Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El PP se examina en un tormentoso cumpleaños

Casado tira la casa por la ventana en la cumbre ideológica que arranca este viernes en Madrid y en la que pretende recuperar el espíritu del congreso de la refundación, en 1989

Fraga rompe la carta de dimisión de Aznar, en el congreso fundacional del PP, celebrado en Sevilla en 1990.
Fraga rompe la carta de dimisión de Aznar, en el congreso fundacional del PP, celebrado en Sevilla en 1990.

"Sé que a muchos les va a sangrar el corazón. A mí también. Hago esto con profundo sentimiento, después de trascendental meditación”. Con estas palabras, y casi entre lágrimas, pidió Manuel Fraga a sus filas, hace 30 años, que votasen a favor de su propuesta de cambiar el nombre de Alianza Popular por el de Partido Popular. Pablo Casado, que cumple seis meses al mando del PP, ha querido que la convención de “rearme ideológico” que prometió en su campaña de primarias coincida con el trigésimo aniversario de aquel congreso, el de la “refundación”. Y ha tirado la casa por la ventana: en enero de 1989 se vendían juegos de cartas con la efigie de Fraga; 100 operarios de 25 empresas han trabajado en el montaje de la convención que empieza este viernes en el recinto ferial de Ifema, en Madrid, en la que habrá una pantalla de 90 metros cuadrados, nueva versión del himno y 7.000 asistentes repartidos en tres jornadas. "No es un concierto de U2, pero casi", bromeaban este jueves en la dirección del PP.

Casado quiere, como en 1989, “refundar”, el partido. Al igual que Aznar, su padrino político, cree que el auge de Vox se debe a una renuncia a las esencias, a los principios del partido, por eso ha convocado esa convención “ideológica”. ¿Qué ha cambiado el PP en estos 30 años?

El Valle de los Caídos. Desde luego, ha cambiado de caras. Casi todos los que tuvieron un papel protagonista en aquel congreso de 1989 han sufrido en los últimos años aparatosas salidas. Francisco Álvarez Cascos, entonces secretario general, abandonó el PP en 2011 para fundar su propio partido. Federico Trillo sobrevivió a varios escándalos, pero tuvo que dimitir en diferido 14 años después del accidente del Yak-42 como embajador en Londres. Luis Bárcenas, ahora en prisión, era entonces gerente. También se fueron Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre; Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal y otra pareja imposible, José María Aznar (el delfín de Fraga en 1989 que renunció a la presidencia de honor del PP en 2016) y Mariano Rajoy, aunque el primero vuelve ahora con honores. Una de las grandes tormentas que arrasó el partido fue el caso Gürtel, pero ninguna de las 111 intervenciones de la convención que arranca este viernes se centra en la corrupción.

“Somos conservadores... y populistas”. La ponencia política aprobada en 1989 hacía un breve repaso a “la evolución ideológica” del partido. Recordaba que en su congreso de 1979, el PP se autodefinía como “fuerza política conservadora, reformista, democrática y populista”. Ese “populismo” era, además, “el aspecto más acentuado dentro de la ponencia” y obedecía al propósito de “representar a todo el pueblo”. Eran otros tiempos. Pese a varios intentos por retirar las palabras “humanismo cristiano” de la definición ideológica de los estatutos, el concepto, introducido en 1977, permanece. El congreso de 2017, no obstante, autorizó el voto en conciencia (es decir, suprimir las multas por romper la disciplina en cuestiones como el aborto) y las primarias. “Huíamos de ellas porque provocan una división brutal, pero la sociedad se impone”, afirma un veterano miembro del PP que pide el anonimato para no perjudicar su actividad actual.

Cuando pedían “descentralización”. Hoy, Casado apuesta por recentralizar las competencias en Educación, pero en la ponencia política de 1989, el PP valoraba las “realidades regionales” y pedía un “mayor grado efectivo de descentralización” frente a un “sistema autonómico concebido como aparato ortopédico y uniforme para todos”. Fueron los nacionalistas catalanes y vascos quienes dieron al PP su primer Gobierno en 1996. Era la época en la que Aznar hablaba “catalán en la intimidad”.

Vox y el giro a la derecha. “La principal debilidad del PP en 1989 era la fortaleza de Felipe González, su conexión con los ciudadanos. Vencerle era extraordinariamente difícil. Y la principal fortaleza, que agrupaba todo desde el PSOE hasta el abismo de la extrema derecha”, afirma uno de los pesos pesados del partido entonces. “La principal debilidad actual es que donde antes había un actor, ahora hay tres. Si, como está haciendo Casado, te escoras a la derecha, te arriesgas a que el sector más templado de tu electorado se desplace a Ciudadanos y que blanquees a Vox, que los ciudadanos dejen de verlo como una opción extravagante. Y la principal fortaleza ahora es la renovación del liderazgo. Casado está en mejores condiciones para enfrentarse a Rivera y a Sánchez porque no es el pasado. Pero es más potente la debilidad que la fortaleza. La situación actual es tremendamente difícil para el PP”, añade.

Reencuentro entre Casado y Santamaría

Casado coincide este viernes con su rival en las primarias, Sáenz de Santamaría. Ambos acudirán junto a Rajoy y Alberto Núñez Feijóo a la toma de posesión de Juan Manuel Moreno en Andalucía. El PP buscaba un hueco de última hora para que interviniera en la convención su barón andaluz. Santamaría también irá al cónclave. El PP dijo en un principio que era ella quien debía pedir asistir, pero finalmente le envió una invitación "como a todos los exministros". Ella, ahora en el Consejo de Estado, cambió recientemente su perfil de Twitter: de SorayaPP a Sorayads.

El partido sigue dividido por las primarias y sobre todo, por la estrategia de Casado frente a Vox y el giro a la derecha de la formación. "Nosotros corremos por nuestra calle y no nos importa quién corra por las calles de al lado”, insisten fuentes de la dirección del PP. Aunque anuncian “cambios de calado” en el futuro programa electoral, este fin de semana, en la convención, aseguran que se limitarán a “recoger ideas” y que, en cualquier caso, la opinión de las asociaciones invitadas no fijará necesariamente sus futuras propuestas.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >