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España acogerá a 60 migrantes del ‘Aquarius’ tras alcanzar un acuerdo de seis países

El pacto incluye a los 141 del barco humanitario y a 60 personas rescatadas el lunes por Malta, que le permitirá atracar. Francia recibirá otros 60 africanos, Alemania 50 y Portugal 30

Los migrantes del Aquarius hacen cola para recibir comida.

Seis países de la Unión Europea han llegado a un acuerdo para repartirse los 141 inmigrantes rescatados del Aquarius, además de otras decena de personas recogidas también en el Mediterráneo, según  fuentes del Gobierno español. En virtud de ese pacto, España recibirá a 60 migrantes, que según la vicepresidenta, Carmen Calvo, irán en su mayor parte a Cataluña, una comunidad que se había ofrecido a recibir el barco. Los rescatados se distribuirán entre España, Francia —que se llevará otros 60—, Alemania —50—, Portugal —30— y Luxemburgo —5—. Malta asumirá medio centenar de personas que han llegado a las costas de este país, según ha informado en un comunicado el Gobierno de Malta, que será el lugar de atraque y servirá de base logística. La solución cuenta con el apoyo de la Comisión Europea, según La Valeta.

El barco humanitario está en el este momento parado en aguas internacionales a 32 millas de la costa Italia y a 32 millas de la costa de Malta, pero el acuerdo implica que atracará en este último país —Italia mantiene su rechazo frontal— y desde allí los migrantes serán repartidos a los demás firmantes del pacto.

Esta solución conjunta era lo que buscaba Sánchez desde el primer momento. El Gobierno ya dijo tras el rescate del Aquarius en junio, después de que Italia vetara a los barcos de ONG de sus puertos, que no pretendía sentar un precedente sino dar una llamada de atención a otros países europeos para que a partir de ahora se tomen decisiones de forma conjunta como esta. En las últimas horas ha habido muchas conversaciones al máximo nivel para lograr este acuerdo entre seis países. Sánchez estuvo todo el fin de semana reunido en Doñana con la canciller alemana, Angela Merkel, y este asunto, la necesidad de repartir entre varios países los migrantes que llegan a las costas del sur de Europa, fue el eje de las conversaciones.

Malta recalca en su comunicado que acepta "la entrada del barco en su puerto, pese a no tener la obligación legal de hacerlo" y lo presenta como "un ejercicio de responsabilidad compartida". Como contrapartida a su gesto, el Gobierno de Joseph Muscat ha logrado que 60 de los 114 migrantes rescatados este lunes en sus aguas sean también distribuidas entre el resto.   

Casi la mitad de los acogidos por el Aquarius desde que el viernes rescató dos pateras en aguas internacionales frente a Libia son menores no acompañados y dos tercios son proceden de Eritrea y Somalia. Aún no se ha definido cuántos de esos menores llegarán a España y cuántos a los demás países.

El comisario de inmigración, Dimitris Avramopoulos, felicitó a los seis Estados "por su solidaridad y su responsabilidad compartida" y puso el dedo en la llaga: "No podemos confiar en arreglos ad hoc, necesitamos soluciones sostenibles. Esto no es responsabilidad de uno o de unos pocos Estados miembros solamente, sino de la Unión Europea en su conjunto", informa Álvaro Sánchez desde Bruselas.

El anuncio del acuerdo coincidió con una comparecencia en París de representantes de las dos ONG que operan el barco, SOS Mediterránée y Médicos Sin Fronteras (MSF), que se enteraron de la solución política por los periodistas. Lo saludaron con cautela, informa Silvia Ayuso. La directora general de SOS, Sophie Beau, acababa de reclamar la creación de un “mecanismo perenne, más organizado y en condiciones serenas” para garantizar las operaciones de salvamento que, recordó, no acaban hasta que los migrantes arriban en un puerto seguro. El director de operaciones de esta ONG, Frédéric Penard, consideró la elección de Malta como puerto de desembarco "eficaz" y conforme a las normas internacionales, que dictan que sean desembarcados en el puerto seguro más cercano que sea posible.

La solución adoptada ahora es similar a la adoptada con otro barco de otra ONG a finales de junio que tras la llegada del Aquarius a Valencia se vio en una situación semejante, pero durante más días. El Lifeline, operado por la alemana Seenotrettug y con 238 migrantes a bordo, pudo desembarcarlos en La Valeta después de que siete países aceptaran repartirlos. En aquella ocasión los países fueron Bélgica, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Holanda y Portugal.

Cada uno de los barcos que ha rescatado migrantes en el Mediterráneo central desde que el pasado 10 de junio Italia cerró sus puertos a las ONG ha tenido que negociar el desembarco de su pasaje por su cuenta con uno o varios Estados europeos. Y cada embarcación ha obtenido una solución a la medida.

El ministro del Interior de Portugal, Eduardo Cabrita, ha recalcado en declaraciones a la agencia Lusa recogidas por RTP la necesidad de adoptar una solución común europea: "Entendemos que debe haber una posición estable de nivel europeo que involucre a todos. No podemos andar aquí de solución ad hoc en solución ad hoc cuando un buque está a la deriva en el Mediterráneo".

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