Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Teresa Ribera y la lucha contra el cambio climático

La nueva ministra es una de las mayores expertas en las negociaciones internacionales contra el calentamiento global

Teresa Ribera en un encuentro en el EL PAÍS.

Más de una decena de periodistas especializados en medio ambiente estaban sentados alrededor de aquella mesa de una cafetería de quita y pon a las afueras de París. Era diciembre de 2015 y todos seguían atentos las palabras de Teresa Ribera. En aquel momento no ocupaba ningún cargo público, pero casi cada tarde de aquella Cumbre del Clima –en la que se cerró el histórico Acuerdo de París– Ribera ofrecía un resumen de cómo estaban avanzando las complicadas negociaciones en las que ella estaba participando activamente. Ningún periodista de la delegación española quería perderse aquellas charlas. 

Teresa Ribera (Madrid, 1969) es licenciada en Derecho por la Universidad Complutense y, sin duda, una de las mayores expertas de España en negociaciones climáticas, una verdadera (y complicada) ciencia. Desde 2001 solo ha faltado en un par de ocasiones a las cumbres anuales de Naciones Unidas contra el calentamiento global, que sirvieron para fraguar el Acuerdo de París. Con una amplia agenda de contactos internacionales, su nombre incluso entró en las quinielas en 2016 para ocupar el cargo de secretaria general del área de Cambio Climático de la ONU.

Si Pedro Sánchez pretende sacar adelante una ley de cambio climático (como reclaman las organizaciones ecologistas y el sector empresarial) su nueva ministra de Medio Ambiente será la encargada de negociar con los partidos una norma que debe permitir a España cumplir con sus compromisos internacionales en la lucha contra el calentamiento global. España la necesita porque, lejos de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas, la previsión es que aumenten de aquí a mediados de siglo. La necesidad de contar con esta ley ya la pusieron sobre la mesa los socialistas en el Congreso en 2011.

En aquella época, en 2011, Ribera era secretaria de Estado de Medio Ambiente con Rosa Aguilar como ministra. Ocupó ese cargo entre 2008 y 2011. De esa época data uno de los puntos más polémicos de su trayectoria, cuando en 2009 firmó la declaración de impacto ambiental del almacén de gas Castor, una multimillonaria pifia. Sin embargo, Ribera no ha sido imputada en la causa abierta por este fiasco. Antes de ser secretaria de Estado dirigió la Oficina Española de Cambio Climático con Cristina Narbona como ministra.

Ribera vive ahora entre Madrid y París, donde está la sede del Instituto de Desarrollo Sostenible y Relaciones Internacionales (IDDRI). Es funcionaria excedente del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado y forma parte del grupo de expertos que ha asesorado a Sánchez en los últimos años. De hecho, es la coordinadora del consejo asesor para la transición ecológica de la economía del PSOE.

Más información