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Rivera sale a ganar a Casado en la última semana

Aunque parte por detrás en los sondeos, Cs cree que puede vencer al PP porque tiene mejor candidato y equipo

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.

Albert Rivera tiene tres semanas para ganar a Pablo Casado e intentar que el bloque de derecha sume. De esas tres, la última es la decisiva. El candidato del PP parte con ventaja en las encuestas pero Ciudadanos cree que Casado está débil. “Podemos ganar por las sinergias. Desde las pasadas elecciones generales, la tendencia general es que el PP está a la baja y nosotros vamos a intentar seguir al alza. Estamos a una diferencia de entre dos y cinco puntos. La última semana podemos estar por delante si sigue esa sinergia”, apunta a EL PAÍS José Manuel Villegas, director de campaña de Cs. En la batalla con el PP, Ciudadanos cree que puede imponerse porque cuenta con mejor candidato y equipo.

La suya es una propuesta para el centro derecha moderna: en la forma se visualizará en una campaña “novedosa”, con mucha tecnología y marketing, y en el fondo, con aperturismo moral frente al conservadurismo de PP y Vox.

Rivera llega a las generales decidido a competir en la derecha, una apuesta que cristalizó en su negativa a pactar con el PSOE y en la oferta a Casado para formar un Gobierno de coalición. Aunque el giro tensionó internamente al partido, el sector centrista, más incómodo con la estrategia, se ha volcado también en el objetivo electoral. Con esas dos decisiones, la dirección Cs asegura que ha logrado además frenar una preocupante fuga hacia Vox que complicó su arranque al 28-A. “Vox parece que ha tocado techo y está a la baja”, estima Villegas.

Definido ese marco, Cs se lanza a por el PP y a tratar de que repetir el vuelco andaluz. En el comienzo de la campaña, el promedio de encuestas de EL PAÍS sitúa al bloque, no obstante, a 13 escaños de la mayoría absoluta. Dentro del centro derecha, la alta indecisión del electorado es la nota dominante. Cs cree que la última semana será la crucial, porque ahí decidirán los que dudan. Se trata de llegar a esa semana en la mejor situación posible.

Para lograrlo, Cs prepara una campaña en la que Rivera va a estar más acompañado que nunca. El partido, que siempre se caracterizó por su corte personalista, ha crecido en liderazgos, con el ejemplo predominante de Inés Arrimadas, que da el salto a la política nacional, pero también con la incorporación de nuevos fichajes de la sociedad civil y procedentes del PSOE y el PP que quiere poner especialmente en valor frente a los populares. Cs cree que Casado ha hecho el camino inverso, con sus fichajes de toreros o periodistas. “Si esto fuera un equipo de fútbol, hombre por hombre y mujer por mujer, les superamos”, defiende el secretario general de Cs, que cita a Arrimadas, a Marcos de Quinto, ex vicepresidente de Coca-Cola, a la abogada gitana Sara Giménez o al abogado del Estado cesado por Sánchez, Edmundo Bal. “Y tenemos mejor número uno que ellos”. Rivera, recuerda, tiene mejor valoración que Casado en todas las encuestas.

El estilo de campaña de Rivera se va a caracterizar también por presentar un partido moderno que conecta con las clases medias urbanas. La caravana priorizará las grandes ciudades de Madrid, Barcelona, Andalucía y Comunidad Valenciana, y predominarán los “eventos novedosos, imaginativos y con nuevas tecnologías”, indican en la dirección. También las acciones de marketing político. Esta semana, en Avenida de América, uno de los nudos de transporte público más transitados de Madrid, Cs cubrió todo un edificio con una lona publicitaria en la que se leía una cita del libro de Pedro Sánchez: “Mi primera decisión fue cambiar el colchón de La Moncloa”. Debajo, con grandes letras blancas sobre fondo naranja, una leyenda: “Pedro, nosotros vamos a cambiar España. Ciudadanos”. Habrá más. Marcos de Quinto puede dar ideas: el ex vicepresidente de Coca-Cola dirigió en la compañía famosa por su publicidad precisamente el departamento de marketing.

En el discurso político, el candidato va a centrarse en el combate al separatismo y a Sánchez por sus “cesiones”, en la regeneración y en la oferta de Gobierno conjunto a Casado. El giro a la derecha se va a percibir también en una política fiscal más liberal que nunca. En cambio, se diferenciará del PP y Vox defendiendo derechos civiles como el aborto o la eutanasia. Su principal debilidad en la batalla con Casado es que este consiga activar el voto útil. El candidato lo tratará de conjurar con una tesis: “Los votos a Ciudadanos van a servir para que Sánchez no siga gobernando”.

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