Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Suspendido el juicio contra el Pequeño Nicolás tras la renuncia de su abogada: “Me siento triste”

La vista oral no se reanudará hasta el próximo año, según fuentes jurídicas

El Pequeño Nicolás llega al juzgado, este lunes.

Visiblemente nervioso y con la voz temblorosa, Francisco Nicolás Gómez Iglesias, alias el Pequeño Nicolás, ha aterrizado este lunes en la Audiencia Provincial de Madrid para enfrentarse a una de las primeras causas que supuso su caída. Enfundado en una chaqueta azul, el joven de 25 años ha llegado al órgano judicial 20 minutos antes de la hora prevista para el arranque del juicio por el bautizado como caso Ribadeo, cuando el Pequeño Nicolás se hizo pasar en 2014 por emisario del rey Felipe VI y fijó un almuerzo con el presidente de Alsa, Jorge Cosmen. Un montaje por el que la Fiscalía le pide siete años de cárcel. Aunque la resolución deberá esperar: el tribunal ha decidido suspender la vista tras la renuncia de la abogada del acusado por "presiones indirectas". Según fuentes jurídicas, no se prevé que se reanude el juicio hasta el próximo año.

"Me siento triste, decepcionado y cansado", ha asegurado Gómez Iglesias a la salida de la sección 17 de la Audiencia Provincial. "Lamentablemente se ha tenido que suspender el juicio por coacciones y presiones a mi letrada, lo que me impide ejercer mi derecho de defensa", ha continuado. El joven no ha detallado quiénes son los responsables de esas supuestas "presiones", que han provocado presuntamente que su abogada lo abandone apenas unos días antes de sentarse en el banquillo de los acusados. Por su parte, la letrada no ha querido responder a las preguntas de los periodistas.

En este caso, que comenzaba a juzgarse este lunes después de que procesaran por ello a Gómez Iglesias hace ya tres años, la Fiscalía le imputa un delito de usurpación de funciones públicas, otro de falsedad en documento oficial y otro de cohecho activo. Según la acusación, el Pequeño Nicolás urdió un complejo plan para tratar de ganarse la confianza de Cosmen, con el que fijó un almuerzo en un restaurante de Ribadeo (Lugo). "Sin que conste con certeza si pretendía obtener de él un beneficio económico directo, ser asignado para algún tipo de intermediación en la adjudicación de alguna concesión pública u otra finalidad", añade la Fiscalía en su escrito de acusación, donde describe detalladamente los pasos dados por el procesado para impresionar al empresario.

En verano de 2014, tras contactar varias veces por teléfono con el presidente de la compañía de transportes, el joven —"que entonces tenía 20 años", como él mismo ha querido recalcar este lunes a la salida de la Audiencia— logró cerrar una comida con Cosmen. Días antes del encuentro, alquiló cuatro coches de alta gama con conductor y contactó con el Ayuntamiento de Ribadeo y la Policía Local, a los que convenció de ser un enviado de La Zarzuela. Les contó que en un restaurante del puerto de la localidad se iba a producirse un importante encuentro entre el empresario de Alsa y una persona cuya identidad no se podía revelar "por razones de seguridad nacional". Eso sí, al restaurante y al empresario supuestamente ya les había dicho que iría Felipe VI.

Y el espectáculo se produjo el 13 de agosto de 2014. De madrugada, una comitiva de vehículos partió del madrileño Paseo de La Habana rumbo a Ribadeo. Según la Fiscalía, el Pequeño Nicolás viajaba en su interior y contó con la colaboración de dos policías locales de Madrid, los también acusados Jorge González y Carlos Pérez, que supuestamente simularon labores de vigilancia y escolta, y le entregaron sirenas del Ayuntamiento de la capital y acreditaciones falsificadas.

Todo un montaje que engañó al alcalde de Ribadeo, que recibió a la comitiva junto a un grupo de vecinos y vio decepcionado cómo de los vehículos solo se bajó el Pequeño Nicolás. Eso sí, la farsa también sirvió para levantar las sospechas de Cosmen. Tras la comida, donde el joven decía hablar en nombre de la vicepresidencia del Gobierno, el empresario telefoneó a varios contactos del Ejecutivo y la Casa Real para averiguar quién era ese veinteañero de rostro aniñado. Pero descubrió que nadie le conocía. Ya comenzaba así a colocarse bajo la lupa de las fuerzas de seguridad.

Con la decisión de este lunes del tribunal, el Pequeño Nicolás logra dar un pelotazo en largo y aplaza un juicio que se vaticinaba muy complicado para sus intereses, después de que Cosmen y el alcalde de Ribadeo ya declararan contra él. Además, aunque logró salir absuelto de una acusación del CNI por injurias y calumnias por la "falta de tipicidad" del delito que se le atribuía, también tiene, al menos, otras tres causas pendientes: un juez lo ha enviado al banquillo por estafa al presentarse como intermediario del Gobierno para facilitar la venta de un inmueble; la Fiscalía le pide otros nueve años de cárcel por crear una red para obtener información policial con el objetivo de hacerse pasar por un alto cargo del Estado y ofrecer ayuda a terceros a cambio de dinero, y otra juez le procesó por falsificar su DNI para que un amigo le suplantase en el examen de Selectividad de 2012. En este último caso, el ministerio público pide que se le imponga una condena de cuatro años y seis meses.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información