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Los servicios secretos alertan del riesgo de atentado yihadista contra españoles en el Sáhara

Exteriores desaconseja viajar a los campamentos saharauis ante una "información fiable" que apunta a una filial del Estado Islámico que ha matado a 100 personas este mes

Abu Adnan Walid al Saharaui, en el momento de jurar lealtad al Estado Islámico en 2015, en un vídeo propagandístico. En vídeo, alerta de atentado terrorista contra españoles en los campamentos de Tinduf.

El Ministerio de Asuntos Exteriores desaconsejó este miércoles viajar a los campos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia) tras recibir información de “fuentes fiables” sobre un atentado “en avanzado estado de preparación” contra ciudadanos e intereses españoles en la zona, según fuentes gubernamentales. El aviso, procedente de los servicios de inteligencia que operan en la región, apunta directamente al Estado Islámico del Gran Sáhara (ISIS-GS), grupo yihadista liderado por Adnan Abú Ualid al Saharaui —originario del Sáhara español—, cuyos atentados han causado más de un centenar de muertos solo durante este mes.

La preocupación del Gobierno no se limita a los más de 100 cooperantes españoles de distintas ONG que trabajan en los campos de refugiados saharauis del sur de Argelia. Al amparo del programa Vacaciones en Paz, cuyos precedentes se remontan a hace cuatro décadas, unos 4.000 niños y niñas saharauis de entre 8 y 12 años de edad son acogidos cada año por familias españolas durante los meses de julio y agosto. Muchas de estas familias viajan a Tinduf para visitarlos en su hogar aprovechando el puente de la Constitución o las vacaciones de Navidad, fechas en que la población española en los campamentos se llega a multiplicar por 10. Este mismo sábado está previsto que viajen a Tinduf 320 españoles a bordo de dos vuelos chárter.

El aviso que dio el Ministerio de Asuntos Exteriores es genérico, pues solo señala que “la creciente inestabilidad en el norte de Malí y el consiguiente incremento de actividad terrorista en la región puede afectar a la zona en que se encuentran los campamentos saharauis de Tinduf, por lo que se desaconsejan los desplazamientos en dicha zona”.

Sin embargo, las fuentes consultadas por EL PAÍS indican que la amenaza es “real, concreta y próxima” y se basa en “fuentes fiables” de los servicios de inteligencia que operan en la zona, que advierten de un atentado “en avanzado estado de preparación” contra los campamentos de refugiados y, en especial, los visitantes españoles.

La amenaza procede del denominado Estado Islámico del Gran Sáhara (ISIS-GS), un grupo terrorista que nació en 2015 de una escisión de Al Murabitum, la rama de Al Qaeda en el Sahel. Su líder es Adnan Abú Ualid al-Saharaui, nacido en El Aaiún, la capital del antiguo Sáhara español, y por tanto con derecho a obtener la nacionalidad española en el improbable caso de que la solicitase.

El pasado 29 de abril, en el último vídeo que difundió el autoproclamado califa Abu Bakr al-Baghdadi, muerto hace un mes cuando fue cercado por las tropas estadounidenses en Siria, el líder del Estado Islámico aceptó el juramento de lealtad de Al-Saharaui y lo convirtió en su emir en el Sáhara.

El grupo terrorista ya había protagonizado para entonces algunos golpes espectaculares, como la emboscada que en octubre de 2017 tendió en Tongo Tongo (Níger) a una patrulla, en la que murieron cuatro militares estadounidenses y cuatro nigerinos, lo que llevó a Washington a incluir al ISIS-GS en su lista de organizaciones terroristas y a ofrecer cinco millones de dólares por la cabeza de su líder.

Sin embargo, el reconocimiento oficial por parte de Al-Baghdadi le supuso un fuerte espaldarazo propagandístico y le convirtió en el grupo más activo de la región. El 1 de noviembre lanzó un ataque contra un cuartel del Ejército maliense en Indelimane, en el noreste del país. Los militares huyeron en desbandada. Ese ataque dejó un saldo de 54 muertos y un arsenal de armamento que pasó a manos de los yihadistas.

Hasta ahora, el grupo terrorista ha golpeado en Malí, Burkina Faso y Níger, pero no en Argelia. Sin embargo, el hecho de que muchos de sus miembros sean de origen saharaui y cuenten con familiares en los campamentos (incluso algunos exyihadistas han regresado tras asegurar que querían reinsertarse) les facilita la posibilidad de infiltrarse.

En octubre de 2011, dos cooperantes españoles (Ainhoa Fernández de Rincón y Enric Gonyalons) y una italiana (Rosella Urru) fueron capturados en los campamentos de Tinduf y secuestrados durante casi nueve meses por el grupo yihadista Mujao. Uno de sus dirigentes era precisamente Al Saharaui.

La alerta de atentado se produce en un momento especialmente crítico en la región: el 12 de diciembre se celebran en Argelia unas elecciones presidenciales varias veces aplazadas para sustituir en la Jefatura del Estado al histórico dirigente Abdelaziz Buteflika, quien tuvo que dimitir el pasado 2 de abril empujado por las masivas manifestaciones de protesta desencadenadas por el anuncio de que se presentaría a la reelección para un quinto mandato pese a sus graves problemas de salud.

Declaraciones de Margarita Robles, ministra de Asuntos Exteriores en funciones.

Congreso del Polisario

Pocos días después, del 19 al 21 de diciembre, está previsto que se celebre en los campamentos de Tinduf el 15º Congreso del Frente Polisario, el primero desde que en julio de 2016 su actual líder, Brahim Gali fue elegido al frente del movimiento de liberación saharaui tras el fallecimiento de Mohamed Abdelaziz.

Como ya sucedió con el secuestro de 2011, los expertos consideran que el objetivo preferente de los yihadistas son los ciudadanos españoles, ya que España se ha convertido, tras Francia y EE UU, en su mayor enemigo. En febrero pasado, militares españoles repelieron un ataque suicida con coche bomba contra el centro de adiestramiento del Ejército maliense que la UE tiene en Kulikoro (Mali). Algunas fuentes atribuyen también este ataque al grupo de Al-Saharaui.

“Tienen la capacidad de hacerlo, tienen la determinación para hacerlo y hay precedentes de que lo han hecho”, advierten los expertos sobre un posible ataque contra los campamentos.

De momento, el Gobierno no ha planteado la evacuación de los cooperantes, como hizo en 2012, Lo que ha hecho, sin éxito por ahora, es intentar frenar la llegada de más españoles.

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