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La nota manuscrita que puso seis Kaláshnikov rumbo a Barcelona

La Guardia Civil participa en la operación internacional que ha desmantelado la red que intentó introducir en España un arsenal de armas de guerra

La nota manuscrita en el reverso de un ticket que desveló cuál era el destino del arsenal de guerra.
La nota manuscrita en el reverso de un ticket que desveló cuál era el destino del arsenal de guerra.

Era algo más que el simple tique de pago de una consumición en una cafetería. En su reverso, escritas a mano, figuraban los nombres de ciudades de Italia, Francia y España que describían una ruta por la costa mediterránea. "Venecia, Milán, Genova, Montecarlo, Niza, Marsella, Barcelona". Era la ruta que el ciudadano bosnio de 54 años que portaba el papel debía seguir para hacer llegar a su destino, la capital catalana, el peligroso cargamento que portaba en su vehículo: un auténtico arsenal de armas de guerra en el que había dos subfusiles Skorpion, seis fusiles de asalto Kaláshnikov, una carabina, un mira telescópica, silenciadores, cartuchos y proyectiles.

La Guardia Civil, en colaboración con las policías de Eslovenia, Croacia e Italia, ha desmantelado en las últimas semanas una trama de tráfico de armas procedentes de los Balcanes que operaba en varios países europeos, incluida España. El dispositivo —bautizado como Operación Kolumbi en Eslovenia y Karavanke en España ha permitido detener a 32 personas de países de la antigua Yugoslavia, entre ellos los presuntos cabecillas de las tramas y los transportistas, e intervenir 102 armas, muchas de ellas de guerra.

En Cataluña, donde la Guardia Civil recabó en los últimos mes buena parte de la información que ha permitido desmantelar la red, se hicieron dos registros en Lloret de Mar (Girona) en los que se intervino documentación en soporte informático y papel que está siendo analizada para descubrir la única incógnita que aún sigue sin resolverse: qué grupo era el destinatario final de los seis Kaláshnikov que transportaba el bosnio al que se le intervino la nota manuscrita.

La operación, dirigida contra el llamado cártel de los Balcanes, se inició hace más de dos años coordinada por Europol, aunque se intensificó el pasado mes de noviembre. Entonces, agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) y de la Comandancia de Barcelona de la Guardia Civil recibieron información de que esta organización preparaba un envío de armas con destino a España. Aquellas pesquisas no permitieron interceptar el envío porque, por razones desconocidas, la organización hizo la entrega del armamento en Marsella, y no en España, como apuntaban los primeros datos. Pese a ello, los agentes mantuvieron un dispositivo de vigilancia sobre los supuestos implicados de aquel primer envío.

Ese control permitió detectar una veintena de reuniones en Barcelona y, sobre todo, en la localidad de Lloret de Mar en la que participaban los cabecillas de un grupo dedicado al tráfico de estupefacientes que pensaba instalar en España plantaciones de marihuana y algunos de los líderes de la banda eslovena que suministraba las armas. Estas se iban a pagar, precisamente, con droga y los compradores tenían previsto su posterior reventa, según apuntan fuentes cercanas a la investigación.

Gracias a ese control, la Guardia Civil supo que la organización ultimaba un nuevo envío de armas, este sí con destino a Barcelona. Los agentes contactaron con la policía eslovena para alertarla y pusieron en marcha un dispositivo conjunto en el que se localizó un vehículo de alquiler con matrícula suiza en el que supuestamente se iba a hacer el traslado.

Sin embargo, la operación se complicó cuando los investigadores no consiguieron colocar una baliza en el automóvil para seguir su recorrido porque los miembros de la organización no dejaron de vigilarlo durante los tres días que duraron los preparativos del viaje para ocultar las armas. Ante el temor de que, como ocurrió en noviembre, se perdiera el rastro de las armas, la Guardia Civil alertó a los Carabinieri italianos para que interceptaran el vehículo cuando cruzara la frontera por la localidad de Gorizia (en la región de Friuli, al noreste del país) procedente de Eslovenia, según detallan fuentes cercanas a la investigación.

Los agentes italianos simularon un control rutinario y al abrir el maletero descubrieron una bolsa con dos pistolas semi-automáticas. En un registro más profundo, localizaron un habitáculo en el que se ocultaba el resto del arsenal, entre ellos los subfusiles Skorpion y los Kalashnikov. El conductor llevaba también dos teléfonos móviles y la nota manuscrita con la ruta que iba a seguir. El detenido iba precedido por un vehículo lanzadera, a cuyo ocupante los responsables de la investigación dejaron continuar su viaje para que les llevara hasta los cabecillas de la trama. El hallazgo de las armas activó los protocolos antiterroristas en los países europeos, ante el riesgo de que el arsenal tuviera como destino una célula yihadista, según reconoce el Ministerio del Interior en una nota hecha pública este martes. Sin embargo, hasta la fecha las pesquisas solo han permitido constatar que las armas iban a ser intercambiadas por un cargamento de marihuana.

De hecho, en el marco de esta operación, la Guardia Civil ya había detenido a comienzos de año a varias personas vinculadas con esta organización por narcotráfico. Las pesquisas permitieron localizar en un piso de Lloret de Mar a seis personas, entre ellas un ingeniero agrónomo de nacionalidad serbia al que la banda acaba de hacer llegar desde su país de origen presuntamente para supervisar el montaje y puesta en marcha de plantaciones de marihuana en Cataluña.

Finalmente, el pasado 14 de junio, las policías de Eslovenia, Croacia y España pusieron en marcha la operación para detener a los principales implicados de la red del crimen organizado esloveno y sus cómplices croatas. 13 agentes de la Guardia Civil se trasladaron a Eslovenia y Croacia para participar en los más de 50 registros desarrollados en ambos países, entre ellos el de la nave donde almacenaban numerosas armas de guerra, como Kaláshnikov, AK 47, HK-MP5, CETME y subfusiles Skorpion, además de muchas otras armas cortas. A España viajaron policías croatas para intervenir en los registros de Lloret de Mar. Ese día se realizaron 22 detenciones en Eslovenia y 10 en Croacia. La operación aún no está cerrada. Los investigadores esperan que del análisis de la documentación intervenida se despeje finalmente cuál era el destino del arsenal que viajaba rumbo a Barcelona.

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