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Los cooperantes ante la amenaza a los campamentos saharauis: “Algunos se han ido, pero la mayoría seguimos”

Preocupación e incredulidad entre el centenar de españoles que trabajan en los campos de refugiados de Tinduf ante la alarma de Exteriores sobre el riesgo de un ataque terrorista inminente

Campo de refugiados saharauis de Bojador (Argelia), en abril de 2019. En vídeo, el ministro del interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska, pide "prevención antes de viajar" a los campamentos saharauis. FOTO: Santi Donaire | VÍDEO: EFE

Miguel Ángel Martínez es un cooperante español de 42 años que trabaja desde hace 14 meses para Solidaridad Internacional Andalucía en los campamentos saharauis próximos a la ciudad argelina de Tinduf. Desde el campamento de Rabuni, comparte por teléfono su percepción sobre el anuncio del Ministerio de Asuntos Exteriores que desaconsejó el miércoles viajar a los campamentos, tras recibir información de “fuentes fiables” sobre un atentado “en avanzado estado de preparación” contra ciudadanos e intereses españoles en la zona.

“Yo creo que el Gobierno español ha intentado curarse en salud”, señala Martínez. “Ante un posible atentado, ellos ya han avisado. Sin embargo, aquí la percepción que tenemos es que no ha cambiado nada respecto a hace una semana o dos meses. Los responsables de seguridad de todas las ONG nos hemos reunido con los expertos de seguridad de Naciones Unidas y nos han dicho que no disponen de ninguna información sobre ningún posible atentado. Quienes más gente tienen sobre el terreno son los argelinos. Y ni el Gobierno argelino, ni el Frente Polisario ni la ONU, nos han transmitido nada que justifique la alerta.

Martínez señala que solo en el centro de Rabuni hay unos 50 cooperantes, de los cuales 30 son españoles. "Puede haber varias decenas en otros campamentos", señala. “Hay algunos cooperantes que han decidido irse. Pero la mayoría seguimos aquí. La mía no es una posición cómoda. Porque mi Gobierno me dice que hay peligro mientras la gente que se dedica a la seguridad sobre el terreno me dice lo contrario. Nosotros abastecemos de agua a 173.600 personas. Y yo no puedo detener las actividades de suministro de agua a causa de lo que los expertos en seguridad aquí tachan de una alerta falsa”.

Fernando Pascual es otro cooperante, de 38 años, que trabaja para la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla. Desde el campamento de Rabuni confiesa que está recibiendo muchas llamadas, algunas de ellas de familiares y amigos que se muestran preocupados. “Pero la gente que está velando por nuestra seguridad, esos que están siempre pendientes de nosotros, con mil ojos, nos dicen que no hay ningún tipo de alarma especial”.

Pascual subraya que en los últimos días se percibe más vigilancia. “Para el próximo puente de diciembre se esperaba la llegada de 360 visitantes españoles. Y además, en diciembre también se va a celebrar el congreso del Frente Polisario. Es normal que esté todo un poco más vigilado. De momento, seguiremos aquí. Ahora bien, si de aquí a 10 minutos nos llaman para advertirnos del peligro, ni yo me pondré en peligro ni a las dos personas que trabajan conmigo las voy a exponer a ningún riesgo”.

Majidi Mazin, es un consultor que trabaja para varias ONG. También desde el campamento de Rabuni señala: “Yo no creo que el Gobierno español esté intentando manipular a nadie. Más bien creo que está sobrerreaccionando. Al fin y al cabo, hace unos días murieron varios militares franceses en una operación en Malí. Y en 2011 secuestraron a dos cooperantes españoles y a una italiana”.

También hay quienes vinculan la “recomendación” de Exteriores al Estado marroquí, tal como señaló este jueves el Frente Polisario. Juanjo Miera es un activista de 74 años que lleva más de 15 años visitando los campamentos. “Acabo de venir hace unos días de visitar todos los campamentos. Y puedo asegurar que hay una normalidad absoluta. Esto de desaconsejar viajar a Tinduf lo ha hecho el Estado español al dictado del Estado marroquí. Pedro Sánchez ya no sabe lo que hacer para contentar a Marruecos. Se ha convertido en su vocero ante la Unión Europea”.

“Desde 2011”, continúa Miera, “cuando secuestraron a dos cooperantes españoles y a una italiana, las medidas de seguridad son tremendas. Hay un control exagerado. Esto lo hace Marruecos para dañar a los saharauis. Encima de que ha sido España quien los dejó ahí en la estacada, ahora va y les cortamos el suministro. Porque los campamentos necesitan imperiosamente la ayuda que llevan los españoles. Ahora estaban previstos varios vuelos en diciembre. Y es probable que alguna gente no quiera ir, aunque vamos a hacer todo lo posible para que vayan muchos”.

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