El Sol impedirá observar la lluvia estrellas en su máxima actividad

La máxima actividad de la lluvia de estrellas fugaces se producirá a las 12.00 del jueves

La lluvia de estrellas fugaces conocidas como las Perseidas, que son tan brillantes como las estrellas de mayor brillo del cielo aunque pesan menos de 1 gramo, tendrá su máxima actividad a las 12.00 horas del jueves, por lo que el Sol impedirá observar este fenómeno celeste.

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Estas estrellas, conocidas popularmente como las lágrimas de San Lorenzo, tendrán su máxima actividad la mañana del jueves, por lo que no serán visibles desde la Península y las islas, y pese a que este año la Luna es "favorable" a su visión, según ha informado el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) en un comunicado. Las estrellas fugaces son en realidad pequeñas partículas de polvo de diversos tamaños -algunas llegan a ser más pequeñas que un grano de arena- que entran a gran velocidad en la atmósfera terrestre. Una Perseida pesa tan solo 0.07 gramos y entra en la atmósfera a 61 kilómetros por segundo y debido al choque con la atmósfera se desintegran a unos 80 kilómetros de altura y dejan un trazo luminoso cuyo nombre científico es meteoro.

La mayoría de estas aglomeraciones de polvo están asociadas a restos de materia que los cometas dejan a lo largo de su órbita en sus sucesivos pasos por las proximidades del Sol y la Tierra, añade el IAC. En el caso de las Perseidas, la órbita atravesada es la del cometa Swift-Tuttle, que tarda 135 años en dar una vuelta alrededor del Sol. Aunque este cometa se ha alejado mucho del Sol tras su acercamiento en 1992, se cree que la Tierra pasará muy cerca del trazo de restos dejados por el Swift-Tuttle en 1862.

Una duración de sólo 15 minutos

Asimismo, el IAC indica que se ha especulado con que este año habrá una actividad por encima de lo normal en las Perseidas, pero matiza que cálculos posteriores han puesto en duda estas previsiones y sugieren que el estallido no podrá apreciarse a simple vista y sólo podrá verse con técnicas especiales de observación, sobre todo por radio. Esto es debido a que las partículas de polvo serían tan finas que producirían destellos demasiado débiles para verse a simple vista, agrega el centro científico.

Además, la hora del estallido "no es nada favorable para los observadores españoles, ya que el radiante estará muy bajo en el cielo a esa hora", prosigue el IAC, que señala que en todo caso, de poder observarse, tendría una duración muy breve, tal vez de tan sólo 15 minutos. Para quienes quieran disfrutar de la lluvia se aconseja la observación a simple vista, sin telescopio ni anteojos de ningún tipo, ya que es preciso abarcar el máximo campo de visión.

Cualquier punto de observación es bueno siempre que ofrezca un horizonte despejado hacia el sur y hacia el este y no tenga luces brillantes cerca. Si se vive en el campo, se podrá observar la lluvia perfectamente desde la propia casa, con la condición de que se evite usar luces que puedan deslumbrar la vista mientras se contempla la lluvia. La mejor hora para observar es hacia finales de la noche, antes del alba, cuando el radiante de la lluvia esté en su mayor altura y más cerca de la hora del máximo. A lo largo de la noche se observará que la actividad va incrementándose, a medida que la lluvia se alza en el cielo y la Tierra se acerca al centro de la nube de restos.

Imagen de archivo de la mayor, según los científicos, y la última lluvia de estrellas del siglo XX
Imagen de archivo de la mayor, según los científicos, y la última lluvia de estrellas del siglo XXEFE

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