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Torra traslada a Washington el desafío independentista

El Smithsonian cancela los discursos del embajador Morenés y el presidente catalán tras el rifirrafe de la noche anterior

Torra, este miércoles, durante el evento sobre el festival cultural.

El presidente de la Generalitat, de Cataluña, Quim Torra, dejó muy claro en su viaje a Washington que en la campaña por la independencia y su promoción en la opinión público no hay treguas ni zonas libres de conflicto. Torra, que se encuentra en la ciudad con motivo de un festival cultural en el que la catalana figura como una de las culturas invitadas, aprovechó su discurso en un acto privado la noche del miércoles para asegurar que en España hay "presos políticos", "represión" y que varios representantes, como el expresidente Carles Puigdemont, se encuentran en el "exilio". Acto seguido, el embajador español en EE UU, Pedro Morenés, desmintió todo lo planteado por el presidente autonómico, a lo que Torra y una comitiva de entre 80 y 100 personas respondieron abandonado la sala.

La tensión fue tal que llevó al Smithsonian, organizador del  Folklife Festival, a suspender este jueves los discursos de Torra y Morenés en el acto inaugural de la feria. Fuentes de la Generalitat señalaron que la organización planteó eliminar todos los discursos, también el de la delegación armenia, y que ellos accedieron a la propuesta. El acto mostró la fractura política española. Torra y Morenés ni siquiera se saludaron. El director del festival, Michael Atwood Mason, evitó mencionar el incidiente y destacó la voluntad del certamen de unir a la gente a través de la cultura. Después de dos nñúmeros musicales armenios, tocó el turno de Cataluña y un grupo llamado Sons Essencials contó y tocó una sardana titulada Nosaltres decidim (Nosotros decidimos) que pedía "libertad".

Al concluir la inauguración, Torra confirmó a los medios de comunicación que había abandonado el acto de la noche anterior al sentirse insultado y reclamó la dimisión de Morenés por un discurso de tachó de "absolutamente intolerable y ofensivo". El acto de la discordia fue cerrado a la prensa por decisión de los organizadores y se celebró en el Museo Nacional de Historia Afroamericana, en la explanada del National Mall, a poca distancia del festival, que se celebra anualmente desde 1967.

Torra habló antes que Morenés. En su discurso, en inglés, el presidente catalán repitió algunos de sus mensajes habituales sobre la situación política en Cataluña tras el referéndum ilegal del 1 de octubre y la declaración unilateral de independencia del pasado octubre, según contó a EL PAÍS uno de los asistentes. Habló de "presos políticos", en referencia a los líderes del procés en prisión preventiva bajo una acusación de rebelión y malversación. También utilizó los términos "represión" y "exilio" para describir la causa judicial y la fuga al extranjero de algunos de los imputados, como el expresidente Carles Puigdemont.

Tras estas palabras, una cincuentena de integrantes de la delegación catalana, que incluye las organizaciones culturales participantes en el festival, aplaudieron a Torra y decidieron ponerse a cantar Els Segadors, el himno de Cataluña. Cuando Torra bajó del escenario y volvió a la mesa en la que estaba sentado, cantó de nuevo el himno junto a la consejera de Cultura, Laura Borràs. Hubo gritos de "Viva Cataluña", a los que el presidente contestó diciendo "libre", según se muestra en un vídeo.

Finalizados los cánticos, subió al escenario el embajador español. Hablando también en inglés, Morenés acusó a Torra de mentir porque, afirmó, "en España no hay presos políticos", y explicó cómo varios indicadores internacionales destacan la salud de la democracia española, según el relato de uno de los asistentes. El exministro de Defensa —nombrado embajador por el anterior Gobierno de Rajoy— también sostuvo que los catalanes contrarios a la secesión viven una situación de asedio en Cataluña. "Yo también llevo un lazo en mi corazón, por los cientos de miles por los cientos de miles de catalanes que viven con miedo", dijo, según un asistente. El discurso, según fuentes diplomáticas, era el preparado ese día y no había sufrido alteraciones del último momento.

Torra decidió levantarse de su mesa y empezar a andar solo hacia el exterior de la sala, que daba salida a la calle. Entre 80 y 100 personas de la comitiva catalana le siguieron al exterior mientras Morenés seguía hablando entre gritos de "libertad" y abucheos de algunos de los asistentes catalanes bajo un clima de tensión y atonía entre el resto de congregados en la sala del museo. En el exterior, el grupo de catalanes, incluidos Torra y Borràs, gritaron “libertad presos políticos”.

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