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Rivera recurrió a los sondeos para convencer a Cs del veto al PSOE

El rechazo que Pedro Sánchez genera entre el votante indeciso del partido pesó en la ejecutiva

Ciudadanos anunció el pasado lunes que cierra la puerta a los pactos con el PSOE tras las generales con una decisión unánime de la ejecutiva que no por eso estuvo exenta de debate. La dirección del partido la discutió a fondo y algunos dirigentes defendieron que no podía excluirse al PSOE de un hipotético acuerdo. La evidencia aplastante de los datos terminó imponiéndose, después de analizar estudios cuantitativos sobre el electorado indeciso entre Cs y Vox y el PP. El importante rechazo que Pedro Sánchez genera entre ese electorado y el peligroso trasvase de votos del partido hacia Vox está detrás de la decisión.

Reunión de la ejecutiva permanente de Cs, el pasado lunes.
Reunión de la ejecutiva permanente de Cs, el pasado lunes. EFE

El no de Ciudadanos al PSOE que ha convulsionado la precampaña hacia las elecciones generales tiene una explicación con más ciencia que política. La demoscopia es contundente y está en el fondo de la racionalidad del partido de Albert Rivera para tomar una decisión que, a priori, se alejaría de la que debería tomar un partido liberal de centro. La disyuntiva era tan seria como elegir entre poder situarse el 28 de abril como segundo o tercer partido en escaños, con la posibilidad en ambos casos de gobernar junto al PP; o correr el riesgo, incluso, de caer a la cuarta posición por detrás de la extrema derecha.

El pasado lunes, la reunión del comité permanente de Ciudadanos, la dirección ampliada que forman 37 miembros, analizó la estrategia electoral 72 horas después de la convocatoria de las elecciones con todos los datos encima de la mesa. Un equipo de expertos en demoscopia expuso a la ejecutiva el análisis del electorado de Ciudadanos y de sus posibles fugas a otros partidos. La competición que libran ahora entre sí PP, Ciudadanos y Vox, no se explica solo en el eje izquierda-derecha, sino que hay otro eje que es mucho más definitorio. Es el que podría llamarse eje españolista, es decir, el del electorado que va a ir a votar en las generales con la motivación principal de defender la unidad de España frente al desafío separatista catalán.

Aunque Ciudadanos creció al calor del auge de la crisis catalana precisamente como el principal actor político que combatía el secesionismo, ahora ya no está solo con esa bandera. Vox ejerce la acusación popular en el juicio del procés y el PP de Pablo Casado ha girado las posiciones más tibias del Gobierno de Mariano Rajoy hacia la mano dura.

El problema es que el volumen de votantes indecisos es muy importante entre los tres partidos, y Ciudadanos corría el riesgo de un potencial trasvase muy peligroso sobre todo hacia Vox. Según Metroscopia, Cs retiene ahora a 1.345.000 votantes de los 3.123.769 de 2016 y pierde, hoy por hoy, 156.000 hacia el PP, 250.000 hacia el PSOE y 400.000 hacia Vox. En el partido tienen sus propios datos que estiman en un 10-12% la fuga hacia la extrema derecha.

El posible pacto de Ciudadanos con el PSOE se extendía como una mancha de aceite en ese electorado indeciso. Porque, como ha analizado el politólogo José Fernández Albertos en Eldiario.es, a pesar de que el conjunto del electorado prefiere a Pedro Sánchez frente a Pablo Casado y un Gobierno del PSOE en lugar de uno del PP, los votantes de Ciudadanos y, sobre todo, sus votantes indecisos, valoran mucho mejor a Casado que a Sánchez, y al PP que al PSOE. La preferencia por Casado y el PP está por encima del 50% en esos votantes, y de menos del 20% en el caso de Sánchez.

El partido decidió frenar esa potencial fuga con una apuesta que tuvo opiniones contrarias, como la del candidato a las elecciones europeas, Luis Garicano, que hizo una sólida defensa política de no excluir los pactos con el PSOE, según fuentes conocedoras de la discusión interna. Pero incluso los detractores terminaron votando a favor rendidos a la evidencia tozuda de los datos. En el partido circunscriben la decisión solo a este escenario, y aseguran que no compromete todos sus pactos en el futuro. Pero de momento su giro marca la campaña al 28-A.

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