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Vox copia a los ultras polacos con una paga de 100 euros por hijo

Abascal se aleja del liberalismo económico con una medida que cuesta 8.000 millones anuales

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Desde la izquierda, Santiago Abascal, Macarena Olona e Iván Espinosa de los Monteros, el martes en el Congreso.

Hasta ahora, Vox se había caracterizado por ser ultraconservador en lo moral, ultranacionalista en lo político y ultraliberal en lo económico. Este martes aparcó esta última seña de identidad para defender en el Congreso la instauración de una paga universal de 100 euros mensuales por hijo, al margen del nivel de renta de cada familia. La iniciativa está copiada de la medida estrella de Ley y Justicia, el partido que gobierna Polonia, expedientado por la UE por su deriva autoritaria.

La instauración de una paga de 100 euros mensuales por hijo ya figuraba en las 100 medidas para España presentadas por Vox en su mitin de octubre de 2018 en Vistalegre. Sin embargo, la guardó en un cajón durante las campañas electorales del año pasado. Desapareció del programa económico con el que el partido de Santiago Abascal se presentó a los comicios del 10 de noviembre, ante los que prometió “la mayor rebaja de impuestos de la historia”. Planteó una reducción de 15 puntos del tipo máximo del IRPF para las rentas más altas, que pasaría del 45 al 30%; un recorte del impuesto de sociedades, del 25 al 21%; la reducción del impuesto sobre las plusvalías o la derogación definitiva de los de patrimonio, sucesiones y donaciones.

Sin embargo, la instauración de un sueldo universal de 100 euros por hijo, recuperada por Vox en su proposición no de ley, supondría un importante incremento del gasto público: 9.600 millones de euros si se pagaran 100 euros por cada uno de los alrededor de ocho millones de españoles menores de 18 años. Si la medida se instaurara progresivamente —es decir, solo para los nacidos a partir de su entrada en vigor— el coste sería de 444 millones el primer año (a partir de los 370.000 nacimientos de 2018) y casi 8.000 transcurridos 18 años de su entrada en vigor. Eso contando con que no aumentase su importe y la medida fracasara en su objetivo de hacer repuntar la natalidad.

El Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero ya aplicó, entre 2007 y 2010, el llamado cheque-bebé, que consistía en un pago único de 2.500 euros por cada nacimiento.

Sin embargo, la propuesta de Vox se inspira en la medida estrella de Ley y Justicia (PiS), el partido ultracatólico que gobierna Polonia. En febrero de 2016, instauró una paga de 500 zlotys (unos 117 euros) a partir del segundo hijo y hasta que cumplen 18 años que, según muchos analistas, está detrás de su triunfo electoral de octubre pasado. La oposición considera que esta medida desincentiva la incorporación de la mujer al mercado laboral, pues resulta más rentable dedicarse a criar a los hijos.

Vox no oculta su afinidad con los ultras polacos, con quienes comparte grupo en el Parlamento Europeo, pero sus recetas económicas ultraliberales le mantenían hasta ahora alejados de un Gobierno al que Bruselas ha expedientado por atentar contra la independencia de los jueces.

En los últimos tiempos, Vox está abandonando el liberalismo económico (parte de sus dirigentes, incluido el propio Abascal, fueron apadrinados por Esperanza Aguirre) para acercarse al mundo rural, en pie de guerra por la caída de los precios en origen y las ofertas bajistas de los grandes distribuidores. El pasado día 5, la plana mayor de Vox se sumó a una manifestación ante el Ministerio de Agricultura, siendo recibida con abucheos por algunos de los asistentes.

Este martes, en primer debate en el Congreso de una iniciativa de Vox en esta legislatura, su diputada Rocío de Meer se limitó a citar la paga por hijo, junto a otras propuestas como aumentar en 600 euros a partir del tercer hijo el cheque familiar de 1.200 al año que ya perciben (en forma de deducción fiscal) las familias numerosas; o elevar el mínimo exento por descendiente, también a partir del tercer hijo. Pero eludió evaluar el coste de estas medidas o explicar cómo se financiarían.

Su intervención, ayuna de datos económicos, fue marcadamente ideológica. La diputada ultra hizo una defensa de la “familia natural”, que calificó como la “institución más fructífera de la historia”, tras asegurar que “los hijos se crían mejor con un padre y una madre”, y acusó a la izquierda de pretender “abolirla”. Frente a la “emergencia medioambiental”, decretada por el Gobierno para combatir el cambio climático, habló de “emergencia demográfica” y de “suicidio nacional”, del que culpó al derecho al aborto por los “2,7 millones de no nacidos desde 1985 [cuando se aprobó la primera ley de interrupción del embarazo] hasta ahora”.

Los demás grupos se desmarcaron de Vox, acusándole de defender un único modelo de familia y despreciar a los demás. Las excepciones fueron Foro Asturias y el PP, que reivindicó las medidas de apoyo a la familia aprobadas por el Gobierno de Mariano Rajoy y presentó una enmienda transaccional para “mejorar” el texto de Vox.

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