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El fiscal pide cárcel para un médico por el aborto sin anestesia de una prostituta

Acusa al ginecólogo, el dueño del burdel y un cliente, empresario de Lugo, de forzar a la joven de 18 años a perder el bebé que ella quería dar a luz

José Manuel García Adán, cabecilla de la Carioca, en 2015.
José Manuel García Adán, cabecilla de la Carioca, en 2015.

"Tengo un problema muy gordo y hay que arreglarlo como sea", le dijo por teléfono a un policía local vinculado al club Queen's de Lugo un empresario del sector de la construcción. Una trabajadora del burdel más famoso de la ciudad le acababa de anunciar que estaba embarazada de él, por esa exigencia supuestamente habitual del cliente de eyacular dentro de ella sin condón. La joven de 18 años, de nacionalidad colombiana y en ese momento sin familiares en los que apoyarse, deseaba tener ese bebé. Pero el empresario, que tenía 45 y estaba casado y con hijos, habló con el policía. Este se lo dijo al gerente del burdel. Y el proxeneta acabó pidiendo cita para cuatro días después, lunes 6 de abril de 2009 a las ocho de la tarde, en una clínica ginecológica sin licencia del centro de la localidad. Según relató en el juzgado de Instrucción 1 de Lugo la presunta víctima de un delito de aborto ilegal bajo coacción, la interrupción del embarazo a la que fue forzada se llevó a cabo sin anestesia. También dijo que, como en la consulta no había enfermera, el ginecólogo le obligaba a sostener en su propia mano el instrumental mientras se retorcía de dolor. Ante la juez Pilar de Lara declaró que lo sentía todo como si el doctor le estuviera "arrancando la piel". Nueve años después de los hechos, el fiscal solicita la apertura de juicio oral y pide para cada uno —el médico, el empresario y el proxeneta— cuatro años y medio de prisión.

Se trata de uno de los truculentos capítulos que recoge el mayor sumario contra la prostitución que se ha instruido en España, el de la Operación Carioca (250 tomos despiezados en 52 partes, 1,2 millones de folios, 100 imputados y casi 400 testigos), y uno de los primeros que probablemente llegue a juicio. Entre las pruebas contra los acusados, están los informes forenses y los pinchazos donde se puede escuchar al supuesto padre de la criatura, R.L.L.T., rogando sigilo a la hora de hablar del asunto por teléfono porque tiene a su mujer "mosqueada". También se oye al jefe del club Queen's de Lugo, José Manuel García Adán, cabecilla de la Operación Carioca y ya condenado en 2014 a 21 años de prisión por maltratar a su esposa. "Las mujeres son unas guarras", proclama en las escuchas. Según él, su empleada de 18 años "es una hija de puta" que con el embarazo lo que consigue es "joderle un cliente".

En una de sus charlas relata la conversación que tuvo con ella para empujarla al aborto. La muchacha le preguntó que por qué el empresario había recurrido a él, y él le responde: "Pues porque folla aquí, y tengo que preocuparme de mis clientes". Además, aún supuestamente sabiendo que las prostitutas practican sexo sin preservativo a solicitud de los hombres, se jacta de haberla aleccionado para el futuro: "Lo más normal es que te pongas un condón para no tener problemas".

El fiscal considera probado que, ante la negativa de la joven a abortar, R.L.L.T. contactó con Adán "sabiendo que tendría la capacidad de forzarla ilícitamente", "prevaliéndose de su superioridad" y "de la situación personal de esta", sin familia en España ni "medio de subsistencia diferente a su actividad en el club". "Las presiones ejercidas" sumadas al "conocimiento que esta tenía de anteriores comportamientos violentos" de Adán "motivaron que, temiendo que pudiera ocurrirle algo a ella o a su familia", la chica acudiera a la cita médica.

El propio proxeneta concertó rápidamente la intervención con "un ginecólogo amigo" y el día fijado la mujer se presentó en la consulta acompañada, según declaró, por Adán, la hija menor de edad de este y una amiga de la niña. Estos tres se marcharon y dejaron sola con el médico a la joven. "Carecía de los medios sanitarios adecuados" y de "personal de auxilio o enfermería de ningún tipo", afirma ahora en su escrito la fiscalía de Lugo. No recabó el "consentimiento expreso de la gestante" y "puso fin al embarazo por el método de la aspiración endouterina, destruyendo el producto de la concepción sin usar anestésico alguno".

"Estaba bien ilusionada con ese bebé", declaró ante la instructora otra mujer que había ejercido la prostitución, cuando era menor de edad, junto a la víctima. En su declaración también explicaba que el empresario "siempre iba" al local a por la misma trabajadora y que gastaba muchísimo dinero cada vez. Unos "400 euros solo en invitar a copas a las chicas" y hasta 1.000 euros en el club. La mujer que abortó añade que el hombre consumía cocaína y que ella entendía que esa era la causa de que reclamase luego sexo sin preservativo. Adán pagó la operación al médico. Según los pinchazos, 600 euros que luego le reclamaría a este cliente que tanto le interesaba conservar.

El médico, C.J.A.M., le comentó a la paciente que la intervención duraría 15 minutos, pero a ella le parecieron "dos horas" por el dolor que padeció, como si le arrancaran "la piel". Estaba desnuda de cintura para abajo y tenía las piernas amarradas a la camilla. La máquina, según declaró en el juzgado, "funcionaba con agua, pero el agua fallaba y el médico le daba golpecitos". Dijo que mientras él daba estos golpes para ponerla en marcha, ella tenía que "agarrar la cánula y el succionador". Describió que "gritaba de dolor" y que el ginecólogo protestaba: "Te tienes que agarrar fuerte porque para colmo eres muy nerviosa", "¡joder!, eres la chica más quejica que he tenido". Al acabar, la mujer regresó en taxi a su piso. Adán telefoneó a su cliente, que estaba jugando al golf, le informó de que la chica estaba de cinco semanas y le aseguró que ya podía irse "tranquilo" de viaje.

Tanto el presunto padre de la criatura, como el médico y el proxeneta fueron arrestados cuando estalló la Operación Carioca a finales de 2009 y cumplieron prisión provisional. El ministerio público contempla ahora la circunstancia atenuante de dilación para reclamar las penas, pero considera que los tres acusados pueden tener el mismo grado de culpabilidad. En el caso de que el tribunal no alcance a ver que era consciente de que la paciente abortaba bajo presión, pide que el médico, que también ejercía su profesión en un ambulatorio público del sistema gallego de salud, cumpla una condena de solo un año y dos meses y sea inhabilitado por dos años. En el marco de la Carioca, este ginecólogo fue investigado además por el aborto de otra prostituta, pero esa parte se archivó.

Tras la traumática experiencia, la mujer cayó en un estado de depresión, "desasosiego" e "insomnio" que fueron diagnosticados por los forenses durante la instrucción. Huyó a Murcia para trabajar en otro prostíbulo y allí acabó sangrando en un hospital: El ginecólogo de Lugo le había dejado dentro parte de la placenta. Ya de vuelta a Galicia, con el tiempo se puso a estudiar. Quería acabar Secundaria y matricularse en FP.

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