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Las contradicciones de la presidenta Cifuentes en el caso de su máster

No puede renunciar al título, no ha mostrado el trabajo final ni ha documentado su relación con los docentes

Cristina Cifuentes durante la rueda de prensa de este martes tras el Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Casi un mes después (27 días) de que se publicaran las primeras irregularidades sobre su expediente académico, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha asegurado este martes que ha remitido por carta la renuncia a su máster universitario y que no se plantea dimitir porque tiene el apoyo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

La política madrileña ha querido trasladar la responsabilidad de todas las irregularidades que rodean a su título a la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y a los responsables del mismo, el Instituto de Derecho Público (IDP) que dirige el catedrático Enrique Álvarez Conde, ahora suspendido de funciones por este asunto. No obstante, hay contradicciones en las que ha incurrido y sobre las que no ha ofrecido explicaciones hasta la fecha.

Al máster no se puede renunciar. Un alumno no puede renunciar a su máster universitario. "El título universitario es un acto válido y surte efecto desde que se promulga", han explicado fuentes de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y avalan otras fuentes universitarias, que añaden que solo la Administración o la justicia pueden declarar su nulidad.

No ha presentado su Trabajo Fin de Máster. A lo largo de casi un mes, la política no ha enseñado el Trabajo de Fin de Máster (TFM). Argumenta que desde que acabó el curso en 2012 ha vivido tres mudanzas de despacho y domicilio y no lo encuentra. En un primer momento, aseguró que daba permiso a la universidad para mostrarlo, pero en la Rey Juan Carlos aseguran que no consta la memoria de ese documento. Tampoco lo ha mostrado Álvarez Conde.

No ha documentado las citas con su tutor ni con otros docentes. La presidenta aseguró que tenía registradas las citas con su tutor en su agenda electrónica y que quería aportar esta información a la instructora de la investigación que abrió la Universidad. No ha mostrado esos documentos ni posibles contactos con otros docentes, con los que aseguró que había acordado su no asistencia a clase. Además de Álvarez Conde, un segundo profesor ha defendido  —en este caso por escrito— que Cifuentes "se personó" en el examen de su asignatura. Es Pablo Chico, docente de la materia Financiación de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales. La nota de su asignatura fue, junto con la del TFM, la que la funcionaria Amalia Calonge cambió de un No Presentado a un Notable dos años después de que acabara el curso. Lo hizo por indicación de Pablo Chico. Calonge ha sido sancionada por esta actuación pero no así el profesor Chico, sin que la Universidad haya aclarado hasta la fecha por qué no se han tomado medidas disciplinarias en su caso. 

Las docentes que figuran en su defensa del TFM aseguran que no estuvieron allí. El 2 de julio de 2012,cuando supuestamente defendió su trabajo a las 15.45 horas, Cifuentes era delegada del Gobierno y responsable del operativo que velaba por la seguridad de las miles de personas que celebraban la victoria en la Eurocopa en las calles de Madrid en. La presidenta había sostenido hasta ahora que defendió el trabajo en esa fecha. Preguntada de nuevo por este asunto, este martes ha evitado pronunciarse. El acta que ella misma envió a los medios el 21 de marzo estaba firmada por tres docentes, discípulas de Álvarez Conde, que han asegurado después que no estuvieron allí. Dos han indicado incluso que la que figuraba en el documento no era su firma. Alicia López de los Mozos, la supuesta presidenta de ese tribunal lo ha reiterado ya ante la policía judicial en la investigación abierta por la Fiscalía.

Aprobar sin asistir a clase y con una matrícula tardía. Las clases del máster de Derecho Público del Estado Autonómico, que ya no oferta la URJC, se impartían jueves y viernes por la tarde y sábados por la mañana. Cuando Cifuentes debía haberse matriculado era diputada autonómica y debía asistir a los plenos de la Asamblea que se celebraban tres de cada cuatro jueves al mes y empezaban entonces a las cuatro. Un horario que hacía imposible su asistencia a clase. La presidenta se matriculó tres meses después de que empezara el curso, en diciembre, según ha revelado eldiario.es, y le aprobaron con notas altas materias que se impartieron antes de su llegada al máster. Otras asignaturas, además, le fueron convalidadas en un acta con firmas falsas, según han confirmado tres profesores a EL PAÍS

Un título que no sirve para su futuro. Cifuentes ha reiterado en distintas ocasiones que se matriculó en el máster por interés por el derecho local y autonómico, “no para engordar el currículo”. Sin embargo, sí parecía querer incrementar su formación, porque en al menos tres entrevistas de 2012 (año del máster), la recién nombrada delegada del Gobierno en Madrid contaba que estaba haciendo el “doctorado”. Este martes ha añadido que ese título no le ha reportado ningún tipo de beneficio "ni profesional ni económico alguno", informa Esther Sánchez. "No me ha dado ninguna categoría profesional que yo no tuviera". Sin embargo, tener aprobado este posgrado de la URJC abría a Cifuentes la puerta a los cursos de doctorado y a leer la tesis con posterioridad. Ello le permitiría no volver a la Universidad como personal de administración y servicios —es funcionaria de la Complutense en excedencia—, sino acceder al puesto de profesora. Ese paso lo ha dado su hermana, Margarita Cifuentes, que fue nombrada profesora invitada de la URJC, donde ya trabajaba en Administración y Servicios, a las semanas de leer la tesis.

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