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Exteriores rectifica y cambia el nombre de una Secretaría de Estado para incluir Iberoamérica

El Ejecutivo reorganiza la estructura del ministerio, con un peso menor para América Latina

La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, en Bruselas el día 20 de enero.
La ministra de Exteriores, Arancha González Laya, en Bruselas el día 20 de enero. AFP

Las políticas de Iberoamérica, hasta ahora con una cartera específica en el Ministerio de Exteriores, se incluirán en una Secretaría de Estado que engloba al resto del mundo. Tras la controversia desatada por la intención de este ministerio de relegar la política latinoamericana a un rango menor, Exteriores dio este martes marcha atrás —solo parcialmente— en ese propósito al recuperar el nombre de Iberoamérica para una Secretaría de Estado. En la práctica, esas competencias se diluyen en un área que incluirá a todas las zonas territoriales salvo la UE.

La nueva etapa del Ministerio de Exteriores arranca con cambios. El más simbólico en lo relativo a la estructura consiste en despojar a las políticas latinoamericanas del rango de Secretaría de Estado específica. Aunque sobre el papel seguirá figurando Iberoamérica como segundo nombre de una Secretaría de Estado, en realidad se trata de un añadido de última hora. El riesgo es que esas políticas pierdan visibilidad al depender del mismo secretario de Estado que gestionará otras zonas del mundo (entre ellas el Magreb, el África subsahariana, Asia y América del norte).

Los cambios los publicó este martes el Boletín Oficial del Estado y se comunicaron oficialmente tras el Consejo de Ministros. La que inicialmente iba a ser la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores, según el borrador de restructuración al que tuvo acceso EL PAÍS el pasado lunes, un día antes de su aprobación, se llamará Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y el Caribe. Fuentes de Exteriores rechazan que se trate de una rectificación —la versión final no estaba publicada— y aseguran que Latinoamérica no perderá peso en el nuevo organigrama. La ministra, Arancha González Laya, argumentó en Twitter que España está unida con esa región por “una relación especial”.

Malestar

En un principio, sin embargo, estaba previsto que Iberoamérica y el Caribe se convirtieran en una dirección general —de menor rango— en esta amplia Secretaría de Estado de Exteriores.

Está por ver si el añadido final constituye solo una solución cosmética o con ambición de conservar la relevancia otorgada a las políticas latinoamericanas. De entrada supone añadir el título de Iberoamérica como segundo nombre a la secretaría de Estado que engloba al resto del mundo fuera de Europa. Solo cuando se conozcan la estructura completa, las competencias y el titular de esa cartera se podrá evaluar cuánto pesa la política exterior hacia Latinoamérica.

Varias fuentes conocedoras del cambio entre la versión inicial y la que finalmente aprobó el Consejo de Ministros confirman que la decisión de eliminar el nombre de Iberoamérica, que históricamente había contado con una Secretaría de Estado en los Gobiernos de España, había generado malestar en distintos sectores, también en el PSOE. La portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, se apresuró a señalar que esa primera decisión significaba “relegar el protagonismo de España [en la región] a segundo plano y habría que saber por qué”. Las críticas —especialmente en el cuerpo diplomático— aconsejaron dar marcha atrás, aunque la política relativa a Latinoamérica se trasladará a un lugar atípico: la Secretaría de Estado de Exteriores, que es la de competencias más amplias y variadas porque aglutina a todas las áreas geográficas, salvo la UE, que cuenta con su departamento propio. Hasta ahora América Latina figuraba en la cartera de Cooperación, que se queda solo con esta competencia, una de las señas de identidad de la nueva ministra.

Otras fuentes también defienden la necesidad de desvincular los epígrafes de Iberoamérica y cooperación. Ese enfoque, más propio de los años ochenta, cuando los países de la región eran mayoritariamente candidatos a las ayudas de desarrollo y la relación estaba muy condicionada por esos flujos desde España, ha quedado superado por la realidad, según esta argumentación. Aun así, la hasta ahora Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe se dedicaba, en la práctica, casi exclusivamente a tratar con los países de la zona. Su titular, Juan Pablo de Laiglesia, que previsiblemente no continuará en esas labores, tiene un currículum muy centrado en Latinoamérica.

Uno de los escasos precedentes de esta fórmula lo marcó el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en 2004. El entonces presidente quiso deshacer ese nexo entre cooperación y Latinoamérica e incorporó —como se va a hacer ahora— esta segunda área en la secretaría de Estado de Exteriores, dirigida por Bernardino León. Un tiempo después, el Gobierno decidió crear una Secretaría de Estado para Iberoamérica con Trinidad Jiménez al frente, que más tarde fue ministra.

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