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Sánchez se vuelca en “la legislatura del diálogo” y acepta ver a Torra

El Gobierno convocará una conferencia de presidentes. La Moncloa y la Generalitat rebajan la tensión en una conversación telefónica tras varios meses de desencuentros

Pedro Sánchez y Quim Torra, en diciembre de 2018. En vídeo, declaraciones de la portavoz del Govern, Meritxell Budó. M. MINOCRI | VÍDEO: REUTERS

Después de varios meses de tensión, y de que Pedro Sánchez no contestara al teléfono a Quim Torra en varias ocasiones en la etapa de los disturbios en Cataluña, el presidente en funciones ha telefoneado esta mañana al president retomando así el diálogo y se han emplazado a una reunión "cuanto antes", según la Generalitat. El Gobierno catalán asegura que en la conversación, de unos 15 minutos, Sánchez ha "reconocido la naturaleza política del conflicto como hizo en la primera reunión en La Moncloa", esto es en 2018, antes del pacto de Pedralbes, y se ha mostrado dispuesto a una nueva reunión "cuanto antes mejor". La Moncloa aclara que Sánchez ha aceptado esa reunión pero la condiciona a la investidura, en la ronda que hará con todos los presidentes autonómicos.

El PSOE tiene mucho interés en lanzar el mensaje de que el debate territorial no se hace solo con Cataluña, sino con todos los presidentes. Es algo que ya han explicado los negociadores socialistas en las reuniones con ERC, que solo quiere hablar de la bilateralidad. En ese marco, La Moncloa ha anunciado que, si es investido, Sánchez convocará una conferencia de presidentes además de las reuniones bilaterales que tendrá con Torra y los demás. Este foro, que se creó a iniciativa de José Luis Rodríguez Zapatero, es el único en el que pueden debatir todos los líderes autonómicos, pero siempre es complicado reunirlo porque desde hace años los presidentes de la Generalitat no quieren acudir. Es posible que Torra tampoco quiera hacerlo, si es que sigue siendo el presidente para cuando se convoque, porque tiene pendiente una inhabilitación. 

El PSOE está mostrando en sus negociaciones con ERC que está dispuesto a dar pasos para encauzar el diálogo en Cataluña, pero los representantes socialistas en la mesa insisten en que antes de seguir adelante tienen que tener garantizada la investidura del presidente, que aún está en el aire. La Moncloa utiliza ahora el término "crisis política" y la Generalitat "conflicto político", pero este último ya había sido aceptado por el PSOE en el último comunicado conjunto.

Torra, según la Generalitat, le ha dicho a Sánchez que "la solución al conflicto pasa por el ejercicio del derecho de autodeterminación y el fin de la represión, así como la libertad de los presos políticos". Según esta versión, Torra le habría reprochado al presidente su dureza contra el independentismo durante la campaña electoral y Sánchez habría admitido que ahora hay que intentar avanzar. La versión de La Moncloa matiza esa interpretación aunque admite el fondo. Asegura que "la voluntad de Pedro Sánchez es encontrar una respuesta a esta crisis política" y admite que Torra ha mantenido "sus principales reivindicaciones", pero señala que Sánchez le ha contestado que España es un Estado de derecho "y que defiende plenamente la independencia de la justicia". Sánchez, según la versión del Gobierno, ha insistido en que "se necesitará tiempo, pero que el diálogo y la consecución de un Gobierno y unos Presupuestos harán posible abordar cuestiones clave para la vida de millones de catalanes". "El propósito es reducir la tensión territorial y reanudar el diálogo", insiste La Moncloa.

La llamada a Torra, enmarcada —para suavizarla— en una ronda con todos los presidentes autonómicos, se produce a petición de ERC, que reclamaba al PSOE un reconocimiento institucional de la figura del president de la Generalitat, a pesar de las evidentes discrepancias entre Torra y Pere Aragonès, el hombre fuerte de los republicanos. En plena negociación para la investidura, ERC está buscando un pacto de no agresión con Junts per Cataluña para facilitar la decisión final sobre la abstención imprescindible para que Sánchez se convierta en presidente con todos los poderes.

Un día de llamadas

Sánchez está manteniendo conversaciones telefónicas durante todo el día con los presidentes autonómicos para animarles a que le ayuden a lograr la estabilidad política que el país necesita. Con los del PP no está habiendo grandes avances, aunque el gallego Alberto Núñez Feijóo se ha mostrado favorable a un acuerdo entre los dos grandes partidos para facilitar la investidura.

Tras una conversación de 15 minutos, el presidente de la Xunta ha lamentado que Sánchez no contemple una alternativa al pacto con Unidas Podemos y los independentistas, algo que, según él, abocaría al “peor” Gobierno de la historia y traería “muchos disgustos”. Feijóo le ha transmitido al candidato socialista su “preocupación” por la situación política, a lo que el presidente ha respondido que no quiere nuevas elecciones y tratará de conseguir la investidura lo antes posible. Además, el líder de los populares gallegos ha advertido de que la legislatura será de “máxima tensión territorial” si el Estado no paga los fondos que les debe a las autonomías, informa Sonia Vizoso.

El presidente de Murcia, Fernando López Miras, también ha denunciado ante Sánchez la “asfixia” que sufren las cuentas de la región, informa Virginia Vadillo. En la misma línea, el mandatario de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, le ha transmitido al candidato socialista el “malestar” del Gobierno autónomo por “la intervención financiera de la comunidad”, en referencia a la prohibición del Ministerio de Hacienda para que la Junta pueda financiarse en los mercados, después de incumplir el objetivo del déficit en 2018.

El líder los populares andaluces ha advertido al presidente en funciones de que cualquier acuerdo para la investidura “debe respetar el actual modelo territorial de España”, informa Eva Sáiz. Según ha explicado el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo, la llamada ha durado 12 minutos y en ella Moreno Bonilla le ha transmitido a Sánchez la lealtad de Andalucía si cumple con la Constitución y la necesidad de “mantener el principio de solidaridad de las comunidades autónomas”, especialmente en lo que se refiere a la financiación de la sanidad y la educación.

Con el lehendakari, Iñigo Urkullu, Sánchez ha tratado de afianzar los seis votos decisivos del PNV, aunque él no es el jefe del partido, sino Andoni Ortuzar. Sánchez le ha dicho a Urkullu que esta será "la legislatura del diálogo territorial" y le ha explicado que está “dispuesto” a completar el calendario de transferencias pendientes al País Vasco, a lo que el lehendakari le ha replicado con la petición de poner cuanto antes en marcha una comisión bilateral para hacerlas efectivas. El propio Urkullu le ha pedido al presidente del Gobierno en funciones una mesa para el diálogo territorial, pero que vaya más allá de la conferencia de presidentes ofrecida por Sánchez y sea “consecuente con la singularidad de las realidades históricas”, según informa Europa Press.

Sin embargo, no todos en el PSOE están de acuerdo con un trato diferencial a determinados territorios y algunos barones, como el castellanomanchego Emiliano García-Page, son muy críticos con el diálogo con el independentismo. Según fuentes del Ejecutivo regional recogidas por Efe, Page ha explicado a Sánchez que en las negociaciones para formar la investidura no se puede discutir el marco constitucional y el presidente en funciones le ha reiterado su intención de moverse dentro de los límites de la Constitución. García-Page ha señalado a Sánchez que nadie quiere que haya terceras elecciones, por lo que ha apuntado que "todos" deben hacer un esfuerzo para que haya Gobierno y estabilidad. En ese "todos" ha incluido a PP y Cs.

El president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, prefiere no mirar a la derecha. "Solo hay una alternativa: la que ha presentado el presidente Sánchez", ha explicado tras su conversación telefónica con el líder socialista. Según recoge Europa Press, Puig le ha transmitido al presidente del Gobierno en funciones su apoyo al diálogo para sacar adelante la investidura y no ve los riesgos en en la negociación con ERC que sí aprecia su homólogo castellanomanchego: "No va a haber ningún tipo de discriminación positiva ni negativa, ni ningún favoritismo, ni ningún privilegio", ha explicado. 

La ronda de llamadas ha comenzado a las 9.00, como estaba previsto. "El objetivo de Pedro Sánchez es gobernar desde valores progresistas y con el deseo de construir grandes consensos con las fuerzas políticas y con los máximos responsables de las comunidades autónomas", explican fuentes de presidencia. Además del consenso, las conversaciones quieren "poner sobre la mesa las necesidades, problemas y soluciones que requieren los distintos Gobiernos autonómicos, las provincias y sus municipios", añaden las mismas fuentes.

El orden de las llamadas ha seguido el protocolo, determinado por la antigüedad de los estatutos de autonomía, como ocurrió en la ronda de junio de 2018 en La Moncloa. Así, Sánchez ha arrancado con el País Vasco, seguido de Cataluña, a pesar de que el president de la Generalitat, Quim Torra, solicitó que su llamada fuera a las 8 de la mañana, lo que le hubiera convertido en el primero. El orden protocolario sitúa desde los años 80 a los presidentes autonómicos de la siguiente manera: País Vasco, Cataluña, Galicia, Andalucía, Asturias, Cantabria, La Rioja, Murcia, Valencia, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias, Navarra, Extremadura, Baleares, Madrid y Castilla-León.

Sánchez llamará este miércoles también a la patronal y los sindicatos. Con los demás grupos las cosas avanzan, según el PSOE. Todo está listo para la investidura, incluso para el 30. Pero falta la pieza más importante: el acuerdo final con ERC.

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