Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El silenciado sector crítico del PP pide recuperar el discurso de centro

Algunos barones territoriales reclamarán este martes a Casado que abra su equipo a miembros ajenos a José María Aznar para "salvar los muebles" ante el reto del 26-M

Imagen del Pablo Casado en la sede de Genova. En vídeo, declaraciones de Teodoro García Egea. Vídeo: EPV

“El mejor Pedro Sánchez nunca ganó al peor Mariano Rajoy y eso fue porque desde la refundación de José María Aznar en el PP cabían todas las sensibilidades, desde el centro izquierda a las derechas”. El exmiembro del Gabinete de Rajoy habla desde el dolor de haber comprobado con los resultados del 28-A que Pablo Casado ha caído en la trampa de la deriva hacia la derecha para dejar la centralidad del gran electorado que gana elecciones en otras marcas, desde Ciudadanos hasta el propio PSOE actual. Pero sin pretensiones propias ni de grupo. Nadie en el PP piensa ahora en una dimisión o un relevo inmediato del dirigente popular pero sí en un “giro radical de su estrategia para salvar al menos los muebles” de los comicios locales, fijados para el 26 de mayo.

“Antes de hablar de nombres lo que hay que hacer con urgencia es recuperar la centralidad perdida, que es donde somos útiles para ganar elecciones, no solo generales sino las miles de locales que están convocadas”, remacha el exministro, al que respaldan otros barones populares. Casi nadie en el PP apuesta ahora por convocar un congreso extraordinario pero varios dirigentes apuntan a que si el resultado del 26-M es “razonable” podría ser viable una convención ideológica para comenzar el nuevo curso tras el verano. Todo dependerá de si el tsunami antiPP empieza a flojear.

El llamado marianismo o el sorayismo del PP, ese larvado sector crítico que se reconoce ahora sin ninguna fuerza interna ni representatividad, sí quiere aprovechar el momento para reivindicar las virtudes del “partido de siempre” o “auténtico”, el más moderado. Es un mensaje que por ahora solo se han atrevido a expresar en público con mucha suavidad barones de la relevancia interna de Alberto Núñez Feijóo o Alfonso Alonso, pero que suscriben otros presidentes autonómicos consultados por EL PAÍS. Esto es algo que algunos de esos barones ya le han avanzado a Casado en conversaciones telefónicas privadas, pero que piensan decirle a la cara este martes en una comida restringida tras el comité ejecutivo nacional. 

Varios presidentes regionales del PP quieren que Pablo Casado “abra más su núcleo actual de colaboradores” a dirigentes ajenos al entorno del expresidente José María Aznar, y consideran que está receptivo. Casado es joven, tiene 38 años, pero lleva años en el partido en diferentes responsabilidades y sabe lo que se juega. La apuesta del giro “sin complejos” no le ha salido bien. Hoy hará un discurso algo autocrítico ante la ejecutiva, será más humilde aún en la comida, y luego abrirá una ronda de conversaciones más discretas con algunos de esos responsables territoriales. Quiere escuchar más voces.

Nadie le va a exigir responsabilidades ni cambios de nombre a corto plazo, porque las elecciones locales lo aplazan todo. Pero sí quieren trasladarle que tiene que “ampliar su entorno a algo más que el aznarismo más duro y revanchista”, en el que catalogan a Javier Fernández Lasquetty, su jefe de gabinete, Carlos Aragonés o Cayetana Álvarez de Toledo. Ese sector no comparte tampoco su adhesión sin matices a Adolfo Suárez Illana, el hijo del mítico expresidente, al que sitúan en el “ala más dura de la derecha”. Los mismos dirigentes atribuyen a ese grupo restringido del círculo “más íntimo y adulador" de Casado, "al que tienen secuestrado", la culpa de haber perdido “a chorros” el voto femenino: “El PP de siempre es de centro y más amplio”.

Otro presidente regional del PP ha apuntado la falta de experiencia de equipo de Casado: “Parecen chavales de Nuevas Generaciones llevando una campaña de elecciones generales por tanta improvisación y concatenación de errores”. No son solo históricos del PP los que recuerdan ahora que en la purga de las listas se ha derrochado también mucho talento, del que no están tan sobrados: “El equipo de Casado se ha equivocado al prescindir de gente próxima a Soraya Sáenz de Santamaría, con los conocimientos de Fátima Báñez o José Luis Ayllón, y al abrir heridas innecesarias sin la complicidad de las organizaciones territoriales a las que se han impuesto las listas desde Madrid”.

Algún caso ha sido tan significativo como el número uno por Huelva, Juan José Cortés, al que Casado fichó, contra el criterio del partido en la provincia y en Andalucía, por su posición de víctima a favor de la prisión permanente revisable. Cortés ha sacado 16.000 votos menos que el aspirante popular al Senado, Carmelo Romero, que era el previsto para ocupar ese puesto por la organización local.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información