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Borrell renuncia al acta de eurodiputado y seguirá como ministro

La decisión no cierra la vía a que pueda ser designado para uno de los grandes puestos de la UE

El ministro Asuntos Exteriores en funciones, Josep Borrell, este miércoles en Bruselas. En vídeo, sus declaraciones.

El ministro de Exteriores en funciones, Josep Borrell, despejó este miércoles su futuro más inmediato tras un mes de incertidumbre. Borrell, que ganó las elecciones europeas el pasado 26 de mayo como cabeza de lista del PSOE, confirmó en Bruselas que ha renunciado a su acta de eurodiputado para seguir ocupándose de Exteriores. El veterano político lo atribuyó a la incertidumbre que pesa sobre la formación de Gobierno en España. La renuncia al acta no impide que Borrell asuma algún alto cargo en las instituciones europeas, una carrera en la que tiene opciones.

Borrell comunicó la decisión a la Junta Electoral Central tras pactarla, según explicó, con el presidente del Gobierno en funciones. “Las actuales circunstancias políticas, tanto en España como en Europa, han hecho pensar al presidente del Gobierno y a mí mismo que no era razonable que el puesto de ministro de Exteriores quedara vacante durante un tiempo indefinido”, argumentó a las puertas de un hemiciclo europeo en el que ya no se sentará. El ministro abundó en las dificultades que afronta Sánchez para consumar su investidura: “No parece que esté garantizada; puede que sea después del verano. Y soy más útil de ministro que en un Europarlamento que dentro de cuatro días se va de vacaciones”.

La renuncia al escaño mantiene la incógnita, sin embargo, sobre el destino a largo plazo del actual ministro en funciones. Borrell dejó entrever su aspiración a asumir uno de los altos puestos de la UE al recordar que “no hace falta ser parlamentario para ser hipotéticamente comisario [europeo]”. Y quiso amortiguar la posible decepción de quienes lo votaron hace un mes (la lista socialista fue la ganadora en España, con el 33% del voto) alegando que su decisión era previsible: “Mucha gente podía pensar razonablemente que mi destino no era el Parlamento, sino un puesto ejecutivo”. El jefe de la diplomacia siempre sugirió que no tenía intención de quedarse como eurodiputado en una institución, la Eurocámara, que él mismo presidió entre 2004 y 2007.

Borrell se perfila como uno de los aspirantes mejor colocados para incorporarse a la nueva cúpula comunitaria, pendiente de renovación tras las elecciones europeas. El acuerdo sobre los nuevos altos cargos se esperaba en la cumbre europea de la semana pasada, pero las discrepancias entre los Gobiernos de la Unión obligaron a aplazar los nombramientos, como mínimo, hasta la cumbre extraordinaria prevista para este domingo.

Las principales opciones del ministro en Bruselas se concentran en el puesto de alto representante para la Política Exterior de la UE y en una vicepresidencia económica en la Comisión. El puesto de jefe de la diplomacia nació en 2009 como embrión de una especie de ministerio europeo de exteriores. Pero la resistencia de las grandes capitales a ceder a Bruselas el control de la agenda internacional y las limitaciones estructurales del propio organismo comunitario han frenado el desarrollo del cargo. La presencia de un peso pesado como Borrell podría paliar las carencias y darle al Servicio Europeo de Acción Exterior la velocidad de crucero que se esperaba hace 10 años y que nunca llegó a alcanzar.

Puerta abierta a Bruselas

El ministro dejó claro que el salto de Madrid a Bruselas sigue abierto a pesar de su continuidad en el Gobierno. “Ser parlamentario no es el único destino para trabajar por Europa y en Europa”, señaló tras reunirse con el actual presidente del Parlamento, Antonio Tajani, al que comunicó su renuncia al acta.

La clave de este movimiento reside en la situación de provisionalidad del Gobierno en funciones. Para ejercer como eurodiputado, Borrell tendría que haber renunciado esta misma semana a su posición en el Ejecutivo español sin tener aún la certeza de si puede aspirar a un puesto de responsabilidad en Bruselas. Eso obligaba a Pedro Sánchez a otorgar la cartera ministerial a otro representante del Gobierno, sin posibilidad de nombrar a un nuevo titular.

Con la permanencia de Borrell, este puede mantener sus funciones hasta que eventualmente reciba algún cargo europeo, que no tendría que asumir hasta el próximo 1 de noviembre, como pronto. Y si el sudoku europeo —un complejo equilibrio entre países y familias políticas— no lo incluye como dirigente, puede repetir en el segundo Ejecutivo de Sánchez.

Borrell ya tenía previsto acudir este miércoles a Bruselas y aprovechó para reunirse con Tajani y anunciar su decisión. Antes había acudido al otro centro de poder en Bruselas, la OTAN, para inaugurar una sala con el nombre de Leopoldo Calvo Sotelo, el presidente del Gobierno que fue artífice de la entrada de España en la Alianza.

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