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Sánchez y Torra inician una etapa de diálogo sin renunciar a sus diferencias

Ambos presidentes pactan la puesta en marcha de la comisión bilateral Estado-Generalitat, sin actividad desde 2011

Pedro Sánchez y Quim Torra pasean por los jardines de La Moncloa tras la entrevista.

Las discrepancias se mantienen intactas; nadie abdica de sus principios ni de sus aspiraciones, pero solo se plantea lo que puede ser un punto de encuentro. Este es el panorama que dejó ayer la reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el president de la Generalitat, Quim Torra, en la que hubo algunos momentos de tensión, según los independentistas, y de vivo debate, para el Gobierno central. Torra defendió la autodeterminación y Sánchez el autogobierno, pero el primero no pidió pactar un referéndum ni el segundo ofreció la reforma constitucional. Se reaviva la comisión bilateral, inactiva desde 2011.

El diálogo como un fin en sí mismo. Esta ha sido la máxima con la que se quedan los dos presidentes tras su reunión de ayer durante casi dos horas y media. No hubo órdagos, ni advertencias, sino que cada cual defendió sus aspiraciones y sus principios, sin moverse de los mismos, y avanzaron al acordar poner en pie la activación de la comisión bilateral Estado-Generalitat, en la que se coordinan ambas Administraciones, sin actividad desde 2011. “Esta reunión no ha servido para convencer a ninguno, pero ha sido franca, larga y útil, en la que un presidente del Gobierno de España ha tomado nota”, señaló Torra en su comparecencia en la delegación de la Generalitat en Madrid. La calificación de la reunión fue similar en voz de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo.

“Cada cual mantiene sus posiciones”, apuntó Calvo respecto a los temas conflictivos. “En España no hay presos políticos, y el president lo sabe”, apuntó. “En España no cabe el derecho de autodeterminación, como no es posible en ningún país democrático de nuestro entorno”, remachó. La vicepresidenta no respondió directamente sobre la celebración de un referéndum en Cataluña para que los ciudadanos se manifiesten sobre si quieren o no desconectarse de España. En realidad Torra no llegó a reclamar directamente a Sánchez un referéndum. Torra insistió en que la solución al conflicto catalán “debe pasar por una votación”, pero no aclaró si se refería a un referéndum de independencia o a una reforma del Estatut o incluso de la Constitución. Tampoco el jefe de Gobierno central puso sobre la mesa su propuesta permanente de trabajar en la reforma de la Ley Fundamental.

No discutir sobre lo imposible o, al menos, no empeñarse en exigir lo que el otro no dará, fue la actitud de ambos políticos. Desde el entorno de Torra se asegura que hubo momentos de “tensión dialéctica”, por la propia naturaleza de los temas. Por el lado del Gobierno, se tiene otra perspectiva y donde su invitado ayer a La Moncloa vio tensión, el Ejecutivo central lo traduce simplemente en “vivo debate”. La defensa de la autodeterminación para Cataluña por parte de Torra fue replicada por Sánchez con una reivindicación del autogobierno de esa comunidad autónoma. “Quedó en tablas”, aseguran desde La Moncloa, aunque Torra dejó claro que no abdicará de la defensa de la soberanía catalana. Para ello se valió de ejemplos como Quebec, Escocia o Kosovo, que no son válidos en absoluto para el Gobierno de Sánchez. En La Moncloa reconocen esa tensión a la que aluden fuentes de la Generalitat y aseguran que fue respondida por el presidente “con una defensa de la Constitución y del jefe del Estado”.

Antes de que Torra ofreciera, en rueda de prensa en la sede de la Generalitat en Madrid, su versión sobre lo tratado, la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, fue la encargada de trasladar las impresiones de Sánchez. “No hay posibilidad para el derecho de autodeterminación, porque eso no existe en un país democrático”, y tampoco el Gobierno de España “acepta la articulación de un referéndum”. Sin embargo, sí que hay margen para ahondar en la autonomía y, por tanto, en el autogobierno de Cataluña, recalcó la vicepresidenta. Calvo aprovechó su comparecencia ante los medios para criticar la actuación del Gobierno de Mariano Rajoy en la cuestión catalana. “A otros les han hecho dos referendos y nosotros en un mes ya hemos tenido una reunión”, se jactó. Frente a las críticas a este encuentro expresadas por el PP y Ciudadanos, la vicepresidenta replicó con la defensa inequívoca del artículo 2 de la Constitución, que proclama la unidad de España y que la configura como un Estado autonómico.

Relación bilateral

Desde la otra parte, el president Torra, en un tono más constructivo que en el pasado, resaltó la voluntad de “escuchar” de Sánchez y enfatizó los puntos de encuentro. “Estamos de acuerdo en que la cuestión catalana es un problema político que se tiene que solucionar políticamente. Hemos hablado de todo y hemos establecido una relación bilateral de Gobierno a Gobierno que tendrá continuación en Barcelona”, manifestó en referencia a una segunda cita prevista para el último trimestre del año.

También hubo sintonía en la posibilidad de derogar la llamada ley mordaza. Torra mostró su apoyo a iniciativas que busquen erradicar “el lastre del franquismo” en la sociedad española, como la retirada de los títulos nobiliarios a los descendientes de Franco o la exhumación de su cadáver del Valle de los Caídos.

El ‘president’ mantiene el veto al Rey

El líder catalán Quim Torra convidó ayer al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a que participe en los actos oficiales con motivo del aniversario de los atentados yihadistas del pasado 17 de agosto en Cataluña. La invitación, sin embargo, no fue extensiva a Felipe VI. Torra recordó el veto que la Generalitat ha impuesto sobre el jefe del Estado en los eventos organizados por el Govern, como rechazo a la actitud que considera “de parte” del Rey tras el referéndum ilegal del pasado 1 de octubre. Felipe VI recordó en un discurso, dos días después del 1-O, que “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional”. Torra insistió ayer en que esas palabras “hirieron profundamente el sentimiento de muchos catalanes” y criticó que Felipe VI no se haya disculpado aún.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, obvió el veto al jefe del Estado y aseguró que este participará en actos en Cataluña o en cualquier otra parte del país “con absoluta normalidad”. “Eso no es objeto de debate para el Gobierno de España”, remachó, sin aclarar qué ocurrirá en los actos del 17 de agosto.

Desde la caída del Ejecutivo de Mariano Rajoy, el Rey ha sido uno de los blancos de las críticas del independentismo. De hecho, el president anunció el veto justo antes de la inauguración de los Juegos del Mediterráneo, a finales de junio, y después de que Torra y los expresidentes Artur Mas y Carles Puigdemont enviaran una carta conjunta al Monarca pidiéndole una reunión. Ayer, como todos los lunes, Sánchez y Felipe VI despacharon en La Zarzuela.

Torra, sin embargo, insistió una y otra vez en que, “cualquier solución política pasa por el derecho a la autodeterminación”. Y eso, dijo, en Europa se entiende como pasar por las urnas. El presidente catalán, sin embargo, reveló que no llegó a plantearle a Sánchez la realización de un referéndum pactado —a diferencia de lo que había anunciado anteriormente— y añadió que el presidente del Gobierno no puso sobre la mesa su propuesta de reforma constitucional. “Sánchez ha recordado que defiende que España es una nación de naciones pero no acaba de concretar cuál es la solución”, dijo Torra.

La nueva etapa, aseguran ambas partes, se ve resumida en el cambio de tono. La preocupación que expresan tanto desde La Moncloa y como desde el Palau, sin embargo, es qué pasará en la segunda reunión. Ni Torra ni Calvo aclararon cuándo será ni tampoco hay fecha para la reunión de las comisiones bilaterales. También está por ver cómo gestiona el president, de cara al ala más radical del independentismo, un discurso que se entiende como claramente autonomista. Un espacio en el que Torra tiene más que perder que Sánchez.

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