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El duro discurso de Álvarez de Toledo entusiasma al nuevo Partido Popular

Partidarios de Rajoy temen que el fichaje estrella de Casado movilice a la izquierda

"Clara, coherente. Ha demostrado ser la mejor del debate". Pablo Casado está encantado con la intervención de Cayetana Álvarez de Toledo el martes en TVE. La dirección considera que la cabeza de lista por Barcelona "reflejó el coraje y la valentía del nuevo PP". También con sus polémicas declaraciones sobre la fórmula de consentimiento sexual. El viejo PP, sin embargo, teme que movilice a la izquierda, como hacía su padrino político, José María Aznar.

De izquierda a derecha: Irene Montero, Aitor Esteban, María Jesús Montero, Cayetana Álvarez de Toledo, Inés Arrimadas y Gabriel Rufián en el debate de TVE.
De izquierda a derecha: Irene Montero, Aitor Esteban, María Jesús Montero, Cayetana Álvarez de Toledo, Inés Arrimadas y Gabriel Rufián en el debate de TVE.

El PP contra ERC. Álvarez de Toledo frente a Gabriel Rufián. Era un duelo de titanes entre dos especialistas en titulares polémicos desde las antípodas ideológicas. En Twitter, ganó ella. Y la dirección del PP está entusiasmada. "Estuvo muy bien. Contundente desde la moderación", afirma el vicesecretario de organización del partido, Javier Maroto.

Lo más comentado del debate, que vieron 1,79 millones de personas, fue precisamente una intervención suya. "Me parece fascinante" — le dijo a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero— ese punto de su programa que dice que garantizarán con el Código Penal que todo lo que no es sí, es no. ¿Un silencio es no? ¿Van ustedes diciendo sí, sí, sí hasta el final?". Se refería al debate sobre el consentimiento sexual surgido a raíz de la polémica sentencia de La Manada y sus palabras provocaron la indignación de la ministra, de Irene Montero (de Podemos) y de Rufián.

La dirección popular no comparte esas críticas. "Les dio un repaso", resumen en la cúpula popular. Reflejó la "fuerza, el coraje y la valentía del nuevo PP". El famoso "sin complejos".

El viejo PP, sin embargo, no comparte ese entusiasmo. "Me pareció terrible el momento de la violación. Un error absolutamente innecesario", asegura un exdirigente del partido desplazado en las listas electorales de Casado. "Ella da una imagen de soberbia, puede recoger votos, pero de un sector muy, muy concreto, y moviliza mucho a la izquierda, como hacía José María Aznar", añade. Álvarez de Toledo destacó como patrona de la Fundación del expresidente y compartió con él las críticas en público a su sucesor, Mariano Rajoy.

Esa doble interpretación que,en el mismo partido, hacen de lo ocurrido el martes en el debate en TVE refleja las dos familias en las que ha quedado dividido el PP tras su congreso de primarias, el pasado julio. Por un lado, los fieles a Casado, que se han encomendado al nuevo líder y confían en su estrategia de refuerzo ideológico para taponar las fugas a Vox. Y por otro, los fieles a Rajoy y su herencia, desalojados tanto del poder orgánico como de los puestos de salida en las listas electorados y que desconfían del plan.

"Estamos hablando de las banderas de Vox y con su lenguaje", lamenta uno de los desplazados. El debate del martes, afirman fuentes del sector crítico, fue "una prueba más de la deriva de los últimos meses", en los que ven al partido alejado de la moderación. Consciente de ese malestar interno, y de la imagen de radicalidad que algunas de sus declaraciones han provocado en este tiempo —por ejemplo, la de acusar a Pedro Sánchez de preferir "las manos manchadas de sangre a las manos pintadas de blanco"—, Casado repite en cada uno de sus mítines que el PP es “el partido de la moderación”.

Fuentes de la dirección admiten que, de momento, esa estrategia no les ha servido para que el bloque de Colón (PP, Ciudadanos y Vox) sume los suficientes escaños como para poder gobernar. Según sus sondeos internos —más generosos que la mayoría de las casas de encuestas— los populares obtendrían ahora entre 90 y 100 diputados.

Sánchez, Drácula y Notre Dame

Mientras Casado se multiplica y deja en cada mitin declaraciones duras y graves acusaciones a sus rivales— varios cargos populares, también entre sus fieles, hablan de "sobreexposición"—, Sánchez dedica su campaña a no cometer errores. "¡Mójese!", le gritó este miércoles el candidato del PP al candidato del PSOE. Ambos coincidieron en Palma. No solo sus ideologías difieren. Lo llaman "campaña pop y campaña dura".

El líder del PP recordó el incendio del lunes de la catedral de Notre Dame para explicar cómo una obra que tardó tanto en construirse podía sufrir un enorme destrozo en horas y lo comparó con lo que, según él, puede ocurrir en España si el PSOE sigue gobernando y se destruyen "la concordia y la prosperidad" forjadas durante décadas. Casado también mezcló al presidente del Gobierno y a Drácula en la misma frase. "Si se mira al espejo, le va a pasar como a los Drácula, que va a ver más cosas: a Torra, a Puigdemont, a Otegi y a Iglesias", señaló.

La "ley de la ventana rota" y un decálogo sobre vivienda

N.J.

El presidente del PP, Pablo Casado prometió este miércoles impulsar lo que llama la "ley de la ventana rota" , una estrategia contra el vandalismo, consistente en dar más medios -no detalló cuáles- a policía local y alcaldes contra quienes hacen pintadas o rompen lunas. "Estamos a favor de la gente de bien, no de los delincuentes. Se acabaron estos gobiernos podemitas que están con los manteros y en contra de la propiedad privada", declaró en Tarragona. 

El candidato popular propuso este miércoles un décalogo de medidas en materia de vivienda. La más aplaudida en los mítines es la ley antiokupas, que prevé penas de cárcel entre uno y tres años para quienes lo hagan y desalojos entre 12 y 24 horas. Dicha ley, aclaró Casado, no se aplicaría a los desahuciados por problemas hipotecarios, para los que dijo, se buscarían "moratorias" de pago u otras medidas.

Su programa electoral incluye la promesa de incrementar la deducción fiscal en materia de arrendamiento para los jóvenes que quieren emanciparse y para  mayores de 65 años, aplicando una reducción del 80% de los rendimientos de estos alquileres en el IRPF (antes era del 60%) para poner más viviendas en alquiler disponibles para ambos colectivos. Asimismo, el PP propone ayudas específicas para la compra de viviendas o de locales en zonas rurales, un sistema de arbitraje para resolver de forma más rápida los conflictos entre arrendatarios y arrendadores  y aumentar la foerta de nueva vivienda en construcción destinada a alquileres asequibles para familias con hijos. 

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