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Casado suaviza su estrategia y ofrecerá pactos a Sánchez

El líder del PP quiere moderar su discurso para la campaña del 26-M con los candidatos locales y ubicar a Rivera a la izquierda para ocupar todo el centro

Esperanza Aguirre y Pablo Casado, este jueves.

Pablo Casado cree que el PP “está bien”, que no necesita “cerrar las filas” sino simplemente un buen resultado el 26-M con el retorno de parte de los votos fugados a Vox que, debido a la fragmentación, privaron de algunos escaños al espacio de centroderecha. Lo que sí ha asumido el líder del PP es que necesita otra estrategia de campaña más moderada y más volcada en la defensa de la gestión de los dirigentes locales del PP en contraposición a un hipotético Gobierno socialista con Podemos. El lunes le renovará a Pedro Sánchez en La Moncloa la oferta de pactos de Estado que le hizo el 2 de agosto.

El resultado de las elecciones generales del 28-A fue tan demoledor para el PP (con la pérdida de 71 de sus 137 escaños) que Pablo Casado ya parece otro en unos pocos días. El martes convocó a su ejecutiva, hizo un discurso algo autocrítico tras escuchar de varios barones territoriales que debía recuperar el espacio de centro para el partido, luego compareció para definir por primera vez a Vox como “ultraderecha” y este jueves, en la fiesta institucional de la Comunidad de Madrid, ha propinado más ataques y críticas al partido “radical” de Santiago Abascal y al “que era socialdemócrata” de Albert Rivera que al propio Sánchez.

El líder del PP rechaza en público que tenga que corregir personalmente su estilo de campaña ante el 26-M y advierte de que tendrá que volver a recorrer otra vez toda España (con 19 actos en 15 días) para pasar por todas las autonomías, pero sí concede que a partir de ahora hablará de otros asuntos. Lo ha explicado este jueves en la sede de la Comunidad de Madrid, donde ha aclarado a los periodistas que los propios candidatos locales y autonómicos le facilitarán este cambio estratégico ya que se centrarán en defender sus diferentes gestiones en materia sanitaria, educativa o de otros asuntos como la dependencia. Esa ha sido una de las exigencias que le han planteado también sus barones territoriales.

Como estaba en las fiestas del Dos de Mayo, y Madrid es, además, uno de los bastiones a defender ante la presión evidente de Vox y Ciudadanos, Casado refrendó la apuesta por sus candidatos locales como “dique de contención contra los gobiernos de izquierda y extrema izquierda” en materias tan sensibles como la prometida bajada de impuestos o la mejora de determinados servicios públicos. La propia aspirante a la Comunidad, la popular Isabel Díaz Ayuso, pormenorizaba en ese sentido que ahora podrá retomar sus promesas de menos impuestos o más ayudas para los mayores tras constatar con malestar cómo, según ella, le ha perjudicado para sus expectativas electorales el paréntesis de la campaña nacional, con tantos mensajes, por ejemplo, sobre Cataluña.

Radicales y tránsfugas

J. C., Madrid

Para Pablo Casado ya no hay tres partidos de centro derecha sino uno de “derecha radical” (Vox) y otro “socialdemócrata” (Ciudadanos). No entiende “la piel fina” por esa definición de Vox cuando ellos les llaman “derechita cobarde”. Y a Cs le recordó el caso de Ángel Garrido (expresidente madrileño, ahora en Cs) y dijo que España no perdona a los tránsfugas.

El presidente del PP no abandonará totalmente el desafío secesionista en Cataluña, pero incluso en esa materia intentó revestirse como único líder de la oposición e interlocutor básico del Gobierno y avanzó que el lunes volverá a ofrecer al presidente Sánchez los pactos de Estado que ya le planteó en su único encuentro oficial en La Moncloa, el pasado 2 de agosto. Casado no quiere entrar a discutir con Rivera quién es el líder de la oposición, un puesto cuya defensa es uno de sus grandes objetivos. En ese sentido, le ayuda el argumentario oficial que manejan también en La Moncloa, donde intentan priorizarle frente al líder de Ciudadanos. El líder del PP ha destacado que ese cargo de jefe de la oposición “no hay que reclamarlo sino atender a las cifras”.

Casado ha recordado que en agosto ya ofreció a Sánchez “trabajar juntos” sobre la situación de la inmigración, la política europea y el déficit público, Cataluña y la aplicación del artículo 155, la violencia de género y las infraestructuras para la cohesión territorial de España. El dirigente popular acusa a Sánchez de querer subir los impuestos en 26.000 millones de euros para cubrir la desviación del déficit público.

“Al señor Sánchez le voy a decir algo parecido a lo que le dije en nuestra última reunión y es que en España hay que hacer reformas económicas. Yo le ofrecí nuestro apoyo en los presupuestos para bajar impuestos, para amortizar deuda y para reducir el déficit, y la contestación fue pactarlos con Podemos. Y le diré que hace falta recuperar la legalidad, la convivencia y la prosperidad en Cataluña, para eso le ofrecí aplicar la Constitución allí, aunque la respuesta fue el pacto de Pedralbes con el señor Torra”, remachó el máximo dirigente popular.

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