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Podemos utiliza las pensiones para marcar distancias con los socialistas

Villalobos rechaza que se vuelva a reunir el Pacto de Toledo por ser imposible el acuerdo

Diputados de Podemos, durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles.
Diputados de Podemos, durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles.

Casi tres años de trabajo saltaron por los aires el martes. Las posiciones en el Pacto de Toledo estaban próximas. Pero anteayer Unidos Podemos puso tanta distancia que dio al traste con el “preacuerdo”, del que llegó a hablar el PP. La formación morada se defiende diciendo que no cumple con los anhelos de millones de pensionistas. El PSOE trató inútilmente este miércoles de que Podemos reconsiderara su actitud. Con este paso trascendente, que causó conmoción en el Congreso, Unidos Podemos empieza a distanciarse de Pedro Sánchez.

Los intentos del PSOE para que Unidos Podemos cambiara de opinión se sucedieron hasta el final de la mañana. Todo menos romper ya que “si tras las elecciones gobierna la derecha el acuerdo que impongan será el que quieran y harán la reforma que quieran”. Este fue el argumento de fondo que la portavoz socialista en la Comisión del Pacto de Toledo, Mercè Perea, utilizó con el grupo que lidera Pablo Iglesias. No hubo forma. Para los portavoces de los grupos que han trabajado en esta comisión a lo largo de 24 meses, con más de 150 reuniones, como recordó muy apenada la presidenta de la comisión, Celia Villalobos, del PP, la ruptura no se justifica.

O sí, como concluyen quienes en privado señalan que las pensiones han entrado en campaña electoral, de manera muy decidida por parte del partido de Iglesias. “Con su actitud Unidos Podemos está haciendo pinza con la derecha como ya hace años hizo Julio Anguita con Izquierda Unida y el PP”, apuntó Perea visiblemente afectada por la decisión del grupo confederal.

La confirmación de que no había nada que hacer llegó pasadas las dos de la tarde. Cuando en la reunión de la mesa del Pacto de Toledo, Celia Villalobos, rechazó convocar a toda la comisión para hoy. En ese encuentro, tres de los cuatro partidos que la componen (PP, Ciudadanos y Podemos) rechazaron que el borrador estuviera listo para ser debatido en el pleno de la comisión. Solo lo defendió el PSOE. Para PP y Ciudadanos, celebrar la comisión en esas circunstancias sería un escenario que solo mostraría más las discrepancias. “Qué vayan a las televisiones para eso”, llegó a decir Celia Villalobos. El grupo morado, en cambio, defendió que se celebrara la comisión, a la que llevarían sus votos particulares.

Posiciones de partida

Además de la escenificación de discrepancias, “que va contra el espíritu de la comisión”, Villalobos apuntaba que con ese desacuerdo todo lo que los demás habían cedido para encontrar un denominador común ya no servías y cada cual volvería a sus posiciones iniciales. Estos fueron los argumentos de Celia Villalobos, que mostró su pesar por no haber podido cerrar la comisión y su etapa como diputada, con un acuerdo sobre pensiones.

De fondo, en el PSOE consideran que esta decisión es ajena al contenido del “preacuerdo” al que mayoritariamente se había llegado. La dirección socialista está persuadida de que la decisión de descolgarse del acuerdo sobre pensiones está vinculada con la estrategia de campaña del partido de Pablo Iglesias: distanciarse y mucho del PSOE. No es un asunto baladí. Con esta ruptura, Unidos Podemos se siente libre para sostener con fuerza las reivindicaciones del movimiento de pensionistas, según testimonios de la dirección socialista.

“Son otros los que tienen que explicar por qué se han puesto enfrente de los pensionistas”, apuntó la portavoz de Podemos en el Pacto de Toledo, Yolanda Díaz. “¿Por qué metemos mano a la prestación de viudas que es de naturaleza contributiva?”, continuó, pese a que en el borrador de la recomendación 13 de Pacto de Toledo, la de pensiones de viudedad dice: “Esta Comisión defiende el mantenimiento del carácter contributivo de estas prestaciones, y entiende que esta naturaleza básica no puede ser modificada”.

Así, este miércoles el pasillo del Congreso era un hervidero pero más las llamadas telefónicas. El PSOE quería ofrecer un texto de compromiso que difícilmente Unidos Podemos pudiera rechazar, con un contenido asumible por todos. A ello se puso la diputada socialista Mercè Perea en coordinación con la portavoz del grupo parlamentario, Adriana Lastra, y, supervisado por la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio. No hubo manera.

Reticenticas del PP

Sí creen en el PSOE en la sinceridad de los deseos de acuerdo de los parlamentarios que han trabajado en la comisión, pero, sin embargo, sitúan el desacuerdo en las cúpulas de los partidos de oposición. Los socialistas apuntan a que aunque ha sido Podemos quien ha roto, en la dirección del PP no se tenía especial interés en cerrar el pacto.

Eso pudo apreciarse ya el martes, cuando el portavoz Gerardo Camps culpó al presidente Pedro Sánchez de impedir el acuerdo por convocar elecciones. El también ex secretario de Estado de la Seguridad Social llegó a hablar de “preacuerdo”, pero también precisó que, para él, faltaba tiempo. Su compañera de partido, Villalobos, hablaba de tres semanas. Un plazo que hacía imposible el acuerdo. 

Cerrar el déficit de la Seguridad Social en 2025

En los borradores de la veintena larga de recomendaciones que contiene el Pacto de Toledo destaca el objetivo que marcaban al Gobierno: cerrar el déficit de las pensiones en 2025 con dinero procedente de los impuestos ante la insuficiencia de lo que se recauda por cotizaciones.

Hay más líneas básicas sobre ingresos. Se apunta a que se financien con impuestos los descuentos en cotizaciones para impulsar la contratación, las ayudas a determinados sectores para que los trabajadores puedan jubilarse anticipadamente, las prestaciones de maternidad y paternidad o los aumentos de las pensiones de viudedad de las mayores de 65 años.

En otras recomendaciones se abre la puerta a “aumentar la contributividad del sistema”, es decir, que la pensión final se acerque más a lo cotizado durante toda la vida laboral. Eso supone aumentar el número de años con el que se calcula la cuantía inicial de la prestación. “Para evitar que la necesaria aplicación del principio de contributividad tenga consecuencias negativas sobre la brecha de género en materia de pensiones deben arbitrarse fórmulas como la regulación de periodos ficticios de cotización”, reclama.

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