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Sánchez y Merkel buscan una salida europea a la inmigración irregular

El presidente español recibe a la canciller alemana en Doñana con el objetivo de hacer frente común ante la xenofobia

Sanchez y Merkel
Angela Merkel y Pedro Sánchez en la puerta de la Cancillería. Getty Images

En Doñana (Huelva), en la costa sur de España, principal puerta de entrada de la inmigración irregular en la UE, el presidente Pedro Sánchez y la canciller alemana, Angela Merkel, buscarán hoy una respuesta común ante un reto que está provocando una renacionalización de la política y socavando los cimientos del proyecto europeo. España y Alemania quieren tomar la iniciativa ante la cumbre sobre inmigración que el 20 de septiembre ha convocado en Salzburgo el canciller austriaco y presidente de turno de la UE, Sebastian Kurz.

Solo “por casualidad”, la cita entre Merkel y Sánchez coincidirá este sábado con la entrada en vigor del acuerdo por el que España se compromete a acoger en un plazo de 48 horas a los refugiados que lleguen a Alemania tras haber pedido asilo en nuestro país. Se trata de un gesto simbólico, pues su aplicación se limita a los que entren por la frontera austriaca (en 2017, ninguno), pero a Merkel le sirvió en el Consejo Europeo de julio para calmar la inquietud de sus socios de la CSU bávara, encabezados por su ministro del Interior, Horst Seehofer, que amenazaba con dinamitar la gran coalición que gobierna en Berlín.

Aunque la crisis parece superada, el auge de los ultras de la AfD en Baviera que reflejan las encuestas hace que pueda repetirse en cualquier momento; mientras que el giro del Gobierno italiano hacia posiciones abiertamente xenófobas ha fortalecido al grupo de Visegrado, que conforman los antiguos países del Este. Además, la presidencia de turno de la UE recae este semestre en el Gobierno austriaco, en el que se sienta la extrema derecha.

Pese a todo ello, Merkel y Sánchez intentarán llevar el próximo día 20 a la cumbre sobre inmigración de Salzburgo una propuesta común, junto a Francia y Portugal, que evite que cada país tome su propio camino, como ya está sucediendo. El ministro de Exteriores alemán, el socialdemócrata Heiko Maas, abogó ayer por repartir entre los socios que voluntariamente accedan a ello a los refugiados que lleguen a las costas mediterráneas de la UE. “No podemos dejar en la estacada a los países de llegada, como España o Italia”, subrayó, en declaraciones al diario alemán Rhein Neckar Zeitung. Quienes no estén dispuestos a acoger a refugiados, advirtió, deberían “asumir más responsabilidad en otras áreas”.

Hasta ahora, todas las propuestas han fracasado. Desde el reparto obligatorio de cuotas de refugiados, al que la Comisión tuvo que acabar renunciando ante el rechazo de países como Hungría o Polonia; hasta los más recientes “centros controlados” para inmigrantes en territorio europeo o las “plataformas de desembarco” fuera de la UE.

Las fuentes consultadas no descartan que algún país admita albergar un “centro controlado” —los CIE (Centros de Internamiento de Extranjeros) españoles ya lo son en gran medida— o una “plataforma de desembarco”, siempre que haya incentivos suficientes y, sobre todo, se garantice que la presencia de inmigrantes no se eterniza. Ello requiere activar los acuerdos de readmisión con los países de origen y tránsito de los inmigrantes. De momento, Sánchez cuenta con Merkel para desbloquear el apoyo financiero de la UE a Marruecos más allá de los 55 millones ya comprometidos para dicho país y Túnez.

Una Moncloa de verano en el sur

Casi tres décadas después de que, en febrero de 1989, lo visitara el canciller alemán Helmut Khol, el Parque Nacional de Doñana volverá a convertirse hoy en escenario de lujo para la diplomacia española. Merkel conocerá un entorno por el que pasearon, además de su antecesor, el presidente francés François Mitterrand, el primer ministro británico Tony Blair, los reyes de Bélgica Balduino y Fabiola y el último líder de la Unión Soviética, Mijail Gorbachov. Fue Felipe González quien convirtió Doñana en residencia de verano del presidente del Gobierno. Después de él, se alojaron allí Aznar, Zapatero y Rajoy, aunque nunca volvió a recibir tan ilustres huéspedes como entonces.

El Gobierno español ha trasladado a Bruselas la lista de peticiones que ha presentado Rabat para mejorar sus capacidades de control fronterizo (embarcaciones, helicópteros, sistemas de visión nocturna, etcétera) y confía en que puedan atenderse antes de final de año. Aunque el importe de la factura no es menor: unos 130 millones de euros, según las fuentes consultadas.

Además de la inmigración, Merkel y su anfitrión discutirán la propuesta de avanzar en la Unión Económica y Monetaria, dotando de un Presupuesto a la zona euro; abordarán la necesidad de profundizar en la Europa de la defensa, sobre todo con un inquilino poco fiable en la Casa Blanca; y analizarán la negociación del Brexit, que enfila su recta final sin perspectivas de acuerdo. Sánchez, según Moncloa, incidirá también en que la UE no se olvide de su pilar social.

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