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ERC hace sufrir al PSOE hasta el final

Este viernes está prevista una reunión entre los negociadores socialistas y los independentistas

Adriana Lastra y Gabriel Rufián, en una reunión en el Congreso. En vídeo, ERC apremia al Abogado del Estado.

No han sido unas fiestas normales en la cúpula del PSOE y del Gobierno. Incluso en Nochebuena y Navidad les ha tocado trabajar para tratar de cerrar la negociación con ERC, que está haciendo sufrir a los socialistas hasta el final, incluso más de lo previsto. Algunos dirigentes están inquietos por el desgaste que estos días puedan suponer para la opinión pública, pero insisten en que no hay plan b: o hay investidura con abstención de ERC o vuelve el fantasma de la repetición electoral.

Este viernes es un día importante, en el que estaba prevista una nueva reunión de los negociadores socialistas y republicanos. La idea que se manejaba en la negociación era cerrar el viernes para que ERC pudiera reunir a su cúpula el fin de semana y así precipitar todo para empezar la investidura el 2, pero nadie parecía ayer en condiciones de garantizar nada porque la negociación avanza y retrocede constantemente. Incluso la reunión podría finalmente no cuajar, aunque todos están preparados para hacerla.

ERC ha ido poniendo hitos en el camino que el PSOE ha aceptado en mayor o menor medida para seguir adelante. Primero fue el formato de la propia negociación, tres a tres. Luego que hubiera una reunión en Barcelona. Más tarde que el propio Pedro Sánchez utilizara expresiones como “crisis política” y que los comunicados contuvieran el concepto “conflicto político” o que el presidente dejara de hablar de “Constitución” para pasar al genérico “seguridad jurídica”. Más adelante que retomara el diálogo con Quim Torra y le llamara para pactar una reunión cuando haya investidura. El PSOE fue aceptando todo, y también el marco de la negociación que planteaba ERC, con una mesa de Gobiernos “de igual a igual” porque el objetivo principal es lograr una investidura y evitar las terceras elecciones.

El último escalón es el escrito de la Abogacía del Estado, que ERC quiere como último gesto para evitar que sus grandes rivales de Junts per Catalunya, con Carles Puigdemont a la cabeza, les puedan acusar de haber hecho presidente a Sánchez a cambio de casi nada, algo muy delicado para la próxima campaña electoral en Cataluña.

Ese último escollo se ha convertido en algo más complicado de lo esperado. La Abogacía del Estado lleva una semana trabajando, en ocasiones también en festivo, pero no ha logrado aún rematar la fórmula, según fuentes del Ejecutivo. El escrito debía haber salido el lunes pero no lo hizo tampoco el jueves y según estas fuentes no lo hará tampoco hoy. Este retraso elimina la posibilidad de que Sánchez sea presidente este año e incluso empieza a alejar la posibilidad de una investidura el día 5 de enero —el primer pleno tendría que convocarse el 2, y antes tendrían que pasar muchas más cosas—, pero aún no la descarta del todo. El escrito podría estar el lunes 30 y así precipitar los demás pasos. Si no cuaja la fecha del 5 de enero, un domingo previo a un festivo, se iría a partir del 7, algo bastante más normal pero más arriesgado, porque cada día aumenta el coste político y el riesgo de que algún elemento externo complique la negociación.

Fuentes del Ejecutivo insisten en que el retraso se debe a cuestiones técnicas y no políticas, esto es a la dificultad de encajar una fórmula que pueda facilitar el cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE que favoreció a Oriol Junqueras, líder de ERC, pero sin desairar al Supremo ni poner en cuestión la sentencia del procés, que Sánchez apoyó y acompañó con la posición de la Abogacía del Estado, que pedía condenas por sedición y no por rebelión. La abogada general del Estado, Consuelo Castro, una persona de confianza de la ministra de Justicia, Dolores Delgado, lleva varios días trabajando con su equipo para lograr un texto que sea jurídicamente rotundo.

Sin embargo, las consecuencias políticas de ese retraso en el escrito de la Abogacía son evidentes, y por tanto no pueden evaluarse solo desde el punto de vista técnico. Otras fuentes señalan que los socialistas están lanzando también un mensaje político a ERC de que no van a sacar adelante el escrito de la Abogacía hasta que no tengan garantías de que el corazón del acuerdo avanza en la mesa de negociación.

ERC ha insistido en que antes de seguir negociando el corazón del acuerdo, esto es, el documento con la mesa de Gobiernos, quería ver el escrito de la Abogacía. Pero el PSOE está tratando de invertir los términos. Si este viernes se avanzara en la negociación del documento, ERC tendría todo el fin de semana para convocar el Consell Nacional, el máximo órgano y el encargado de aprobar cualquier acuerdo. De momento no está previsto que se reúna, pero se puede convocar de forma rápida el sábado o el domingo.

Si las cosas se precipitan, los socialistas no convocarán siquiera el Comité Federal y resolverán con una Ejecutiva. Pero todo esto es si avanza el acuerdo, que de momento no está ni mucho menos cerrado. Lo que el PSOE está haciendo es acelerar la negociación con todos los demás grupos, desde el PNV a los pequeños. Fuentes de estos últimos confirman que hay mucho intercambio de papeles en esta semana. Los socialistas ya se han comprometido, por ejemplo, a que habrá un nuevo sistema de financiación en apenas ocho meses, algo clave para las autonomías.

Lo que no habrá, salvo sorpresas, es explicaciones del presidente. La previsión ayer era que Sánchez rompa hoy una larga tradición de los últimos presidentes y no haga la tradicional rueda de prensa de balance del año. En La Moncloa argumentan que no tiene sentido hasta que no esté cerrada la investidura. Sánchez también se saltó la habitual de fin de curso en julio y ahora todo apunta a que evitará la de balance del año.

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