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Margallo: “Casado no ganó las primarias. Habríamos votado a cualquiera que no fuera Soraya”

El exministro de Exteriores dedica sus memorias a reivindicar su trayectoria y ajustar cuentas con su gran enemiga política: la exvicepresidenta del Gobierno

El exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García Margallo, en el despacho de su casa el pasado viernes. En vídeo, las principales declaraciones de la entrevista.

Sobre la mesa del despacho, junto al escaño que ocupaba el 23-F y que se llevó de recuerdo a su casa, José Manuel García Margallo, de 75 años, tiene las obras completas de Pablo Iglesias repletas de subrayados. “Me parece tan contrario al espíritu de la Constitución Vox, que renuncia a las autonomías, niega el cambio climático o la violencia de género, como Podemos, que en todos sus libros habla de la autodeterminación de las comunidades autónomas”, afirma. El ministro de Asuntos Exteriores entre 2011 y 2016 está de gira con la presentación del suyo: Memorias heterodoxas de un político de extremo centro (Península). El volumen, de 462 páginas, contiene, como todas las memorias de políticos, la reivindicación de su trayectoria, pero también un indisimulado ajuste de cuentas con Soraya Sáenz de Santamaría, a la que atribuye su salida del Gobierno y su distanciamiento de Mariano Rajoy. “José Manuel, tu problema es que tienes un ego estratosférico”, cuenta que le dijo el entonces presidente cuando le comunicó su cese.

Asegura Margallo que además de la suya, Sáenz de Santamaría provocó la salida del Gobierno de los ministros Alberto Ruiz Gallardón, José Ignacio Wert, Miguel Arias Cañete, Jorge Fernández Díaz y José Manuel Soria. “Creo que Soraya aspiraba a la presidencia del Gobierno cuando Rajoy abandonase la escena política. Había personas que no compartíamos que fuese la mejor candidata y estábamos muy cerca de Rajoy y en esas condiciones había que apartar a las personas que pudieran dificultar su camino. No tiene más explicación”. Preguntado por si no influyó, en el caso de Alberto Ruiz Gallardón, la retirada del proyecto de ley del aborto, y en el de Soria, el escándalo de los papeles de Panamá, responde: “No, eso son acontecimientos que se explotan para conseguir el objetivo: sacarlos del camino. Cuando Gallardón pone a toda marcha la renovación de la justicia, le dicen que no hay dinero y que tiene que recaudar por tasas judiciales, algo muy impopular. El rival más directo, más presidenciable, eliminado. Con Soria fue la concesión de licencias a las teles privadas”.

También sostiene Margallo que ante la moción de censura de 2018, Sáenz de Santamaría quería que Rajoy dimitiera para ocupar su lugar. Preguntado por cómo lo sabe, responde: “Yo cuento lo que he vivido y lo que me han contado. No estaba entonces en el Gobierno ni en el famoso restaurante [donde se refugió Rajoy] la fatídica tarde del bolso [que la vicepresidenta colocó en el escaño vacío del presidente], pero me consta que Sánchez dijo: 'si Rajoy dimite, la moción aborta'. Lo que plantea Soraya, según me cuentan, es que ella cree que contando con el PNV podía garantizar la presidencia del Gobierno. Creo que no salían las cuentas y en todo caso, esa solución chirriaba enormemente en el PP porque hay que tener en cuenta que en las primarias, la exvicepresidenta, cuyo poder ha sido incomparablemente mayor que el de cualquier otro valido de la historia de España, pierde contra un desconocido”. Margallo, que asegura que él también era partidario de que Rajoy dimitiese entonces, se refiere a Pablo Casado. “Yo se lo he dicho a él: 'Tú no ganaste las primarias, habríamos votado a cualquier candidato que no hubiese sido Soraya”. La exvicepresidenta, añade, “no es de derechas ni de izquierdas”.

El exministro subraya su condición ideológica de “extremo centro”. Preguntado por dónde ve al nuevo PP de Casado, y si lo ubica a la derecha de Rajoy, responde: “Son estilos completamente diferentes. Rajoy siempre ha tenido aversión a definirse ideológicamente. Plantea que el centrismo consiste en la moderación y la tolerancia, cosa que es verdad, y en no tener ideas preconcebidas, lo que no comparto”. Casado, añade, “ha tenido el acierto de mantener los principios sobre los que se sustenta este partido, pero tiene que evitar que continúe el drenaje a Vox, intentar rescatar a votantes de Ciudadanos y ahora incluso abrir el abanico para cobijar a socialdemócratas que no coinciden con el planteamiento radical de Sánchez”. Critica, no obstante, la campaña del líder del PP el pasado abril — “no me gustó nada”— por su acercamiento a Vox: “Por ese camino la gente siempre preferirá al original y no a la copia”.

El exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, el pasado viernes en su casa de Madrid.
El exministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, el pasado viernes en su casa de Madrid.

Sigue muy pendiente de la política internacional y asegura que el “Brexit va a acabar con Reino Unido”. Opina que España no ha jugado bien sus cartas en Gibraltar y en este punto incluye un nuevo reproche a Rajoy: “No insistió en la cosoberanía en un momento en el que nos la habían puesto como a Fernando VII”. También persiste su interés en hablar del desafío soberanista, la mayor fuente de conflictos con el Gobierno en su etapa en Exteriores, cuando incluso se comprometió a debatir con Oriol Junqueras sin consultárselo antes a Rajoy. “Se me dijo 'no hay que hablar de eso', pero yo hice todo lo contrario. Todo el día hablando de Cataluña”. Él ya era partidario de aplicar el 155 en 2014.

Extractos del libro: De "los bárbaros de la derecha" al 11-M

Estos son algunos extractos de las memorias de Margallo.

Año 1991, a Rajoy: “¿Oye, tú estás soltero?”. “Un día en el Congreso, me puse a pensar: ‘De estos bárbaros de la derecha, ¿quién puede saber leer y escribir?’. Los repasé mentalmente a todos y al llegar a Rajoy, pensé: ‘Pues este gallego, que es registrador’. Me senté a su lado y le dije: “Oye, Mariano, ¿tú estás soltero?”. Él me miró medio espantado y respondió: “¿Y a ti qué coño te importa?”. “Me importa y mucho. Me he separado de mi mujer —le expliqué—, tengo un barco en Ibiza y ando buscando un colega que quiera pasar conmigo el verano”. Tras pensárselo unos segundos, me dijo: “Ah, entiendo, cuéntame”.

El 11-M. “Si ha sido ETA, nos salimos del mapa”. “Cuando al rato entraron Pedro Arriola y Paco Villar, les pregunté: ‘Pero, ¿sabemos quién ha sido?’. “Todavía no” —me respondieron—. Si ha sido ETA nos salimos del mapa, pero si han sido los yihadistas, nos vamos a casa”. "Preocupante diagnóstico, y certero”.

La justicia universal y los intereses económicos. “Hablé con Rajoy y le expliqué el asunto y sus implicaciones, recordándole el nivel de deuda pública española en poder de China y que por tanto, si a los chinos les daba por apretar el botón, aquí saltábamos por los aires. Tras analizar las pocas salidas que teníamos, decidimos modificar por segunda vez la ley de jurisdicción universal”.

"Trillo dice que o Londres o nada".  "En la práctica, solo nombré un único embajador ajeno a la carrera diplomática, Federico Trillo. Él no había entendido por qué no era ministro de Justicia. Consideraba que, de alguna manera, Rajoy estaba en deuda con él. Se dedicaba a contar a todo el mundo, incluida la prensa, antes siquiera de hablar conmigo, que iba a ser embajador en Washington. (...) Rajoy me dijo: 'Resérvame para Trillo Buenos Aires, la Santa Sede o Roma'. (...) Llamé a Javier Elorza y le ofrecí como destino la embajada en Londres, lo que agradeció mucho. Sin embargo, al día siguiente me llamó Rajoy y me dijo que Trillo rechazaba Buenos Aires y Roma y que había dicho que Londres o nada. (...). Llamé a Elorza y le conté la verdad, ofreciéndole que, si él quería ir a Londres, iría pesase a quien pesase. Con elegancia diplomática, Elorza me dijo:'No te preocupes, ministro, a ti no te creo un problema'. Elorza eligió irse a la capital italiana". 

Casado y la abstención. "En una de sus visitas a Bruselas, Casado me preguntó: ¿Crees que deberíamos abstenernos para facilitar un Gobierno de Sánchez? Le contesté: 'No lo creo en absoluto. Si haces eso, estás muerto. Solo podrías abstenerte, en teoría, si Sánchez jura por sus difuntos no comprometerse nunca ni con los separatistas ni con los bolcheviques caribeños, y aún eso no garantiza que, una vez en La Moncloa, haga lo que le parezca más conveniente sin que nosotros podamos desahuciarle en cuatro años. Lo único sensato sería entrar en un Gobierno de coalición en el que también estuviese Ciudadanos". 

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