Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El pasaje del ‘Aquarius’: decenas de adolescentes de Eritrea y Somalia que viajan solos

El ‘Aquarius’, fondeado exactamente a medio camino entre Italia y Malta, está preparado para una larga travesía a diferencia de lo ocurrido en junio cuando al final arribó a España

Un grupo de los 141 migrantes a bordo del 'Aquarius' este lunes. EFE

La situación a bordo del Aquarius no es por el momento tan dramática como en su anterior rescate —a principios de junio, cuando culminó la travesía en Valencia— porque los rescatados a bordo son 141, menos de una cuarta parte de los 630 de entonces. Pero entre estos africanos que zarparon de Libia rumbo a Italia proliferan los adolescentes y la mayoría viene de países especialmente conflictivos. “Son personas muy vulnerables”, recalcaba este lunes por teléfono desde el barco el coordinador del equipo de Médicos Sin Fronteras, Aloys Vimard. “Muchos de ellos son muy, muy jóvenes, chicos y chicas de Eritrea y de Somalia”, ha precisado.

Más de la mitad del pasaje tiene menos de 18 años. En concreto 67 son menores que viajan solos o con otros menores, sin ningún adulto. Y muchos acaban de entrar en la adolescencia: “Una cuarta parte tienen entre 13 y 15 años”, destaca el francés, que también estuvo en la anterior travesía. Los humanitarios registran a los migrantes en función de lo que ellos mismos declaran en el instante de subir al barco. A veces las autoridades de los países que luego los acogen decretan después que son mayores o menores de lo que dicen como ocurrió con algunos de sus predecesores. Otros seis niños viajan con su padre o con su madre. El pasaje incluye 44 mujeres de las que dos están embarazadas y 26 no llegan a adultas.

Los médicos a bordo pasaron medio centenar de consultas entre los rescatados el viernes, pero por ahora no hay nadie gravemente enfermo. Buena parte de los africanos sí que están exhaustos tras la penosa travesía en patera (fueron rescatados de dos botes de madera a la deriva) y tienen síntomas de “padecer malnutrición crónica”. Vimard critica que ahora Europa “les niegue un puerto seguro donde pedir protección internacional” y recuerda que todos ellos zarparon desde Libia, “donde no tienen opciones, por eso asumen el tremendo riesgo de echarse al mar”. Los subsaharianos que han recalado en el país magrebí denunciar ser sistemáticamente discriminados y maltratados y, según denuncias documentadas por diversas ONGs, a menudo son sometidos a graves violaciones de derechos humanos como tortura o esclavitud. Los malos tratos se producen incluso en los centros de internamiento que gestionan las autoridades libias reconocidas, según los activistas.

El Aquarius paró máquinas a primera hora de este lunes a la espera de instrucciones después de que tanto Malta como Italia respondieran oficialmente que no aceptan acoger a los 141 migrantes a bordo. España dice que no por el momento y Francia mantiene silencio. El punto donde permanece fondeado ha sido elegido de manera cuidadosa: a 32 millas de la costa maltesa y a idéntica distancia de la costa italiana (en concreto, de la isla Linosa) en aguas internacionales. Durante el mes largo que el barco ha estado de escala en Marsella (Francia), la nave ha sido preparada para estancias más prolongadas y los equipos de MSF y de SOS Mediterránée han hecho una profunda revisión de su manera de operar y han afinado los argumentos legales para defender su misión de salvar vidas. Una de las novedades es una bitácora donde publican los contactos pormenorizados con las diversas autoridades. Estos normalmente se producen por correo electrónico entre el puente de mando del Aquarius y los respectivos centros de coordinación marítima, que serían similares a las torres de control de los aeropuertos.

Un rescatador juega con varios migrantes rescatados en cubierta este domingo.
Un rescatador juega con varios migrantes rescatados en cubierta este domingo. REUTERS

El barco está ahora mejor preparado ahora para un pulso prolongado con Europa sobre el destino de los miles de náufragos africanos socorridos por las ONG, y por marinos en general, en aguas internacionales. Tiene comida suficiente para alimentar a los rescatados durante dos semanas, según ha precisado a Efe el médico a bordo, David Beverluis. La otra vez tuvieron que pedir suministros al cabo de 48 horas porque el barco estaba preparado para que los migrantes pasaran a lo sumo 2-3.

Una de las novedades es que los 141 han podido pegarse una ducha y comer caliente. Cuando el Aquarius tenía 630 migrantes a bordo solo aquellos que llegaron empapados en gasolina pudieron lavarse la primera noche para evitar las abrasiones. Cuando días después fueron repartidos en tres navíos para la travesía a Valencia, todos pudieron ducharse. Pero cronometrados.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >

Más información