hospitales y centros sanitarios que dependen tanto de autoridades federales como locales.

Ocultar información

El presidente de México, Felipe Calderón, ya había alertado sobre el rechazo de las autoridades locales a informar de sus cifras de afectados por la gripe A. El 2 de julio pasado, durante la cumbre sobre el H1N1 celebrada en Cancún, Calderón afirmó que los Estados han tratado de ocultar información. El mandatario mexicano comentó que hubo Gobiernos estatales que rechazaban la difusión de información sobre sus propios Estados porque "eso podía preocupar a la población".

Un funcionario explicó a EL PAÍS que la mitad de los 31 Estados de la república mexicana "no mandaron información" debido a que "sus gobernadores no lo permitían".

Esto ocurría durante las primeras jornadas de la crisis, cuando el Gobierno federal marcaba su estrategia para elaborar un mapa de los contagios, las características mortíferas del virus y la mejor manera de atajar su dispersión.

Al dar a conocer la última cifra de contagios, las autoridades de Salud afirman que el aumento de casos en tan pocos días no es un rebrote, sino que es parte de la dispersión natural de la enfermedad por todo el territorio nacional y que las autoridades se preparan para enfrentar el invierno.

Una pista sobre las posibles causas de la resistencia de algunos gobernadores a difundir la información la aportó ayer el periódico Reforma. En una nota revela que en el segundo semestre del año, cuatro Estados, Chiapas, Jalisco, Tabasco y Coahuila son los que menos han gastado los presupuestos que el Gobierno federal les destina para la salud. Los tres primeros Estados están entre los más afectados por la gripe A; ocupan el primer, cuarto y sexto lugar en contagios en el país.

Coahuila es caso aparte. Durante meses, su Gobierno afirmó que estaba libre de la pandemia: sólo habían informado de dos casos. Ahora dicen que son 10. Mientras, uno de sus Estados vecino, Nuevo León, contabilizó 546. A lo mejor es un caso para el estudio de por qué a los coahuilenses no les afecta la gripe A.