Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
EP Tendencias BLOGS Coordinado por PABLO LEÓN Y MIGUEL ÁNGEL MEDINA

Patinetes eléctricos, ¿oportunidad o problema?

Este vehículo de movilidad personal permite desplazarse sin contaminar pero hay dudas sobre por dónde debe circular y conflictos con los peatones

Un hombre monta en un patinete eléctrico por el centro de Madrid / En vídeo, el patinete eléctrico es el nuevo transporte para combatir la contaminación (ATLAS)

La movilidad en las grandes ciudades está cambiando a un ritmo vertiginoso. Las crecientes restricciones al coche privado por la contaminación han impulsado la llegada de vehículos de alquiler eléctricos que se rentan por minutos: coches, motos, bicicletas y, ahora, patinetes con motor. “Este año, las ventas han subido entre un 15% y un 20%”, dice Juan Francisco Romero, de la tienda barcelonesa Patinetelectrico. Si los otros medios de transporte han sido recibidos, en general, como un avance para luchar contra la polución, los patinetes han suscitado polémica, sobre todo porque no está claro por dónde deben circular.

En Madrid, la regulación permite a estos vehículos transitar por las aceras, pero es una norma de 2005 pensada para patinetes sin motor. Los motorizados pueden alcanzar los 20 o 30 kilómetros por hora, una velocidad mucho más elevada de los 5 km por hora a la que suelen caminar los viandantes. La nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible, que se aprobará en los próximos meses, obligará a estos vehículos a bajar de las aceras y circular por el carril bici y calles de un solo carril limitadas a 30 por hora (lo que excluye muchas calles). El problema es que la red de carriles bici madrileña es muy escasa y no está conectada. ¿Qué sentido tiene gastarse entre 400 y 800 euros en un vehículo cuya circulación es tan limitada?

Aun así, acaba de desembarcar en la capital Lime, una empresa que aparca sus patinetes eléctricos en la calle; los usuarios los contratan por minutos a través de una aplicación. Otras empresas, como Bbhuo, ya han mostrado su intención de hacer lo mismo, pero no hasta que se aclare este limbo legal: piden las mismas condiciones para circular que las bicis. Valencia también prepara una regulación sobre el tema. Surge otra pregunta: ¿por qué las terrazas pagan una tasa por ocupar la calle y estas empresas no? Esta es la misma duda que ha surgido con otras empresas de alquiler de motos y de bicis que usan el espacio público para aparcar los vehículos, y que ha llevado al Ayuntamiento de Los Ángeles a plantearse frenar su expansión.

Patinetes en alquiler en Madrid.
Patinetes en alquiler en Madrid.

En Barcelona, los patinetes eléctricos llevan funcionando más tiempo gracias al impulso del turismo. La amplia red de carriles bici —de unos 200 kilómetros— permite que se muevan con facilidad. Sin embargo, las quejas por “el mal uso” que los visitantes hacen de ellos y las molestias que causan a los vecinos ha llevado al Ayuntamiento barcelonés a prohibir el alquiler de patinetes eléctricos por el centro de la ciudad: fuera de los carriles bici, solo podrán circular por un pequeño circuito que arranca en la estatua de Colón y finaliza en el Arco del Triunfo. Esta prohibición no se aplica a los residentes que los usen para desplazarse al trabajo.

Otro conflicto surge si usan las aceras para circular. “Esto supondrá nuestra exclusión de la vía pública”, se quejaba un invidente, Manuel Espejo, en una carta enviada a este periódico. Y un problema más: si para desplazarnos en trayectos cortos utilizamos este medio de transporte, ¿cuándo caminaremos? ¿Qué espacio le dejamos a la actividad física?

Más información