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El conflicto catalán se traslada a un gran festival en pleno Washington

Quim Torra inaugurará 10 días de eventos sobre Cataluña cuestionados por la embajada de España

Una mujer sostiene una estelada, en una pegada de carteles en Barcelona.
Una mujer sostiene una estelada, en una pegada de carteles en Barcelona.

Este año el festival folk de verano de la prestigiosa institución social y cultural Smithsonian, una de las más relevantes de Estados Unidos y desde luego de Washington, se centrará en homenajear a Cataluña durante 10 días, con un centenar de eventos, alrededor de la festividad nacional del 4 de julio. El nuevo presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, acudirá el 27 de junio a la inauguración y aprovechará para participar en otros actos, en el que será su primer viaje oficial al extranjero. La presencia de Torra y el diseño de buena parte del programa, preparado hace meses con el patrocinio de la Generalitat y las Diputaciones catalanas durante el peor momento de la crisis institucional en España por el conflicto separatista catalán, ha confirmado las peores sospechas del Ministerio de Exteriores. El asunto ha llegado con interés incluso a despachos del Departamento de Estado norteamericano, según ha comprobado este periódico.

El anterior Gobierno de Mariano Rajoy estaba tan incómodo con esta idea que intentó, a través de la diplomática encargada de los temas culturales en la Embajada española en Washington, hacer gestiones y presiones a los organizadores para equilibrar algo el signo que consideran claramente pronacionalista de toda la agenda de actividades de Cataluña, tradición y creatividad desde el mediterráneo. En la misma línea intervinieron representantes en Washington de la Sociedad Civil Catalana ante los programadores.

El comisario de este gran evento, Michael Atwood Mason, explicó a EL PAÍS que han estado dos años preparando este proyecto, que se desarrollará del 27 de junio al 1 de julio y del 4 al 8 de julio en pleno Mall o explanada central de la capital norteamericana, siempre abarrotada y más en esas fechas tan simbólicas. Atwood reconoció “la preocupación” de la Embajada española “porque el programa fuera politizado” pero subrayó que su pretensión era demostrar cómo miles de pequeñas entidades, asociaciones y organizaciones civiles de Cataluña han sido capaces de fortalecer históricamente la vida cultural de esa región. En las notas de prensa de la web del Smithsonian Folklife Festival se recoge que participarán cientos de artistas, artesanos, diseñadores, torres humanas con más de 100 personas (castellers), músicos y cocineros catalanes en todo tipo de espectáculos, experiencias y “sesiones de discusión”. No se dice quiénes intervendrán en esos debates ni cómo serán. Tampoco se menciona la vigente crisis independentista. El programa ha sido financiado con un millón de dólares por el Instituto Ramón Llull, dependiente de la Generalitat, que recogió fondos de diversas instituciones catalanas.

Un "staff" bajo sospecha nacionalista

J. C., Madrid

En el staff o personal organizador del festival sobre Cataluña figuran unas 30 personas, entre norteamericanos y catalanes. Fuentes gubernamentales españolas confiesan su sospecha de que una mayoría de ellos son próximos al independentismo. La directora de Cultura Popular de la Generalitat, Maria Àngels Blasco, avanzó que entre las entidades participantes figuran la Agrupació de Colles de Geganters de Catalunya, los Castellers de Valls (Tarragona), los músicos Maria Arnal, Marcel Bagés y Alidé Sans, que hablará de la lengua aranesa, el panadero Ángel Zamora, la Associació Cultural de Fallaires d'Isil o el historiador Josep Maria Contel.

En la promoción del festival se presenta a Cataluña como un “país de acogida”, creativo y vital, que luchó siglos (desde 1700) para perpetuar su lengua “perseguida por diversos regímenes políticos” españoles (incluido el de Franco) que quisieron “criminalizar su cultura”. Y cómo una región con 10 millones de hablantes que integró bien en la mitad del siglo pasado a muchos andaluces (que aportaron el flamenco y la rumba) y en la última década a un millón de migrantes.

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