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Sánchez pide a los independentistas que no veten a Iceta: “Sería un mal comienzo”

El presidente pide más poder para España en la Unión Europea después de su éxito electoral y los primeros ministros socialistas le nombran su negociador para el nuevo reparto de poder

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez, a su llegada a la cumbre europea informal de Sibiu (Rumania). En vídeo, declaraciones de Sánchez sobre el nombramiento de Miquel Iceta.

La legislatura empieza como acabó la anterior: con una fuerte tensión entre Pedro Sánchez y los independentistas catalanes, que en febrero tumbaron los Presupuestos pactados por el PSOE y Unidas Podemos y ahora amenazan con vetar en el Parlamento catalán a Miquel Iceta, líder del PSC y el hombre elegido por Sánchez para que presida el Senado. Iceta tiene que ser votado por el Parlamento catalán como senador autonómico para poder presidir después la Cámara alta. Hasta ahora todos los demás grupos aceptaban las propuestas de cada uno y se votaban sin problemas, pero ahora los independentistas amenazan con vetarlo, y en ese caso dependería de los votos de Ciudadanos para salir. Los socialistas querían precisamente hacer un gesto con esa elección de un hombre que siempre ha apostado por el diálogo y que incluso ha llegado a hablar a favor de los indultos de los presos del procés, pero la respuesta del independentismo ha sido la contraria a la esperada. A su llegada a la cumbre informal de la Unión Europea en la ciudad rumana de Sibiu  Sánchez ha pedido a los independentistas catalanes que se replanteen ese veto.

"Los españoles y catalanes han hablado, y han apostado por fuerzas como el PSOE que está defendiendo el diálogo y acabar con la confrontación", ha señalado Sánchez. "La sociedad ha dicho que quiere que el PSOE gobierne y siga con las políticas de convivencia. Lo que le pido es que nos dejen ejercer nuestro derecho de poder elegir a la representación de senadores en Madrid. Yo espero que reflexionen las fuerzas independentistas, que dejemos a un lado el veto, el bloqueo, la polarización, y pensemos en revitalizar el Senado como Cámara territorial y el Estado autonómico. Vetar a una persona que siempre ha defendido el diálogo, que ha tendido puentes, es un mal comienzo. Espero que nos respeten como nosotros siempre hemos respetado el derecho de todas las fuerzas a elegir a sus representantes".

Pedro Sánchez llegó a la cumbre de Sibiu entre una expectación inusual. Su éxito en las elecciones ha sorprendido a sus aliados y también a sus rivales del Partido Popular Europeo, muy preocupados por el fiasco de Pablo Casado. Sánchez aprovechó esta ola para reclamar un mayor peso para España en los puestos clave del poder europeo, que se renuevan tras el 26M. En una muestra de su papel como nuevo referente, los presidentes socialdemócratas nombraron a Sánchez negociador de este grupo para pactar ese reparto.

Pedro Sánchez es un especialista en aprovechar la debilidad de sus rivales para crecer políticamente. Llegó a ser secretario general del PSOE apoyándose en el enfrentamiento entre Eduardo Madina y Susana Díaz. Logró ser presidente del Gobierno aprovechando la enorme debilidad de Mariano Rajoy por la sentencia del caso Gürtel. Ahora, subido en la euforia que ha provocado no solo en la izquierda española, sino también en la europea su éxito electoral, Sánchez aprovecha la enorme debilidad de la socialdemocracia europea para convertirse en su máximo referente en este momento.

El presidente español es el único socialdemócrata que gobierna en uno de los países grandes de la UE, y uno de los pocos que lo hace entre los 28, con el portugués, el sueco, el rumano y el maltés. En Finlandia también están a punto de gobernar los socialdemócratas si prosperan las negociaciones de gobierno que acometen estos días tras haber ganado las elecciones del pasado 14 de abril.

Ese nuevo papel de Sánchez se vio también en la reunión del Partido Socialista Europeo previa a la cumbre, en la que todos le felicitaron. Según fuentes del Gobierno español, el primer ministro portugués, António Costa, muy cercano a Sánchez, confió en que la victoria de su aliado ibérico traslade energía positiva también al país vecino, que tiene elecciones el 6 de octubre.

Ayer, después de pararse con la prensa española, Sánchez también lo hizo con la internacional, algo muy poco habitual. Aunque después se marchó corriendo por el empeoramiento de salud de Alfredo Pérez Rubalcaba y suspendió su comparecencia final, lo que impidió que sacara más provecho mediático a ese nuevo papel.

El presidente tenía varias bilaterales cerradas, algo también poco usual y que muestra el interés. Pero mientras estaba reunido con los primeros ministros de Bélgica, Portugal y Holanda, le llegaron noticias preocupantes sobre Rubalcaba y dejó el encuentro a la mitad para volver a España. Antes había podido hablar unos minutos con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Emmanuel Macron, y un rato más largo con el primer ministro italiano, Giuseppe Conte.

Antes de su abrupta salida, Sánchez usó ese momento de gloria para pedir más poder para España en las instituciones clave. “España tiene que jugar un papel determinante en la futura Comisión Europea”, aseguró.

Todos los líderes aprovecharon la cumbre para empezar la negociación de los futuros puestos. Pero Sánchez también tenía interés en descartar que se esté moviendo para que Josep Borrell sea el próximo presidente de la Comisión Europea. “Las fuerzas progresistas también debemos tener una representación importante en la próxima arquitectura institucional europea. Nosotros apostamos por Frans Timmermans como presidente de la Comisión. Es lo que queremos toda la familia socialdemócrata”, remató cuando le preguntaron si Borrell tenía alguna posibilidad de aspirar a ese puesto.

El ministro español, muy conocido en los círculos de poder europeos —fue presidente del Europarlamento—, no aspira a ese cargo, según fuentes del Gobierno. Lo más probable es que sea un vicepresidente de la Comisión con un poder reforzado.

España no tiene ahora ningún puesto clave de la UE, al contrario de lo que sucedía en los noventa. Poco a poco ha ido perdiendo el peso que le correspondería por su tamaño. Sánchez está en el momento político ideal para lograr más poder, pero no será fácil, porque en la UE los equilibrios son muy complejos. Será clave ver si los populares logran más escaños que los socialdemócratas, como sucedía hasta ahora, o los progresistas dan la vuelta a la tortilla entre otras cosas gracias a España.

Sánchez y su equipo ya han empezado a aprovechar esa posición de privilegio que les da su éxito electoral, mayor del esperado sobre todo por la debilidad de sus rivales, para tratar de aumentar su influencia en Europa. Para esta cumbre, de momento, han enviado un documento muy concreto con propuestas de corte socialdemócrata como un salario mínimo común, una renta básica obligatoria o un seguro europeo de desempleo. Además reclama un aumento de la dotación para política migratoria o la creación de un fondo europeo de garantía de depósitos bancarios. Son medidas prácticamente sin opciones dado el dominio del centro derecha en las instituciones europeas, pero tienen la intención evidente de buscar el liderazgo de la socialdemocracia europea.

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