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ANÁLISIS i

Lo normal y lo patriótico

El autor aboga por un Gobierno "estable y centrista" entre PSOE y Ciudadanos

PSOE Ciudadanos
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, este lunes a su llegada al Congreso de los Diputados para reunirse con Pablo Casado.

Lo normal, en cualquier país sensato, sería que socialdemócratas y liberales hubieran cerrado hace meses una coalición o un acuerdo de gobierno fuerte de 180 diputados por el centro. Sería lo normal porque la economía española está en una situación muy frágil.

Tras siete años sin hacer una sola reforma, se están agotando las fuentes de crecimiento. La deuda pública está en el 98% del PIB —la última crisis la empezamos en el 36%— y seguimos teniendo más del doble de paro que la media de la UE. El próximo año España tendrá que refinanciar 200.000 millones de deuda y para eso necesita ser fiable en los mercados. Son muchas las variables que podrían propiciar una crisis en los próximos tiempos y necesitamos un Gobierno estable cuanto antes para estar preparados.

Ese Gobierno estable y centrista, entre PSOE y Ciudadanos, sería lo normal porque no existen diferencias programáticas entre ambos partidos ni mucho menos irreconciliables, como ya demostró el Pacto del Abrazo. Sería lo normal porque un líder patriota como Albert Rivera debería preferir ser determinante para todas las reformas, antes que cederle ese privilegio a Gabriel Rufián. Pero sobre todo sería lo normal porque no hay que ser Frank Underwood para darse cuenta de que no existe otra mayoría que sume y proporcione una mínima estabilidad al país. Además, ese espacio centrado tiene una característica muy democrática: es el lugar donde se concilian las preferencias de una mayoría de españoles. Y otra muy patriótica: es desde el centro, y no desde los extremos, desde donde suelen salir las reformas más sensatas y duraderas para el país.

Sin embargo, como en España hacer lo normal se ha vuelto revolucionario, hay que celebrar cualquier pequeño avance hacia la normalidad. La rectificación de Rivera de este lunes llega tarde, pero es un paso muy positivo para salir del bloqueo.

A mí me dan igual las motivaciones que hayan llevado a Rivera a dar finalmente ese paso. Tampoco creo que sean demasiado relevantes las condiciones que impone a Sánchez: siempre es interpretable el grado de cumplimiento de las mismas y Rivera ha sido menos concreto que otras veces. Lo importante es que ayer estábamos en las trincheras y hoy existe un espacio para que se construya un principio de diálogo. No está de más recordar que hasta ahora Rivera y Sánchez no se han sentado ni para tomar café.

Hay poco tiempo. Pero el suficiente para que nuestros líderes se vuelvan a acordar de España y eviten unos nuevos comicios, los cuartos en cuatro años. Sánchez debería aprovechar la ocasión, comprometerse con Rivera, ser valiente y proponer que se abran, además, tres mesas de diálogo para los tres pactos de Estado más urgentes: un acuerdo sobre educación, otro para garantizar la sostenibilidad de las pensiones y otro para impulsar el crecimiento económico. A mí me gustaría que fueran muchos más, pero hay que empezar por algo. Ojalá este sea el principio de un giro hacia la sensatez.


Eso sería lo normal. Y también lo patriótico.

 

Toni Roldán fue secretario de programas de Ciudadanos.

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