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Las mareas de A Coruña y Santiago se alejan de Iglesias

El líder de Unidas Podemos hace campaña con el único alcalde gallego del cambio que le apoyó en las generales

Iglesias y Suárez, durante el mitin de este miércoles en la Praza Vella de Ferrol.
Iglesias y Suárez, durante el mitin de este miércoles en la Praza Vella de Ferrol.

Los cuatro años transcurridos desde 2015 han sido para las mareas municipales gallegas como una vida entera. El zambombazo que supuso su entrada en los gobiernos de A Coruña, Santiago y Ferrol convirtió a estos mestizos movimientos de militantes nacionalistas y no nacionalistas, activistas sociales y culturales y vecinos sin pasado político en referentes de esa nueva izquierda que personalizaba Pablo Iglesias. Una legislatura después, la coruñesa Marea Atlántica y la santiaguesa Compostela Aberta hacen campaña sin contar con el líder de Unidas Podemos.

La caravana electoral de Iglesias ha recalado este miércoles en Galicia pero sin parada en A Coruña y Santiago. El líder del partido morado sí ha acompañado en un acto al alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, militante de Izquierda Unida y el único de los tres regidores gallegos del cambio que tiene carné de uno de los dos socios de Unidas Podemos.

Iglesias ha afirmado que “gobernar está lleno de riesgos” pero defiende que “es fundamental para cambiar las cosas, es donde se cambian de verdad”. Sobre la negociación con el PSOE para formar una coalición en Madrid, ha asegurado que su partido “no pedirá la luna” y ha augurado que “habrá muchas presiones”. Para ganar fuerza, ha subrayado, necesitarán más peso municipal y autonómico y que alcaldes como Suárez sean reelegidos.

La cita electoral de este domingo se presenta complicada para las tres mareas que dieron la sorpresa en 2015 y arrebataron al PP los gobiernos de A Coruña, Santiago y Ferrol y al PSOE la hegemonía de la izquierda. Después de un mandato en minoría, las encuestas les auguran que su bastón de mando está amenazado por el ascenso de los socialistas, resucitados en menos tiempo del esperado gracias a la ola de Pedro Sánchez en las generales. En su mitin con Iglesias, el regidor ferrolano también se ha referido a las dificultades de estos cuatro años y a los "poderes fácticos que torpedearon" su acción de gobierno, denuncia: "Pasamos de la plaza al palacio, pero nos quedamos recluidos en los Ayuntamientos como trincheras".

Tanto Marea Atlántica como Compostela Aberta justifican la ausencia de Iglesias en que su campaña está siendo “de proximidad" y "en clave muy local". La formación de Xulio Ferreiro esgrime que sus mensajes se centran en el “futuro de la ciudad” y, en alusión al PSOE, su principal rival en la carrera por el bastón de mando, critica la “tendencia mostrada por otros partidos de diseñar una campaña continuista” con las generales. Noriega ha restado este miércoles importancia al hecho de que no vaya a compartir ningún acto con el líder de Podemos y se ha mostrado convencido de que cuenta con "los apoyos de todos los partidos del espacio de la unidad popular".

El alejamiento de Iglesias de las mareas de A Coruña y Santiago, sin embargo, ya fue evidente en la anterior cita electoral. Solo el ferrolano Suárez le respaldó abiertamente durante la campaña de las generales. La conformación de las candidaturas para el 28 de abril recrudeció los conflictos internos en el seno de En Marea, el partido que las mareas municipales, el nacionalista Anova, Esquerda Unida (EU) y Podemos impulsaron para las autonómicas de 2016. Y la confluencia, rota sin remedio tras sus últimas y judicializadas primarias, se partió en tres.

Podemos y EU presentaron candidatura como Unidas Podemos; lo que queda de En Marea optó por una lista con esa marca; y Anova, la formación fundada por Xosé Manuel Beiras tras abandonar el BNG y en la que milita el alcalde de Santiago, se echó a un lado sin pedir el apoyo para nadie. Ferreiro y Noriega, en la línea de Anova, se refugiaron en el silencio.

Cuando se abrieron las urnas, todos salieron perdiendo. La lista con la marca En Marea, con un discurso más soberanista, no obtuvo ningún diputado y Unidas Podemos, solo dos. En las elecciones de 2016, cuando todos remaban en la misma dirección, se hicieron con cinco escaños, y dos de ellos fueron para parlamentarios nacionalistas (militantes de Anova). Como el BNG tampoco obtuvo acta el 28 de abril, por primera vez desde 1996 ningún nacionalista gallego tiene voz en el Congreso de los Diputados.

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