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La capital del descalabro del PP

Ciudadanos dobla en Fuenlabrada al partido de Casado, que hace tres años fue el más votado

Centro comercial de Fuenlabrada, en el centro de la ciudad
Centro comercial de Fuenlabrada, en el centro de la ciudad

La pequeña burguesía de Fuenlabrada ha vivido tradicionalmente en el centro de la ciudad. Es heredera de los primeros propietarios de huertas que vendieron sus terrenos a las constructoras que levantaron la España de hoy durante la época del desarrollismo. Frente a los obreros andaluces y extremeños con conciencia de clase que se instalaron en las afueras y abrazaron las tesis socialistas, la élite económica local se mantuvo a la derecha y lideró AP y el PP después. En minoría y enclavada en el centro del cinturón rojo madrileño, aguantó a los peores años del PSOE para llegar a ser la opción política más votada en unas elecciones generales, como en 2016. El descalabro del domingo nadie lo vio venir.

Aquí el partido que lidera Pablo Casado ha sufrido una de sus mayores derrotas en la Comunidad de Madrid. De los 27.325 (27,39%) votos cosechados hace tres años para hacer presidente a Mariano Rajoy, ha bajado hasta los 12.214 (10,95%), lo que le ha convertido en la cuarta opción del municipio, por detrás de los socialistas, Ciudadanos e incluso del ultraderechista Vox.

El sorpasso del partido de Rivera al de Casado en la región resulta en Fuenlabrada (201.000 habitantes) más evidente que en ningún otro lugar. Ciudadanos se ha disparado hasta los 23.000 votos, por lo que casi dobla en resultados al partido con el que compite por el espacio de centro derecha. Hay un dato alarmante para los populares: por primera vez los socialistas fueron los más votados en las seis mesas electorales del centro de mayores Ferrer i Guardia, centro del pueblo y símbolo de su poder histórico.

El beneficio de esa caída a la derecha ha recaído en Ciudadanos, que ha tenido un crecimiento de 2 puntos porcentuales respecto a 2016. Su candidata para las municipales, la maestra de educación primaria Patricia de Frutos, cree que es el signo inequívoco de que los españoles quieren que Cs se sitúe de una vez por encima del PP. “Salimos reforzados de cara a las municipales y con la idea de conseguir un cambio en nuestra ciudad”, dice Frutos, que tiene en mente desalojar del Ayuntamiento al PSOE, en el poder desde 1979.

Con los datos en la mano resulta difícil que eso pueda llegar a ocurrir. Los socialistas han conseguido más de 37.000 votos (33,73%), lo que supone que el cinturón (conjunto de pueblos del sur de Madrid con tendencia socialista), que últimamente se había teñido de azul popular, vuelve a ser rojo. El alcalde Javier Ayala, en el cargo desde hace un año tras la jubilación del histórico Manuel Robles, considera que la derecha se ha fragmentado y ha habido trasvases de votos del PP a los otros dos partidos. “No hay un cambio de tendencia en la ciudadanía”, resume en una sala del Ayuntamiento.

En el PP local no estaban para muchas fiestas. La jefa de prensa publicó un comunicado en el que el candidato al Ayuntamiento para el 26-M, Sergio López, recordaba, por si alguien caía en la tentación de pensar lo contrario, que Casado es “el mejor para liderar el partido”. López lamentó las consecuencias “nefastas” de la fragmentación del voto en la derecha y se lanzó al cuello de Vox: “Ya hemos visto que no ha conseguido el objetivo para el que nació sino que, además, el voto a esta formación ha servido para partir el centro-derecha sin dar más alternativa que la de dar el Gobierno de España a la izquierda cuatro años más”. La jefa de prensa, no obstante, señaló por teléfono que no se rinden en las municipales: “Vamos a remontar”.

No es la sensación que se respira en Casa Gregorio, un bar abierto hace un siglo, literalmente. Céntrico y acogedor, por aquí —y La Posada, que ayer estaba cerrada— desfila la gente de toda la vida del pueblo. El dueño, Gregorio —el mismo nombre que su abuelo, su padre y su hijo— creyó ver cierta euforia en el PP y en la derecha en general que, a la hora de verdad, no se ha traducido en las urnas.

La campaña de bota de vino y banderillas que ha hecho Vox ha surgido efecto en algunos sectores. Pedro Jiménez, ingeniero químico de 27 años, achaca la victoria de Vox sobre el partido de la calle Génova a la tradición taurina del municipio. “Aquí los toros son una pata de la tradición con muchos seguidores; hay bastantes peñas”, cuenta. El municipio ha tenido entre sus vecinos a toreros de renombre como José Pedro Prados, El Fundi. Jiménez también cree que los fuenlabreños de derechas se han cansado de que el PP sea “la eterna promesa”, ya que los populares “nunca han conseguido sacar al PSOE del Ayuntamiento en 40 años de democracia”.

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