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Tráfico impedirá que los patinetes eléctricos circulen por la acera y fijará su velocidad máxima en 25 km/h

Alcaldes y expertos exigen una normativa común para garantizar la convivencia en las aceras

Un joven circula en un patinete por el paseo de Gracia de Madrid. En vídeo, una distracción del conductor del patinete eléctrico pudo provocar el atropello de una anciana en Esplugues.

La muerte de una mujer atropellada por un patinete eléctrico en Esplugues de Llobregat (Barcelona) ha puesto sobre la mesa la necesidad de regular, con celeridad, el uso de los llamados vehículos de movilidad personal. El subdirector general de movilidad de la Dirección General de Tráfico (DGT), Jorge Ordás, ha explicado en declaraciones a EL PAÍS que el organismo está trabajando ya en su regulación y que tendrán la consideración de "vehículos de propulsión eléctrica". La normativa expulsará a estos aparatos de las aceras para evitar conflictos con los peatones y limitará su velocidad máxima a 25 kilómetros por hora.

El pasado agosto, una mujer de 90 años paseaba con ayuda de un andador por el tramo central de la rambla del Carme de la localidad catalana. Es un espacio reservado a los peatones, aunque Esplugues no dispone por ahora de ordenanza sobre patinetes eléctricos y, por tanto, no prohíbe su uso. Dos jóvenes a bordo de un patinete eléctrico —el conductor estaba manipulando, presuntamente, un teléfono móvil— la arrollaron. La mujer cayó y su cabeza golpeó contra el suelo. A los pocos días falleció en el hospital. Se trata de la primera muerte conocida de un peatón por el uso de un patinete en España, confirma la DGT.

Hace dos años, cuando empezaron a hacerse visibles en las grandes ciudades, la DGT aprobó una instrucción que mencionaba esos vehículos y que ha servido de base a algunos Ayuntamientos —como Madrid o Barcelona— para redactar ordenanzas en función de sus necesidades. No existe por ahora, sin embargo, una norma estatal que regule su uso. "Este caso pone en evidencia que es muy urgente y necesario que se haga algo y que los patinetes salgan de las aceras. Si la DGT lo regula será magnífico, porque ahora mismo tenemos un inmenso vacío", explica, también en conversación con este diario, la alcaldesa de Esplugues, Pilar Díaz.

Tráfico ha recogido el guante y está trabajando ya en un real decreto que debería estar listo el próximo verano. Uno de los puntos esenciales de la norma estatal es que los patinetes eléctricos no podrán circular por las aceras —como ya ocurre en Barcelona y Madrid— por "una cuestión de convivencia". Además de expulsarlos del espacio natural del peatón, la DGT prevé limitar la velocidad de esos vehículos a los 25 kilómetros por hora, en la senda de lo que marca Bruselas.

"En una ciudad, la diferencia entre los 50 y los 25 por hora es la diferencia entre la muerte y la vida", explica el subdirector de movilidad, que anima a los usuarios a no comprar patinetes con una potencia excesiva. Tráfico ha detectado que algunos proveedores venden artilugios con hasta dos motores que pueden alcanzar velocidades muy superiores, de hasta 80 kilómetros por hora. "Son ciclomotores encubiertos, pero el fabricante los vende como vehículos de movilidad personal y se libra de cierto papeleo", explica Ordás.

Tráfico considera que la muerte de la mujer de Esplugues es el primer caso de un peatón fallecido por el atropello de un patinete eléctrico. Sin embargo, no dispone de datos específicos sobre la totalidad de sucesos en las calles entre peatones y usuarios de estos vehículos. El número de incidentes, advierten fuentes de la fiscalía, va en aumento en la misma medida en que crecen las unidades vendidas. Para esta Navidad, se espera que el patinete eléctrico sea uno de los regalos estrella.

Alfonso Perona, abogado y experto en movilidad urbana, considera que el criterio de expulsar a los patinetes de las aceras es acertado. Pero advierte de que, sin una "vigilancia contumaz" por parte de las policías locales, la normativa puede caer en saco roto. Perona añade que este tipo de vehículos plantean también un debate sobre la responsabilidad civil en caso de accidente y sobre el "trucaje" de algunos aparatos para ganar velocidad. "Valoramos poco los riesgos de la velocidad. Nuestro cuerpo no está preparado para tener un impacto a 20 o 30 kilómetros por hora".

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