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El número de solicitantes de asilo se duplicó el año pasado

Los venezolanos representan ya uno de cada tres demandantes en territorio español

Un conjunto de tiendas de campaña sirve de refugio a un colectivo de venezolanos desplazados a Boa Vista (Brasil).
Un conjunto de tiendas de campaña sirve de refugio a un colectivo de venezolanos desplazados a Boa Vista (Brasil). AP

El volumen de asilados se dispara en España al tiempo que se modera en Europa. Un total de 30.445 personas solicitaron el estatus de refugiado el año pasado a la Administración española, prácticamente el doble (un 96% más) que en 2016. El deterioro de la situación en Venezuela ha impulsado estas cifras, según los datos divulgados este martes por Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea. Uno de cada tres solicitantes de protección procede del país latinoamericano. Aun así, quienes llaman a las puertas de España apenas representan un 5% de los demandantes en toda la UE.

España experimenta tendencias migratorias opuestas a las del conjunto del bloque europeo. Cuando las llegadas crecían exponencialmente en el club comunitario, los datos españoles resultaban muy moderados. El año pasado, las entradas irregulares detectadas por Frontex, la agencia europea de fronteras, cayeron un 60%. En España, por el contrario, los mayores desembarcos en las costas produjeron un récord de entradas. Aunque no todas derivan en solicitudes de asilo, sí suele haber una fuerte correlación y también en este caso la tendencia española, al alza, se aparta de la europea, donde la demanda de protección desciende un 46%.

El aumento de la pobreza y de la represión en Venezuela se ha dejado sentir en las cifras de solicitantes. Los más de 10.000 venezolanos que dieron este paso en 2017 representan una subida del 161% respecto a los que lo hicieron en 2016, aunque siguen siendo números modestos. Los colombianos representan otro 8% entre los solicitantes de asilo que eligen España para tratar de establecerse. El sistema español, muy apartado de los altos niveles de acogida de Alemania, Suecia o Francia, suele resultar más atractivo para quienes huyen de la persecución o de conflictos en Latinoamérica, con lazos culturales más fuertes que los de otros territorios en dificultades.

El colectivo sirio sigue representando, pese a todo, una buena parte de quienes reclaman asilo, incluso en España. El año pasado fue la segunda nacionalidad con mayor número de solicitudes (un 14% del total). El peso de los sirios en el colectivo de refugiados que presentan sus papeles en las oficinas españolas ha decaído, aunque en números absolutos las cifras casi se han duplicado en el último año. Quienes huían de la guerra en Siria constituían uno de los pocos grupos cubiertos por el programa de reparto de refugiados que aplicó —con escaso éxito— la UE entre 2015 y 2017.

Las cifras de demandantes de asilo distan enormemente de las concesiones reales. El año pasado España otorgó este estatus a 13.345 personas. Aunque la comparación con los solicitantes no es exacta (porque hay muchos expedientes resueltos que datan de otros años y en cambio una parte de los presentados en 2017 puede quedar pendiente), las cifras dan una idea de la proporción. Menos de la mitad de quienes preparan su solicitud tienen opciones de lograrlo.