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Los políticos prometen lo imposible en ciencia

Todos los partidos se comprometen a dedicar el 2% de la riqueza del país a investigación científica e innovación, algo que los expertos ven inviable

Dos investigadoras, en un laboratorio de geoquímica del CSIC en Sevilla.
Dos investigadoras, en un laboratorio de geoquímica del CSIC en Sevilla.

La ciencia es uno de los puntos de consenso de cara a las próximas elecciones generales, aunque la principal propuesta de los partidos en este campo es imposible de cumplir, según los expertos. Los programas electorales de PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos prometen conseguir que España gaste el 2% de la riqueza que genera el Producto Interior Bruto (PIB) en Investigación Desarrollo e Innovación (I+D+i). Podemos y Ciudadanos son los más osados, pues quieren conseguirlo en esta legislatura. En la actualidad, nuestro país dedica apenas el 1,2% del PIB a estas políticas. Mirando atrás, a España le costó 10 años subir apenas cinco décimas en este campo hasta el máximo histórico que se consiguió en 2010.

Desde el comienzo de la crisis, los sucesivos gobernantes han maltratado y ninguneado a la ciencia y la innovación, justo lo contrario que hicieron las principales economías de la UE. El sistema de investigación público perdió unos 20.000 millones de euros entre 2009 y 2017, según las sociedades científicas. El país ha perdido también más de 10.000 científicos, aunque no hay datos oficiales sobre cuántos son en total, ni cuántos se han ido al extranjero. Además, las leyes aprobadas por el Gobierno de Mariano Rajoy para limitar el gasto público acabaron encadenando a los científicos hasta no poder renovar contratos laborales o comprar sillas debido a la compleja burocracia necesaria.

Todos estos problemas fueron diagnosticados durante el Gobierno de Rajoy y reconocidos por su secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, sin que se resolvieran. La llegada al poder de Pedro Sánchez y su ministro de Ciencia, el astronauta Pedro Duque, supuso una esperanza para la comunidad científica que, tras menos de un año de gobierno, se ha transformado en frustración, pues muchos de los problemas siguen vigentes en los laboratorios más de una década después del comienzo de la crisis. Prueba de ello es que el actual Gobierno lleva meses de retraso en la concesión de 350 millones de euros para proyectos científicos que esperan unos 6.000 grupos de investigación, un tercio de todos los que hay en el país.

Ante esta situación, el PSOE promete en su programa liderar un pacto de Estado por la Ciencia y la Innovación, uno de los siete pactos de Estado que propone la formación. Los socialistas se comprometen a “recuperar en esta nueva legislatura el nivel de gasto del 2,5% de los Presupuestos Generales del Estado en I+D+i civil alcanzado entre 2007 y 2010, y que en 2018 se situó en el 1,5%”. Esto supone incrementos anuales de en torno a 350 millones de euros en presupuesto no financiero, resalta el programa electoral de los socialistas. Es la propuesta más modesta entre todos los partidos citados. Aún así, es mucho más optimista de lo que proponen los propios científicos: un aumento del 6% del presupuesto para investigación durante una década hasta alcanzar los niveles previos a la crisis.

Los políticos prometen lo imposible en ciencia

“La ciencia no entiende de atajos, necesita tiempo para asimilar la inversión, dotar a los nuevos investigadores con recursos y laboratorios, no necesitamos una eclosión brutal, sino un crecimiento pausado y sin descanso”, resume Nazario Martín, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas. Lo mismo señalan desde Cotec, una fundación para la innovación apoyada por las grandes empresas españolas, que considera “imposible” que España pueda alcanzar el nivel del 2% —la actual media de la UE— en una legislatura.

Más factible es otra de las promesas que incluyen todos los partidos: reforzar la Agencia Estatal de Investigación (AEI). Este organismo fue creado por la ley de la ciencia de 2011 y debería haber comenzado a funcionar un año después para convertirse en el principal gestor de los fondos públicos para la investigación civil. Uno de los mayores anhelos de la comunidad científica era que tuviese un presupuesto plurianual para poder financiar la ciencia de una forma estable y predecible. La realidad es que este organismo no echó a andar con presupuesto propio hasta 2017 y aún está lastrado por las trabas burocráticas y las imposiciones del Ministerio de Hacienda. En 2018 la AEI sólo gastó el 85% de sus fondos disponibles, lo que significa que uno de cada seis euros del dinero presupuestado para ciencia no llegó a los investigadores, según el análisis de Cotec. Esta es precisamente la agencia que gestiona los Planes Estatales de Investigación que el actual Gobierno no ha conseguido aún otorgar.

"Una sola empresa, Amazon, invierte más de 15.000 millones de euros al año en I+D, el triple que el Gobierno español", clama Luis Serrano, presidente Somma, la alianza que agrupa a los centros de investigación más competitivos del país. Según Serrano, "el montante que el Gobierno español dedica al Plan Estatal, del que se nutren todos los grupos de investigación de España, es de unos 580 millones de euros, una cifra ridícula comparada con otros países. Con una subida del 50% en este capítulo se podría solucionar el gravísimo problema de los grupos de investigación, de las universidades y centros de investigación que son la columna vertebral del país", resalta.

Más dudoso es que el actual Ministerio de Ciencia sobreviva en la próxima legislatura si no gana las elecciones Pedro Sánchez, pues solo el PSOE lleva en su programa esta medida que los científicos y el mundo de la innovación consideran esencial. Jorge Barrero, director general de Cotec y exasesor de Cristina Garmendia como ministra de Ciencia durante el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, explica: "el ministerio es necesario  para tener una interlocución en pie de igualdad con los departamentos de Sanidad, Industria, Medioambiente, Educación, entre otros". "También es esencial para establecer conjuntamente misiones de país donde la ciencia y la innovación no son fines en sí mismos, sino herramientas al servicio de los grandes retos sociales y económicos", añade.

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