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6 cosas que quieres hacer en Coney Island

Bienvenidos a ese lugar de Nueva York al que se puede llegar en metro y que mezcla lo trash, lo freak y lo divertido sin ningún remordimiento.

Coney Island
Cati Bestard

Si de los millones de turistas que visitan Nueva York cada año son pocos los que pisan la parte más reconocible de Brooklyn (léase Williamsburg), no hace falta ser muy listos para deducir que Coney Island está entre los destinos menos elegidos. Este barrio, ubicado en el suroeste de Brooklyn, se popularizó como resort turístico por su relativa proximidad a Manhattan. Ha vivido momentos importantes como icono de la cultura popular, ya sea porque los protagonistas de la película de culto The Warriors eran de allí o porque poco después de llegar a la ciudad Patti Smith y Mappelthorpe se tomaban como lujo extraordinario compartir un barato perrito del Nathan’s frente al mar. También aparece en Requiem por un sueño y entre sus cameos más recientes cabe destacar el vídeo de Beyoncé XO, en el que la artista se monta en las más míticas atracciones del parque. Es el refugio hedonista que hace que decenas de familias de olviden de la realidad a base de atracciones y perritos.

1. Nathan’s

No son los mejores perritos in da town, ni mucho menos. Pero el espectáculo está servido. Tan solo salir de la estación de metro lo primero que ves a llegar a Coney Island es la enorme esquina que ocupa uno de los dos establecimientos que tienen en la zona. Y lo segundo que ves es el enorme contador del hot dog eating contest (concurso de comer perritos), con sus rankings anuales y los nombres de los ganadores. Se celebra el 4 de julio y verlo es gratis. Los últimos ganadores se zamparon 69 y 36 perritos en diez minutos, en las categorías masculina y femenina, respectivamente. De todas formas, lo más recomendable es esperar a llegar al otro establecimiento Nathan’s, en el paseo marítimo y allí comerse el perrito con vistas al mar, como la misma Patti.

2. Cyclone

Esta montaña rusa se construyó en 1927 y es una de las más míticas rollercoasters de USA. Ha pasado por muchas manos, muchos precios (el inicial era de 0,25 céntimos, mientras que actualmente cuesta 9 dólares) y pocos accidentes. No estamos hablando del Shambala de Port Aventura, sin embargo lo que impacta de esta montaña rusa es que al ser de madera el ajetreo y el ruido generan una leve sensación de inseguridad. El momento ideal para montar es un atardecer con cielos despejados; es cuando la experiencia Cyclone se convierte en mágica.

3. Freak Show

El Freak Show o Sideshow de Coney Island es distinto cada temporada y, aunque algunos trucos se repiten, la actuación oscila mucho en función de los actores y los personajes presentes en el escenario. Depende de la temporada puedes encontrar las tres tipologías de lo que ellos mismos entienden como freak. En primer lugar, las superstars, aquellas personas que han nacido con ciertas anomalías. En segundo lugar, los self made freaks: aquellos que se han tatuado de pies a cabeza o han modificado su cuerpo de manera que les es imposible conseguir un trabajo normal. Y, por último, lo que ellos llaman working acts: magos o personas con otras aptitudes no ligadas a su cuerpo. Ellos dicen que son muy felices. Y lo parecen. ¿Listo para entrar?

Cati Bestard

En el freak show es muy normal que alguien se meta un berbiquí por la nariz.

Cati Bestard

4. Wonder Wheel

Un clásico imperdible, la noria. Junto con el Cyclone la colorida Wonder Wheel de Coney Island es una de las atracciones más históricas, construida en 1920. Se trata de una “eccentric wheel”, eso quiere decir que tiene dos tipos de cabinas, las fijas exteriores y las interiores móviles, que van desplazándose de un raíl a otro. Mide 50 metros de alto y las vistas de todo el parque de atracciones y del océano merecen la pena. Una experiencia que puedes compartir con hasta 5 personas más.

5. Thunderbold Rollercoaster

El verano pasado se estrenó la última gran atracción de Coney Island: la montaña rusa Thunderbolt que sustituyó a su predecesora de madera, que operó hasta 1982. Solo ver la estructura ya impresiona: la nueva Thunderbolt tiene una caída completamente vertical y varios loops completos y en su máxima velocidad alcanza casi los 90 km por hora. Una experiencia extrema de dos minutos a un precio de 10 dólares.

6. Totono’s pizza

Si has llegado hasta aquí pasando por todas las atracciones anteriores es muy probable que tengas hambre y ganas de sentarte en un restaurante. En el 1524 de Nepture Avenue, apartada de la aglomeración del parque de atracciones, se encuentra la pizzería napolitana Totono’s, una de las más reconocidas de la ciudad. Siempre hay cola, pero en horas que no sean punta avanza rápido y merece la pena entrar en el oasis napolitano para disfrutar de una pizza pepperoni o una margarita. Si quieres probar las dos puedes te dejan hacer mitad y mitad.

Cati Bestard

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